
Con terapias complementarias, en el Hospital de Clínicas ayudan a aliviar el estrés
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Para celebrar su cumpleaños 120º, una de las cátedras de medicina interna del Hospital de Clínicas decidió compartir con la comunidad sus "secretos" para ayudar a aliviar el estrés y mejorar la calidad de vida. Son las terapias complementarias que sus integrantes combinan a diario con los tratamientos que reciben los pacientes que están internados o continúan atendiendo de manera ambulatoria.
Con ayuda de disciplinas como la reflexología, la musicoterapia, la nutrición, el yoga, la pintura terapéutica o la lectura, los profesionales de la Cuarta Cátedra de Medicina Interna del hospital universitario no solo comprobaron que mejora la respuesta a los tratamientos, sino también la calidad de vida de los pacientes, sus familiares y el personal que los asiste. "Disminuye el estrés y las tensiones", afirma Roberto Iermoli, que hace 14 años es profesor titular de la cátedra en el hospital de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Hasta pasado mañana, de 9 a 13 y en distintos lugares del Clínicas, los integrantes de las unidades de Medicina Tradicional y Complementaria (MTC), de Arte, Cultura y Salud, de Deporte y Salud, además de la de Polifenoles, Vino y Salud, que se especializa en el estudio de esas sustancias naturales para retrasar el envejecimiento, compartirán sus actividades con la comunidad.
De acuerdo con la agenda (ver abajo), se podrá preguntar sobre los efectos de la reflexología durante unos minutos de terapia en el hall central del hospital, derribar mitos sobre la alimentación, aprender a reciclar distintos objetos que hay en cualquier casa, pintar un mandala en la pared de uno de los pasillos, participar de una clase de yoga o conocer los niveles de estrés oxidativo, un proceso celular natural en el organismo que interviene no sólo en el envejecimiento, sino también en la aparición de enfermedades, como las cardiovasculares. Los hábitos nocivos para la salud, como fumar, aceleran ese proceso.
"Hay muchas patologías funcionales, como el estrés y la ansiedad generalizada, que se mejoran mucho con la pintura terapéutica, los talleres literarios o la musicoterapia", indicó Iermoli. Hace más de dos décadas, los estudiantes de medicina de la cátedra tienen que hacer un curso obligatorio de arte, cultura y salud para reforzar, como lo define su titular, una cultura general débil en promedio con ayuda de la antropología, la sociología, la literatura o la plástica.
¨Formábamos a los alumnos, pero nos preguntamos qué podíamos hacer con los pacientes –contó Iermoli–. Entonces, empezamos a incorporar también reflexología, musicoterapia, pintura terapéutica y lecturas a la tarde y la noche hasta algo más revolucionario para un hospital: música en vivo en las salas de internación."
Así, de acuerdo con la posibilidad de contacto o exposición física que puedan tener los pacientes, por las salas o en los pasillos se los puede ver disfrutar con sus familiares la música en vivo de artistas que van desde Vicentico y Guillermo Fernández hasta integrantes de la orquesta del Teatro Colón.

"Nuestra cátedra también trabaja con artistas plásticos para poner más bello el hospital con murales que tienen que ver con las manos para acariciar y los brazos para contener", agregó su responsable. En el segundo piso del Clínicas, donde el año pasado se inauguró la sala de neonatología después de permanecer más de un año cerrada, la Cuarta Cátedra de Medicina Interna pintó un mural en el pasillo.
"Las actividades que estamos compartiendo con la comunidad esta semana al cumplirse 120 años de la cátedra es lo que hacemos todos los días, lo que reciben todos los pacientes internados de la cátedra de un grupo de especialistas en terapias complementarias que trabajan junto con el equipo de enfermería y médicos con criterios de bioseguridad", insistió Iermoli.

La Cuarta Cátedra de Medicina Interna para la formación profesional se creó en 1898 en el actual Hospital Ramos Mejía (ex Hospital San Roque). Su historia incluye la primera transfusión de sangre que desde hace 104 años permitió salvar millones de vidas. Luis Agote usó por primera vez una sustancia (citrato de sodio) que evitaba que la sangre se coagulara entre la extracción y la transfusión. También, facilitó su almacenamiento para uso posterior.
"Nuestro objetivo es que los médicos y los futuros médicos incorporen una visión integral de la persona. Se trata de pasar de la práctica médica a un abordaje que contempla la dimensión biopsicosociocultural y espiritual del ser humano", explicó Iermoli. "En la Cuarta Cátedra creemos en la atención integral del paciente", afirmó.
Actividades gratuitas en el Clínicas
- Martes 18, de 9.30 a 13, en el Aula 70 del 7° piso
Conferencia: 120 años de la IV Cátedra, por el profesor doctor Roberto Iermoli
Cocina biomédica, con la cocinera Maye Oyarzo Salazar
Conversando con los cocineros de la Cátedra: Make y Christophe
El ABC del Vermú, por el bartender Marcelo Farello
El ABC de la Cata, por los sommeliers Fernando Bauza y Kevin Pardoe.
- Miércoles 19, de 9 a 13: en el hall central
Charlas sobre nutrición saludable, por la licenciada María Luz Sanz
Reflexología infantil para la familia, con la reflexóloga Maby Davila
Envejecimiento y estrés oxidativo, por el profesor doctor Raúl Pastor
Actividades por demanda espontánea de reflexología en las manos, consejos de nutrición, medición del estrés oxidativo y clase de yoga
- Jueves 20, de 18 a 20.30, en el Aula Magna de la Facultad de Medicina de la UBA
Acto por los 120 años de la IV Cátedra de Medicina con cierre musical a cargo de Guillermo Fernández y Diego Alberto
Informes: 011 5950-8000
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