Festejos en el Obelisco tras la emocionante victoria de la Argentina en la semifinal de la Copa del Mundo

Argentina a la final: el festejo fue del Obelisco a los barrios porteños con la misma pasión

Miles de personas se desplazan por la ciudad tras la infartante victoria frente a Inglaterra

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Un río de voces desgastadas e incansables peregrinaron hacia el Obelisco tras la victoria de la Argentina frente a Inglaterra, que lleva a la selección albiceleste a la final de la Copa del Mundo. Con los pies en el aire, es certero decir que sobre la calle Bolívar nadie es inglés.

Las bocinas de los autos avivaron el fuego de la alegría. Los quioscos cerraron y los empleados se encaminaron a la concentración en el ícono porteño, donde se dieron cita cientos de hinchas. La Argentina derrotó 2-1 a Inglaterra en el Atlanta Stadium y ahora defenderá el título frente a España. Después de un partido muy disputado, el equipo de Lionel Scaloni reaccionó en el tramo final y revirtió el resultado en siete minutos, con un golazo de Enzo Fernández y un cabezazo de Lautaro Martínez en el tiempo adicionado.

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Cientos de personas, fuegos artificiales y gritos eternos en el Obelisco
Cientos de personas, fuegos artificiales y gritos eternos en el ObeliscoNatacha Pisarenko - AP

En el microcentro, el eco de los gritos, los motores y la cumbia retumbó desde los pocos locales que permanecen abiertos. Los policías arrinconados sobre la Avenida de Mayo fingieron sobriedad. “Se sufre, se sufre con este partido. No podíamos perder, sobre todo con ellos [Inglaterra], pero ahora, a festejar tranquilos”, advirtió Pablo, un agente de la Policía Federal que prefirió no dar su apellido.

Sobre la avenida 9 de Julio, todos los carriles estuvieron tomados por banderas y camisetas de Lionel Messi. El vendedor José Portillo llegó de Mar del Plata cargado de banderas desde las 7. “Estaba seguro de que ganábamos, y no he parado. Ahora me quedo hasta la mañana”, comentó, mientras ondeaba una bandera con una mano y recibía cambio con la otra.

Fiesta popular al pie del ícono de Buenos Aires
Fiesta popular al pie del ícono de Buenos AiresNicolas Suarez

Hubo fuegos artificiales y gritos eternos. “Sos cagón, sos cagón, Inglaterra sos cagón”, gritó la tribuna mientras caminaba hacia el Obelisco, que quedó inundado de olor a pólvora. Un hombre araña colgó con la camiseta de Julián Álvarez en el semáforo de 9 de Julio y Corrientes, justo detrás del asediado emblema porteño.

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Una multitud festejó en el Obelisco
Una multitud festejó en el ObeliscoNicolas Suarez

Micaela y Álvaro estaban también en la Plaza de la República. No es una pareja cualquiera. Ella es argentina y él, español. Los dos países se enfrentarán el domingo en la final que se disputará en Nueva Jersey. Ataviado con la camiseta argentina, Álvaro alegó que España ganará 4 a 0, aunque después lo cambia a un 2 a 1. Ella amenaza con el divorcio y arremete con un 2 a 2 y a penales.

Los jóvenes se conocieron viajando por el sudeste asiático y llevan tres meses en la Argentina. La final la mirarán también aquí. “Que gane el mejor”, concluye Álvaro.

El festejo en el Obelisco
El festejo en el Obelisco

Pero no solo el centro porteño vibró al son de los festejos. Los vecinos se movilizaron también en los distintos barrios: Palermo, Belgrano, Villa Urquiza, Flores, Caballito y tantos más. “El que no salta es inglés, el que no grita es inglés”, fue el canto de todos, en una ciudad convertida en una fiesta.

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La histórica remontada de la selección produjo una enorme alegría. “Enorme e inmensa la alegría que sentimos”, afirmó desde Cabildo y Juramento, barrio de Belgrano, Patricia Orilo. Es de Chubut y vivió el partido en Buenos Aires, donde tiene emprendimientos comerciales.

La histórica remontada de la selección produjo una enorme alegría
La histórica remontada de la selección produjo una enorme alegríaSoledad Aznarez

Sabemos que tenemos una selección que vale oro, que tenemos los mejores jugadores, así que no había forma de perder este partido”, reflexionó sobre el desenlace final del partido.

Sobre la connotación emocional e histórica del triunfo sobre Inglaterra, agregó: “Significa todo. No tengo palabras para describir lo que significa haberle ganado a Inglaterra. No tenemos palabras de agradecimiento para todo lo que nos hace vivir esta selección. Increíbles los chicos”.

