
Arreglarán relojes y escaleras mecánicas en Constitución
Renovación: la antigua terminal de trenes será refaccionada; anunciaron que invertirán unos cuatro millones de pesos.
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La realización de una serie de trabajos "tendientes a mejorar diversos aspectos de esta terminal" fue anticipada a La Nación por la empresa Transportes Metropolitanos General Roca, una de las concesionarias que operan en la estación de trenes de Constitución.
La iniciativa -que implicaría una inversión de cuatro millones de pesos- se basa en un acuerdo alcanzado con el Ente Nacional de Administración de Bienes Ferroviarios (Enabief), el cual aceptó ceder a la firma y para ese fin espacios que actualmente se encuentran bajo su jurisdicción. El próximo paso será la aprobación del acuerdo por parte de la Secretaría de Transportes.
La estación de Constitución es la más importante de América del Sur, no sólo por sus dimensiones físicas, sino por la cantidad de pasajeros que pasan diariamente por allí. Actualmente, suman 700.000, aunque en años recientes rozaron el millón.
Ha pasado por varias etapas, desde su casi legendaria inauguración, en 1865, flanqueada por arterias de tierra, hasta la construcción de parte de su actual edificio, en 1886, ensanchado en varias oportunidades.
El frente que mira hacia la calle General Hornos, junto con el gran hall, se comenzó a construir en 1925 y fue inaugurado en ocasión de la visita del príncipe de Gales a la terminal, según da cuenta la inscripción de un mármol del 25 de septiembre de ese año.
Muchos de los problemas que acompañaron este extenso historial han subsistido, aun después de 1994, cuando fue dada en concesión la explotación de los ramales y algunas áreas anexas, que pasaron a manos de Metropolitano (Roca, Belgrano Sur y San Martín); la Unión Ejecutora del Programa Ferroviario Provincial (líneas con destino en localidades bonaerenses), y Femesa (luego convertida en el Enabief).
División v. soluciones
Hay quienes precisamente a esta diversidad, que en la práctica implica también una división jurisdiccional, atribuyen la dificultad de instrumentar soluciones.
Más allá de temas como limpieza, iluminación o necesarias obras de remodelación, sobresalen dos, aunque de diferente magnitud y perjuicio para los usuarios.
El primero es el de las escaleras mecánicas que van desde la terminal del subte C (Retiro-Constitución) hasta el hall, donde se encuentran las oficinas de informes y las boleterías.
Ambas deben situarse entre los ejemplos de desidia más agudos del país, dado el tiempo transcurrido desde que dejaron de funcionar, que algunos veteranos puesteros de la estación remontan a la friolera de 20 años.
Manolo, con cafetería en el hall, hace notar las penurias que pasan por esta dificultad, particularmente las personas discapacitadas. "Hay que ver la escena dramática, cuando tienen que ser subidas en andas, mientras otros les llevan las muletas o la silla de ruedas", ilustra, con precisión.
Pero el inconveniente no afecta sólo a ese tipo de pasajeros, sino también a los mismos comerciantes, tanto a los que poseen puestos en el piso del subterráneo como en el hall: al menos una vez por semana, no tienen más remedio que formar una cadena humana a través de los 20 escalones inmóviles para el traslado de mercadería entre uno y otro sitio.
Detenidos en el tiempo
Otra faceta, aunque más anecdótica, de lo que permanece inalterable a la espera de ser solucionado son los relojes de Constitución.
Por empezar, el de la cúpula del frente, que nació prácticamente con el edificio, lo que lo convierte en uno de los relojes públicos más antiguos de la ciudad.
Está detenido en las 14.50, pero lo curioso es que nadie recuerda desde cuándo. Algunos dijeron que el desperfecto ocurrió durante el bombardeo de la Plaza de Mayo, en 1955.
Pero no es el único que no da la hora. Adentro, en el hall, hay uno colgante que ni siquiera tiene agujas y otros tres más que también se quedaron en el tiempo.
Se llevan las palmas, sin embargo, dos que se encuentran casi en el centro del salón, uno dirigido al Este y otro, al Oeste. El primero dice que son las 11.55; el segundo, las 19.45.
León, encargado de una panadería, explica que con las privatizaciones "se fueron los que atendían los relojes y quienes los reemplazaron aún no fueron capacitados para eso".
¿Podrán algún día volver a funcionar escaleras mecánicas y relojes en Constitución?
La respuesta tiende a ser optimista en expresiones de los voceros del Enabief y Metropolitano, Jorge Sahonero y Federico Ovejero, respectivamente.
Ambos destacan la coincidencia alcanzada entre las dos entidades para que el concesionario del servicio ferroviario tome bajo su órbita la administración de espacios físicos de la terminal, aún en manos del primero.
El proyecto de trabajos resultante, que significaría una inversión millonaria, deberá contar con el aval oficial de la Secretaría de Transporte. Ovejero no duda en una respuesta positiva por parte del Estado, "ya que ello permitirá atender de la mejor forma situaciones que hace tiempo debieron ser corregidas".




