
Aprobaron el ingreso en el país de desechos nucleares
Una coalición de 70 ONG lo denunció
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Setenta organizaciones no gubernamentales y coaliciones de la Argentina y América latina se unieron para impedir el ingreso de basura radiactiva desde Australia. Dicen que forma parte del contrato secreto que firmaron la Australian Nuclear Science and Technology Organisation (Ansto) y el Instituto de Investigaciones Aplicadas (Invap) para que la Argentina construya en Sydney un nuevo reactor nuclear.
Los ambientalistas, que lanzaron la campaña en las principales ciudades del país, denunciaron que la reciente aprobación del Acuerdo Nuclear por parte del Senado "viola el artículo 41 de la Constitución nacional" y transforma a la Argentina "en lugar de almacenamiento, tratamiento y paso de residuos radiactivos extranjeros". Foro Ecologista indicó que se "ignoró los dictámenes" realizados por el reconocido constitucionalista Daniel Sabsay, que consideró "nulos" esos acuerdos. Los ambientalistas coincidieron en solicitarle a la Cámara de Diputados que no apruebe el acuerdo "porque viola la Constitución nacional".
El inédito movimiento de organizaciones denunció que ambos países "firmaron ese contrato y luego un acuerdo nuclear, para facilitar el ingreso en el país de basura nuclear australiana, altamente radiactiva. Aquí se la trataría, y luego de 15 a 20 años sería devuelta a ese país". Aseguran que tanto el combustible nuclear agotado que ingresaría en la Argentina como los materiales que se le devolverían "son residuos radiactivos altamente peligrosos y sensibles al terrorismo internacional".
Entre las organizaciones que coordinan la campaña están Funam de Córdoba (www.funam.org.ar) y Greenpeace (www.greenpeace.org.ar), pero la integran más de setenta institutos y fundaciones de todo el país.
Qué se acordó
El acuerdo fue sancionado sobre tablas el miércoles 7 del actual como último tema del orden del día, con el apoyo unánime de todas las bancadas, después de que el senador Eduardo Menem (PJ-La Rioja), como titular de la comisión de Relaciones Exteriores, lo defendió enfáticamente.
En su discurso, Menem lo consideró "una verdadera política de Estado que sigue nuestro país en materia del uso pacífico de la energía nuclear".
El texto da marco al convenio firmado por el Invap con su similar australiano, para la instalación de un reactor nuclear para usos pacíficos en ese país de Oceanía y sí se menciona la recuperación en la Argentina de combustible nuclear usado para su posterior reexportación.
Ante eventuales cuestionamientos de las ONG, Menem destacó que con la aprobación del convenio no se viola el precepto constitucional en el artículo 41 in fine, que prohíbe explícitamente la disposición final de desechos nucleares en el territorio argentino.
Al respecto, Menem puntualizó que el combustible que recibirá la Argentina ni siquiera puede considerarse residuo radiactivo. No obstante ello, agregó que "aquí se trata de un combustible que se trae, se recicla y se vuelve a exportar hacia el lugar donde está el reactor -Australia-, junto con los desechos radiactivos que puedan surgir en ese proceso". Los materiales de este tipo son aquéllos para los que, en forma gaseosa, líquida o sólida, no se prevé ningún uso ulterior, aclaró.