Para las 19.30, la marea humana ocupaba una siete cuadras sobre la avenida Cabildo. El pase de la Argentina a una nueva final del Mundial de fútbol también encontró eco en quienes atravesaron distintas generaciones de la historia de la selección. Carlos García, un vecino de Belgrano de 67 años, siguió el partido con la experiencia de haber visto todos los campeonatos desde hace décadas. “La viví mucho”, resumió antes de equiparar al equipo de Lionel Scaloni con el campeón de México 1986.

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Los porteños deliran en la esquina de Cabildo y Juramento, Belgrano
Los porteños deliran en la esquina de Cabildo y Juramento, BelgranoRodrigo Néspolo

Para él, el triunfo frente a Inglaterra volvió a confirmar una marca registrada de este ciclo: “Tiene mucho corazón, mucho ímpetu y siempre va para adelante”. Ni siquiera el 1-0 en contra cuando restaban diez minutos le hizo perder la confianza. “Fue espectacular”, sintetizó tras la remontada, mientras celebraba en la calle junto a sus nietas. De cara a la final, dejó un mensaje que mezcla ilusión y gratitud: “Ojalá ganemos. Y si no, no importa. Hasta acá llegamos, pero bárbaro”.

Otro Carlos, porteño y de 66 años, también recurrió a la memoria para dimensionar el momento. Después de haber visto los títulos de 1978, 1986 y 2022, se emocionó al pensar en otra final mundial. Sostuvo que nunca perdió la fe. “Sentía que se empataba. Ellos se metieron atrás, se asustaron, y eso agrandó a la Argentina”, explica.

Belgrano, punto de encuentro para la celebración de todos
Belgrano, punto de encuentro para la celebración de todosRodrigo Néspolo

Para él, el seleccionado de Scaloni ocupa un lugar único en la historia del fútbol nacional: “Nunca vi un equipo de estas características. Y mirá que tengo mis años”.

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Entre los festejos en el barrio de Belgrano, también apareció una dimensión que trascendió lo deportivo. Andrea celebró especialmente que la victoria hubiera sido frente a Inglaterra y vinculó el resultado con el recuerdo de la disputa por las Islas Malvinas. “Es lo más grande haber ganado este partido y a los ingleses”, sostuvo. Para ella, el triunfo despertó “un sentimiento total de alegría, no solo por el fútbol”, porque, según expresa, “los ingleses nos robaron nuestras Malvinas, y ese es un dolor que no podemos evitar”. Entre sonrisas, resumió su satisfacción con una frase: “Quedaron otra vez afuera con la Argentina”.

En el punto de reunión de los vecinos de Villa Urquiza, la emblemática esquina de Triunvirato y Olazábal, hubo banderas, y camisetas argentinas de todos los colores. La titular, la violeta del Mundial 2022, la del Diego del 94... Hasta los perros llevaron la albiceleste. En dos cuadras a la redonda, no paraban los bocinazos. Y se sumaban los cacerolazos.

En Triunvirato y Olazábal, Villa Urquiza, la misma pasión por el pase de la selección argentina a la final en Nueva Jersey
En Triunvirato y Olazábal, Villa Urquiza, la misma pasión por el pase de la selección argentina a la final en Nueva JerseySantiago Filipuzzi

Las familias caminaban por las veredas directo al punto de encuentro. Los niños llevaban vuvuzelas. Se abrazaban, lloraban. “Equipo campeón”, gritó un señor que corría a abrazarse con sus amigos en Mendoza y Ávalos. “Y ya lo ve y ya lo ve, el que no salta es un inglés”, cantaba la multitud que avanzaba por Triunvirato que, para las 18.30, ya estaba cortada con un patrullero. hubo fuegos artificiales.

Se alternaba con “Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar. Que de la mano de Leo Messi, toda la vuelta vamos a dar”. Después llegó el clásico. Era imposible dimensionar la cantidad de gente y la de banderas.

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Cinco amigas del colegio quedaron encontrarse. “Falta Sofi que está llegando”, explicaron a LA NACION, todas vestidas con la albiceleste. “No lo puedo creer. Por segunda vez. ¡Vamos, carajo!”, gritó Lara.

Villa Urquiza se llenó de vuvuzelas
Villa Urquiza se llenó de vuvuzelasSantiago Filipuzzi

“Emoción total”, lanzó Daniela, que esperaba que salgan sus hijas de Iumi, un negocio sobre Triunvirato. “Lo vimos acá adentro. Increíble”, sentenció.

