Pérez Volpin: imputan a los directivos del sanatorio La Trinidad

Fuente: Archivo
José María Costa
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25 de septiembre de 2019  • 12:42

La Justicia imputó esta mañana a dos directivos del sanatorio La Trinidad en la causa que investiga un presunto encubrimiento a los médicos que participaron de la endoscopia en la que murió la periodista Débora Pérez Volpin.

La fiscal Nanci Olivieri imputó al director de La Trinidad, Roberto Martingano, y al de la empresa prepaga Galeno, Eduardo Cavallo. Olivieri también imputó por ocultamiento de prueba al doctor Sebastián Cecchi Gallo y la instrumentadora quirúrgica Mirian Frías y la jefa de servicio Claudia Balceda, por falso testimonio.

El delito de encubrimiento prevé penas de prisión de seis meses a tres años. En tanto que si se comprueba el falso testimonio, la condena es de 4 años e inhabilitación absoluta por el doble de ese tiempo.

LA NACION intentó comunicarse con las autoridades del sanatorio, pero no obtuvo respuesta.

La conductora y política murió el 6 de febrero de 2018 en el sanatorio del barrio porteño de Palermo cuando los médicos Diego Bialolenkier y Nélida Puente le realizaban una endoscopia por un dolor abdominal.

En agosto, el endoscopista Bialolenkier fue condenado a tres años de prisión condicional y siete años y medio de inhabilitación. La anestesista fue absuelta, pero la medida que fue apelada por la familia de la periodista.

Encubrimiento y falso testimonio

En diálogo con LA NACION, Diego Pirota, el abogado de la familia de Pérez Volpin explicó cuáles fueron las acciones de los médicos y directivos que llevaron a esta imputación. "Adulteraron la prueba, por ejemplo el endoscopio y los registros multiparamétricos donde suprimieron páginas de esos listados para que no se vea el momento en el que la perforaron y cómo reaccionó el cuerpo de Débora, es decir, el corazón y los pulmones".

"En el caso del falsos testimonios, está la instrumentadora que vio todo lo que pasó pero que tanto en la etapa de instrucción como en el juicio no declaró todo lo que sabía o decía que no se acordaba", detalló el letrado, y agregó: "Estuvo presente en todo momento y no puede no saber".

Sobre otro de los imputados, Pirota recordó: "En el caso del endoscopista Cecchi, lo que se demostró es por limpiar el endoscopio y retirar los restos de sangre que servían para demostrar que Débora había sido perforada. Nunca un endoscopio puede tener restos de sangre, si es así es porque hubo perforación. En este caso, lavarlo es tratar de borrar que había perforado. Es como limpiar las huellas dactilares de un arma de fuego".

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