Caritas y su compromiso con los pobres
Aclaración: durante su XIII asamblea, las autoridades del organismo expresaron que no pretenden ser un ministerio de ayuda social.
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TANTI, Córdoba (DyN).- Unos 600 delegados diocesanos de Caritas Argentina, entre ellos una decena de obispos, renovaron su compromiso en pro de los "rostros visibles" de la exclusión que, de manera "endémica, se percibe en la Argentina". Y aclararon que la entidad "no pretende ser un ministerio de ayuda social".
Estas fueron algunas de las conclusiones de la XIII Asamblea Federal que el organismo caritativo de la Iglesia católica, que se reunió con el lema "Trabajando juntos por un milenio con justicia, solidaridad y esperanza". Durante el encuentro se esbozó un "mapa de la pobreza y de la esperanza" en el país, y se reclamó la "necesidad imperiosa" de una ley de voluntariado, porque "la buena voluntad no basta para socorrer a los marginados del sistema neoliberal, imperante en el país".
Juan de Cesaris, miembro de la Comisión Directiva, explicó que "también hemos tratado de hacer un diagnóstico de la institución para identificar las fortalezas y debilidades de nuestra organización hacia adentro, a partir de las expectativas que la sociedad tiene para con ella".
Reiteró que en el mapa de la pobreza delineado se identifican las problemáticas que más se repiten a nivel parroquial y diocesano, que más tarde tendrán su correlato en el orden nacional. Y que, luego, a este mapa se lo cruzó con otro de la esperanza. "Para Caritas ese otro mapa es el de las obras, los signos y los diagnósticos que intentan plantear soluciones a las causas de la pobreza estructural: contención de los desempleados, microemprendimientos y distintas alternativas de servicio".
El vicepresidente de Caritas, monseñor Carlos Galán (de La Plata), puntualizó que "nosotros no pretendemos ser un ministerio de la ayuda social, ni una ONG, sino una organización de la Iglesia con un contenido espiritual insoslayable, dado que los pobres no son simples números, sino rostros visibles que se perciben a diario".
En tanto, monseñor Casaretto -presidente de la institución-, tras reconocer que la Iglesia "se acostumbró a dar respuestas fraccionadas a la pobreza", reiteró que urge "dar una respuesta integral a la infancia y a la adolescencia uniendo todo lo concerniente a salud, asistencia y educación. Estos son los modelos que estamos buscando".






