
Esta glándula con forma de mariposa que está en la base del cuello también puede ser víctima del cáncer sin mostrar síntomas en un inicio
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La alteración en la glándula tiroides es una condición que afecta el metabolismo y múltiples funciones del organismo desencadenando enfermedades tiroideas que suelen avanzar de manera silenciosa.
Muchos pacientes normalizan síntomas como el cansancio, los cambios de ánimo o la dificultad para controlar el peso, cuando en realidad podrían estar relacionados con un desorden hormonal, pero eso no es todo, ¿qué pasa cuando aparece un bulto o nódulo en el cuello? La doctora Katty Manrique destaca la importancia de conocer las señales de alerta frente a un posible cáncer de tiroides y consultar oportunamente ante cambios que puedan afectar esta glándula.
Señales que no debemos ignorar frente al cáncer de tiroides
De acuerdo con el Ministerio de Salud de Perú (Minsa), algunas manifestaciones que pueden estar asociadas al cáncer de tiroides son:
- Aparición de un bulto o nódulo en el cuello
- Ronquera o cambios persistentes en la voz
- Dificultad para tragar o respirar
- Dolor en el cuello o garganta
- Tos persistente sin una causa aparente
“Uno de los principales signos de alerta es la aparición de un bulto o nódulo en el cuello. Esto no significa necesariamente que sea cáncer, ya que muchos nódulos son benignos, pero sí es importante que sean evaluados por un especialista (…) Estos síntomas también pueden presentarse en otras condiciones y no necesariamente indican cáncer. Sin embargo, si son persistentes o aparecen junto con un bulto en el cuello, es recomendable realizar una consulta médica”, explica la Dra. Katty Manrique, Coordinadora médica del CEM Auna Benavides.

¿Qué chequeos son necesarios frente al cáncer de tiroides?
Actualmente, no se recomienda un examen de tamizaje rutinario para detectar cáncer de tiroides en personas sin síntomas. Cuando existe un nódulo o alguna señal de alerta, el médico puede realizar una evaluación física y, según cada caso, solicitar una ecografía tiroidea, análisis de sangre u otros estudios. Si un nódulo requiere una evaluación más profunda, puede indicarse una biopsia.

Asimismo, las personas con antecedentes familiares de cáncer de tiroides, determinadas condiciones genéticas o exposición previa a radiación en cabeza y cuello, especialmente durante la infancia, deben informar estos antecedentes a su médico.
“Más que realizarse exámenes por cuenta propia, lo importante es conocer nuestros antecedentes, prestar atención a cambios persistentes y consultar con un especialista para determinar qué estudios necesita cada persona”, concluyó la especialista.
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