Candela Martínez tiene 5 años y va de la mano de su padre. “Que de la mano de Leo Messi, toda la vuelta vamos a dar”, cantaban. Un señor frenado en la esquina de Triunvirato y Juramento le dijo a su hijo que siga, que a él no le gustan las mareas. Lo abrazó y celebró: “Es una locura que estemos de nuevo en una final”.

En un local de empanadas sonaba La mano de Dios, de Rodrigo. Enfrente un grupo de amigos abría la caja de una 4x4 y sacaba una heladerita. Había vasos, Había hielos, Había Fernet y Había coca. “¿Fondo, no? Fondo de Manu”, gritaba el que maneja las provisiones.

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“Argentina en la final”, brillaba en rojo luminoso el cartel del subte B.

Alegría entre los vecinos movilizados sobre la avenida Olazábal, a metros de Triunvirato
Alegría entre los vecinos movilizados sobre la avenida Olazábal, a metros de TriunviratoSantiago Filipuzzi

El festejo entró en ebullición, 60 minutos después del pitazo final, en una Plaza Italia teñida de celeste y blanco. Los autos casi no podían avanzar y el sonido de las bocinas se mezclaba con aplausos y cantos que surgían de manera espontánea. Familias enteras caminaban con la camiseta de la selección, chicos envueltos en banderas argentinas corrían entre los canteros y los grupos de amigos era pura emoción y abrazos.

En los alrededores del Monumento a los Españoles, donde está el Fan Fest, decenas de personas se detuvieron para sacar fotos y grabar videos. Algunos se subieron a los bancos de la plaza para desplegar banderas, otros levantaron a los más chicos sobre los hombros para que puedan ver por encima de la multitud. Entre las camisetas actuales aparecían varias reliquias, como la azul del Mundial de México ’86.

De Plaza Italia al Monumento de los Españoles, Palermo vibra con la victoria albiceleste
De Plaza Italia al Monumento de los Españoles, Palermo vibra con la victoria albiceleste Hernan Zenteno
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Cada tanto, alguien empezaba un canto y la escena cambiaba por unos segundos. El más repetido era “El que no salta es un inglés”. Bastan unas pocas voces para que decenas de personas se sumaran entre saltos, mientras los automovilistas respondían con las bocinas. Algunos agitaban banderas desde los techos corredizos de los autos y otros se abrazaban con desconocidos como si se conocieran de toda la vida.

“Vine caminando desde mi casa, en Palermo. Sabía que acá iba a haber gente. Ganarle a Inglaterra siempre tiene algo distinto”, dijo Martín Gutiérrez, de 36 años, que llevaba a su hijo de 5 años sobre los hombros y una bandera argentina anudada al cuello. A unos metros, un grupo de amigos se abrazaba cada vez que alguien vuelve a recordar una jugada decisiva del encuentro.

Mi papá siempre me habló del partido del ’86. Hoy me tocó vivir mi propio Inglaterra-Argentina y no podía quedarme en casa”, expresó Lucía Fernández, de 28 años, mientras intentaba registrar el momento con su celular.

Baile en las calles de Belgrano Video: Rodrigo Néspolo
Baile en las calles de Belgrano Video: Rodrigo Néspolo

“Vivo a seis cuadras y cuando escuché las bocinas bajé sin pensarlo. Estas son esas noches que después les contás a tus hijos o a tus nietos”, sumó Javier Roldán, de 39 años.

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Florencia Benítez, de 42, llegó desde Belgrano junto a su hermana para sumarse a la celebración. “No conocía a nadie, pero en un momento terminás abrazándote con cualquiera. Es la magia que tiene la selección cuando juega estos partidos”, admitió.

“Le prometí a mi hijo que, si Argentina ganaba, lo iba a traer. Tiene 8 años y quería que viviera lo que yo viví de chico cuando salíamos a festejar a la calle”, relató Diego Martínez, de 39, mientras el nene agitaba una bandera casi más grande que él.

El Himno Nacional en el Obelisco
El Himno Nacional en el Obelisco

Abrazado a sus dos hijos, ambos con la camiseta argentina y la cara pintada de celeste y blanco, Fernando Acosta, de 47 años, comentó: “Vine con mis dos hijos porque quería que entendieran que esto va mucho más allá del fútbol. Hay partidos que forman parte de la historia de un país”.

Informes de Matías Avramow, Manuel Casado, Lucila Marin y Alejandro Horvat

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