
Así destrozó la covid los pulmones de los fallecidos en la pandemia: un estudio abre la puerta a nuevos tratamientos en casos graves
Una nueva técnica permite comprobar cómo el tejido sano se convierte en cicatrizado y anula la capacidad de ventilación de los pulmones
4 minutos de lectura'

MADRID.- El Covid-19 destroza los pulmones de los pacientes más graves, aquellos que terminan muriendo por una neumonía bilateral. Hasta ahora se conocían las consecuencias, pero no el detalle de lo que sucede. Científicos del Instituto de Investigación Sant Pau, en colaboración con hospitales de Madrid y Suecia, acaban de publicar un estudio que utiliza una tecnología espacial para revelar cómo, en los casos más graves, el SARS-CoV-2 transforma un pulmón sano en tejido cicatrizado, y señala fármacos ya existentes que podrían frenarlo.
Lo que observaron es un colapso progresivo del sistema pulmonar de intercambio de oxígeno. Las células que forman una fina barrera a través de la cual el oxígeno pasa del aire a la sangre y los pequeños vasos sanguíneos que las acompañan desaparecen progresivamente a medida que avanza la enfermedad. Al mismo tiempo, irrumpen células inmunitarias y células formadoras de cicatriz.
Uno de esos tipos celulares, los fibroblastos peribronquiales, aumenta de forma explosiva en la fase más aguda. A medida que se desintegra la estructura normal del pulmón, estas células avanzan y reducen la capacidad pulmonar. Al mismo tiempo, va desapareciendo la primera línea de defensa frente a las infecciones virales —las natural killers—, que disminuyen de manera sostenida a medida que empeora la enfermedad.
Los investigadores localizaron una vía molecular que actúa como “motor de la fibrosis”, endureciendo el tejido pulmonar hasta inutilizarlo, mientras otra vía que normalmente funciona como freno de ese proceso se desactiva. Según explica el estudio, esto ocurre específicamente en el Covid y no en otras enfermedades pulmonares, como la neumonía convencional o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Al examinar cada célula, los autores comprobaron cómo las supervivientes con características de células madre —las AT2— intentaban regenerar las células destruidas responsables del intercambio de oxígeno, las AT1. Pero no lo conseguían. Este proceso natural de reparación parecía incompleto o alterado en los casos más graves, lo que puede ayudar a explicar por qué algunos pacientes nunca se recuperan por completo.
Para observar todo este proceso, los investigadores estudiaron muestras pulmonares de 19 pacientes fallecidos por Covid-19 y las compararon con pulmones sanos de control. En lugar de triturar el tejido y perder toda referencia de dónde ocurría cada proceso —como hicieron la mayoría de los estudios anteriores—, el equipo empleó una tecnología llamada transcriptómica espacial. Esta permite ver qué genes están activados en cada punto concreto del pulmón, conservando intacta la arquitectura del tejido. “Es como reemplazar una fotografía aérea borrosa de una ciudad por un mapa satelital calle por calle que muestra con precisión qué barrios prosperan y cuáles se derrumban”, ejemplifican.
Manel Esteller, que lidera la investigación, explicó a El País que estos hallazgos pueden abrir la puerta al uso de fármacos ya existentes o experimentales para los casos más graves de Covid-19 y de otras infecciones pulmonares que en el futuro puedan causar pandemias. Entre ellos figuran los medicamentos antifibróticos ya aprobados para la fibrosis pulmonar, como pirfenidona y nintedanib, además de diversas moléculas que bloquean la vía de cicatrización detectada.
“Creo que ahora sería bueno hacer estudios preclínicos induciendo esta reacción [en los tejidos] y comprobar si los fármacos que proponemos tienen el efecto que pensamos”, afirmó Esteller. La ventaja, agregó, es que muchos de esos medicamentos ya se utilizan y demostraron su seguridad, lo que facilita su aprobación mediante lo que se conoce como “reposicionamiento”.
El Covid-19 ya no representa la amenaza para la salud pública que fue en los primeros años de la pandemia y, en la mayoría de los casos, cursa de forma leve. Sin embargo, sigue provocando enfermedad grave en personas vulnerables o de edad muy avanzada. En 2024, según los últimos datos consolidados disponibles del INE, fallecieron más de 5000 pacientes con el virus identificado.
Los hallazgos también podrían resultar de interés para algunos síntomas relacionados con el Covid persistente, como la niebla mental. Los investigadores apuntan a una curiosa relación molecular entre la lesión pulmonar y una proteína asociada con el alzhéimer, aunque subrayan que esta hipótesis sigue siendo especulativa.
© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, S.L.U.




