
Caos en los vuelos por un incendio en Ezeiza
El fuego comenzó en un baño y se propagó a la torre de control; no hubo víctimas; miles de turistas varados.
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Un incendio en la torre de control del aeropuerto internacional de Ezeiza provocó en la tarde de ayer la suspensión de todos los vuelos internacionales. Lo mismo ocurrió en el Aeroparque Jorge Newbery, pues los controladores se manejan con el sistema de radarización de Ezeiza.
La confusión y el caos reinaron entre los miles de pasajeros que permanecieron varados en las estaciones aéreas, muchos de los cuales vieron truncada la oportunidad de iniciar unas minivacaciones por el fin de semana largo.
El fuego, que no fue de gran magnitud, se inició, cerca de las 16, en un baño de damas de la planta baja del espigón internacional de Aerolíneas Argentinas y se propagó por los cables hasta llegar al cuatro piso, donde están situados la torre de control y el ACC, organismo de la Fuerza Aérea que coordina las operaciones que se realizan en un radio de 65 millas náuticas del aeropuerto, por lo que afectó el aeroparque metropolitano y otros aeródromos.
A raíz del incendio, se interrumpió el suministro de energía eléctrica en todo el edificio, el cual, por precaución, fue desalojado.
"Empezó a salir un humo muy negro por una de las ventanas del 4º piso. Desalojaron el edificio rápidamente y a las personas que no podían descender por las escaleras se las bajó con una soga", relató anoche a La Nación José Trejo, maletero del aeropuerto.
El incendio fue controlado rápidamente por varias dotaciones de bomberos, que, según testigos, no tardaron en llegar al lugar.
"Por suerte, no se tuvo que lamentar ninguna víctima; sólo algunas personas un poco alteradas", afirmó el brigadier Carlos Tomba, jefe del Area Centro de la Fuerza Aérea.
Vuelos derivados
Los vuelos internacionales fueron derivados a los aeropuertos de Mar del Plata, Montevideo y al aeroparque metropolitano, hasta que dejó de operar. Pocos después, todos los arribos y salidas de los vuelos de cabotaje fueron cancelados.
Poco después de las 22, tanto en Ezeiza como en el Aeroparque se advirtió una lenta normalización del servicio aéreo, pero la mayoría las empresas prefirieron cancelar sus vuelos de cabotaje.
Se informó que, por ese entonces, se utilizaba un radar alternativo del Grupo de Vigilancia y Control Aéreo, situado en la ciudad bonaerense de Merlo.
Al cierre de esta edición, se agregó, el ACC todavía no se encontraba arreglado, pues los paneles electrónicos estaban mojados por la extinción del fuego y se tomaban recaudos para prevenir cortocircuitos.
Este problema se tradujo en el mal humor de cientos de pasajeros que vieron frustradas sus expectativas de viajar anoche para aprovechar el fin de semana largo.
María Soledad Doce, de 23 años, que vestía la camiseta del seleccionado nacional, estaba sentada sobre un bolso en el hall de la zona de embarques. Su cara lo decía todo: "Me voy a Francia a ver a la Argentina, pero como se suspendieron los vuelos no vamos a poder ir. Por si fuera poco, nadie nos da una respuesta; sólo nos dijeron que esperáramos".
Muy cerca de allí, Norma Kaplan, de 46 años, se quejaba en el mostrador de Varig: "Ya estoy harta; cuando pasa algo, siempre el perjudicado es el pasajero. Es una vergüenza".




