Artesanías y bares de moda activan el circuito del pasaje San Lorenzo
Los fines de semana se llena de turistas y de porteños que recorren ese rincón tradicional de San Telmo
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Abarca dos cuadras cortas, entre Defensa y Paseo Colón. Tiene calle de adoquines, veredas donde pega el sol de la siesta, edificaciones antiquísimas y frondosos balcones por donde suelen asomarse vecinas en chancletas y en batón.
Hay un bar semioculto en el patio de una casa de 1856, también un restaurante japonés, una tanguería a punto de ser inaugurada, una tienda de antigüedades, una flamante sala para exposiciones y una feria de artesanías que los fines de semana convoca a cientos de extranjeros y porteños que desandan sin apuro la antigua arteria principal de la ciudad. Esa atmósfera chicha y el constante avance comercial de la calle Defensa hacia la Plaza de Mayo han convertido el pasaje San Lorenzo y los alrededores en la nueva atracción de San Telmo, el barrio más visitado de Buenos Aires.
El movimiento del pasaje comenzó a gestarse hace unos pocos años, cuando la Dirección del Casco Histórico porteño impulsó la limpieza de las fachadas y estimuló la apertura de puestos de venta de artesanías contemporáneas a cielo abierto.
La feria se habilitó oficialmente en 2001, pero de a poco le fue imprimiendo vitalidad a este pintoresco rincón urbano, que no estaba olvidado pero sí rezagado respecto del centro económico y cultural del área.
Al paisaje habitual de vitrinas atiborradas de antigüedades y chucherías usadas se fueron incorporando pinturas, tapices, tallas en madera y bijouterie confeccionada con materiales de moda, como mostacillas y vidrios de colores.
Cuadra fashion
El reciclado predio para muestras situado en la esquina de San Lorenzo y Defensa -pegado a la famosa Casa Mínima (es la vivienda más angosta de la ciudad)- terminó de poner en órbita el resto de la cuadra.
Sobre Defensa, avanzando hacia Chile, los locales que estaban vacíos fueron ocupados por bazares de anticuarios, y en la esquina con Chile abrió hace poco menos de un año Pueblo Indio, un simpático bar decorado íntegramente con artesanías indígenas.
Doblando por la misma vereda, la sombra de los árboles promovió el desembarco de un puñado de restaurantes al paso donde al mediodía es casi imposible conseguir una mesa libre.
En Balcarce, sobre la misma mano donde está el edificio de la Fundación Antorchas, se destaca el bistró Abril, el referente gourmet del barrio, que no contaba con un espacio de esas características.
Mientras la mayoría de sus colegas copa Palermo Soho, el chef Leandro Paino apostó sus fichas a la intimidad de esta silenciosa cortadita porteña. De noche, el lugar muta en escondite romántico, con velitas, buenos platos y música suave.
Huellas del ayer
Pero la modernidad del siglo XXI no eclipsó las leyendas que circulan por los adoquines del pasaje San Lorenzo, que figura en los primeros mapas de la ciudad.
Algunos sostienen que en 1580, a 600 metros de allí, Juan de Garay refundó Buenos Aires, y también dicen las malas lenguas que bajo el empedrado todavía se mantienen intactos los túneles por donde traficaban esclavos en la época de la colonia.
Entre las curiosidades arquitectónicas que dan fama al pasaje se destaca la casa situada en el 342, cuyas ventanas dan testimonio de lo bravas que han de haber sido las inundaciones en aquellos tiempos: para prevenir el impacto del agua, muchas viviendas eran construidas con las ventanas a más de dos metros del suelo.
Otro detalle importante lo aporta la casona que, en 1874, levantó el ingeniero Huergo, un edificio con patios internos y balcones con aire español, donde hoy funcionan un restaurante y una galería de artesanos.
Pero antes fue conventillo y, según comentan, allí vivieron la actriz Tita Merello, el escritor Leopoldo Lugones y -por si le faltara un poco de poesía a la calle- también cuentan que esta residencia histórica fue testigo de los años mozos de Baldomero Fernández Moreno.
Más allá de todo, lo cierto es que cuando el presente convive en armonía con el pasado, la ciudad de Buenos Aires refirma su condición cosmopolita.
Paseos recomendados
Feria de Artesanías: funciona los fines de semana, de 10 a 18, y hay aproximadamente 20 puestos que ofrecen objetos típicos. En San Lorenzo 327, en el interior de Los Patios de San Telmo, hay una galería con más puestos de artesanías y un bar.
Arquitectura: la Casa Mínima está situada en el 376 del pasaje, y dicen que fue construida en la primera mitad del siglo XIX. Es un edificio angosto y al lado se habilitó un predio para exposiciones.
Antigüedades: el circuito comercial de la calle Defensa se está extendiendo progresivamente hacia la Plaza de Mayo. Ya abrieron nuevos locales de anticuarios, como Maja, en Defensa 740, dedicado a la venta de muebles.
Gastronomía: en Chile y Defensa se destaca el bar Pueblo Indio, muy decorado con artesanías indígenas. En Balcarce y pasaje San Lorenzo, el bistró Abril ofrece un refinado menú.



