
Audaz travesía en kayak por la isla de los Estados
Esta experiencia náutica se realizará por primera vez
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USHUAIA.- Cuatro experimentados kayakistas se disponen a realizar una travesía inédita: circunnavegar a remo la misteriosa isla de los Estados desafiando las distancias, las bajas temperaturas y los fuertes vientos de la región.
La expedición "Chuanisin 2001", inspirada en el vocablo yamana que identificaba a la isla de los Estados como "tierra de la abundancia", partió anteayer de la estancia Moat, situada en la costa norte del Beagle, a unos 90 kilómetros de Ushuaia.
La principal dificultad que enfrentarán los deportistas no son los 555 km2 de la isla ni el frío bajo cero que ofrece la zona en esta época del año, sino el estrecho Le Maire, que intentarán cruzar mañana zarpando desde bahía Buen Suceso, en el extremo oriental de Tierra del Fuego.
Esta franja de mar que separa esa provincia de la isla de los Estados es el escenario donde la corriente norte del Atlántico parece chocar de frente con el viento que avanza sin obstáculos desde la Antártida, provocando los temidos escarceos, un movimiento del agua que aparenta estar en ebullición.
Los intrépidos navegantes, que unieron Ushuaia con el cabo de Hornos, en 1999, Pablo Basombrío, de 39 años; Martín Grondona, de 38; Emilio Caira, de 36, y Matías Larrumbe, de 29, planificaron esta travesía en veinticinco jornadas de ocho horas de remo cada una.
Un recorrido de película
Una vez bordeada la costa fueguina, acamparán en Buen Suceso, donde funciona un destacamento de control de tráfico marítimo de la Armada, y cruzarán el Le Maire hasta llegar al extremo más occidental de la isla, bahía Crossley, donde el marino Luis Piedra Buena montó una faenadora de pingüinos y lobos marinos, en 1875.
Los kayakistas rodearán la isla en el sentido antihorario por dos razones: aprovechar la energía inicial del viaje para sortear el lado sur de la isla, de difícil navegación durante buena parte del año debido a los fuertes vientos que empujan hacia la costa, y sacar provecho de la corriente a favor durante el regreso por el sector norte.
El recorrido prevé paradas de descanso en sitios paradisíacos como la bahía Capitán Canepa, donde los petreles gigantes son dueños de la mansedumbre de las caletas interiores y una cascada de agua dulce desemboca en el mar.
Otra parada será el puerto San Juan de Salvamento, donde arribó la División Expedicionaria del Atlántico Sur, al mando del comodoro Augusto Lasserre, para montar el mítico faro del Fin del Mundo, cinco meses antes de fundar Ushuaia, en octubre de 1884.
"Somos tan fuertes como el más débil porque el más débil es el que marca el ritmo de la travesía", definió Larrumbe a modo de lema.
Los expedicionarios estudiaron la geografía de la zona y elaboraron una meticulosa hoja de ruta con el detalle de cada sitio natural adonde refugiarse de los vientos. Navegarán en kayaks de cinco metros de largo con dos compartimientos estanco donde llevan víveres, elementos de campaña y equipos de seguridad, como teléfono satelital y radios VHF.
"Estamos preparados para soportar situaciones extremas en el mar", afirmó el líder Pablo Basombrío, licenciado en ciencias políticas de 38 años, que en una agencia de viajes enseña kayakismo y planifica travesías.
La isla de los Estados es, en realidad, la última aparición en público de la cordillera de los Andes, que emerge en el mar y forma un terruño escabroso de 75 kilómetros de extensión y un ancho promedio de 10 kilómetros, aunque los puertos Cook, al Norte, y Vancouver, en la costa sur, forman un istmo de sólo 500 metros de ancho.
La misteriosa isla es poco hospitalaria. Son pocas las playas y puertos naturales. Tanto es así que a sólo 10 km de la orilla el fondo del mar está a 3000 m de profundidad.





