Cinco policías y delincuentes, unidos para los secuestros
Los efectivos siguen en actividad
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Cinco policías que trabajaban en la Delegación de Investigaciones (DDI) de San Isidro de la policía bonaerense, la misma dependencia que intervino en la pesquisa del rapto de Axel Blumberg, fueron acusados de integrar una banda de secuestradores.
"Estos policías de la DDI de San Isidro nos marcaban a las víctimas que debíamos secuestrar", dijo el preso Rafael Alberto Giménez, alias Daniel Alberto Apetezguía, ante el fiscal federal Jorge Sica, titular de la Unidad Fiscal Coadyuvante para Investigaciones del Delito de Secuestro Extorsivo.
En su declaración, Giménez expresó que los efectivos le ofrecieron salir de la mencionada dependencia policial, donde estuvo detenido junto con Jorge Medina, alias "Jeta", para realizar secuestros.
El nombre de Medina tomó notoriedad el 4 de febrero último, cuando la imagen de su cadáver baleado fue difundida por las cámaras de televisión, luego del operativo policial en el que fue rescatado Ernesto Rodríguez, el padre del empresario Jorge "Corcho" Rodríguez, quien había sido secuestrado el 23 de diciembre pasado, cuando salía de su casa en General Rodríguez.
"Todo comenzó en diciembre de 2002, cuando estaba detenido en la DDI de San Isidro y conocí al "Jeta" Medina, que estaba detenido allí por un hecho de secuestro. La víctima era un empresario de apellido Bronzoni o Brunzone. Luego, Medina arregló salir de ahí con la condición de que trabajaría para los policías de la DDI de San Isidro", dijo Giménez ante el fiscal Sica, el 29 del mes último.
Medina no fue el único delincuente muerto en el operativo que terminó con la liberación del padre del ex novio de Susana Giménez, en una casa quinta situada cerca de San Andrés de Giles.
También fue abatido por la policía José Luis Villegas, alias "Potrillo", de 36 años. Además, fue detenido Horacio "Lala" López, señalado como el presunto cabecilla de la banda y supuesto cobrador de los 147.000 dólares que, en noviembre último, se pagaron por el rescate del estudiante Pablo Belluscio, a quien le habían amputado dos falanges del dedo índice derecho.
"Mientras estaba detenido, se acercó un suboficial de la DDI de San Isidro, que había arreglado la salida del "Jeta", y me dijo que si quería irme en libertad debía pagar 50.000 pesos con la condición de que trabajara para ellos. En ese momento no sabía bien si era para robar. Este policía no me lo aclaró. Pero después me di cuenta de que era para secuestrar gente", indicó Giménez en la declaración a la que accedió LA NACION.
Según informaron fuentes judiciales, Giménez está detenido en la comisaría de Pilar, acusado de presunta participación en un homicidio. Cuando fue indagado por ese crimen en una fiscalía de San Isidro, ya había denunciado la sociedad entre policías y delincuentes para cometer secuestros.
"Yo no acepté el ofrecimiento del policía. No quería tener nada que ver con eso. Me sometieron a reconocimientos por el hecho de Bronzoni o Brunzone y salieron negativos, por lo que a los siete días me dejaron en libertad", relató Giménez.
La supuesta complicidad policial con las bandas de secuestradores también había sido denunciada por el juez Fernando Maroto, uno de los integrantes de la Sala I de la Cámara de Apelaciones de San Isidro.
"En enero de 2003 me encontré con el "Jeta" Medina y con "Lala" López en un boliche de Pacheco. Allí, Medina me dijo que trabajaba para la DDI de San Isidro y que personal de esa dependencia liberaba la zona para poder actuar sin problemas y poder secuestrar personas. Esto también lo confirmó en ese momento "Lala" López", expresó Giménez en su declaración ante el fiscal Sica.
La banda integrada por Medina, Villegas y López habría participado en los secuestros de Cristina Taborda, esposa del titular de la delegación AFIP de Pergamino (sobre lo que se informa en la página 16); de Mirtha Fernández; de Rubén Astrada, padre del director técnico de River Plate, Leonardo Astrada; de Leopoldo Andrada, y de Ana Sofía Coisme.
"Según me contó Medina, había cinco policías involucrados y me pasó sus nombres. A uno de ellos le dicen "El Diablo" y fueron trasladados de la DDI de San Isidro después del revuelo que se armó con el secuestro de Belluscio. Pero estoy seguro de que, en la actualidad, siguen trabajando con total impunidad", indicó el preso acusado de homicidio.
Además de "Lala" López, también fue procesado por el secuestro de Ernesto Rodríguez, Sergio Leiva, alias el "Negro Sombra".
"A cambio de un porcentaje del dinero de los secuestros, los policías prometían apoyo logístico, específicamente handies, para avisarnos lo que hacían ellos o los otros organismos que intervenían en la investigación, como la SIDE o la Federal. Estos policías liberaban la zona para la entrega del dinero y alertaban ante cualquier novedad en la investigación", dijo Giménez en su declaración.
Medina, uno de los delincuentes que podían comprometer a los policías de la DDI de San Isidro, fue abatido durante el operativo para liberar a Ernesto Rodríguez.
Un testigo con miedo y desprotegido
En su declaración ante el fiscal federal Jorge Sica, Rafael Alberto Giménez afirmó que podía aportar testigos para ratificar sus dichos sobre la complicidad de los policías con las bandas de secuestradores.
"No puedo aportar sus nombres porque tienen miedo, debido a que están detenidos. Yo también tengo miedo por lo que pueda pasarme a mí y a mi familia", señaló Giménez.
A pesar del riesgo que corrió al declarar contra cinco policías, el testigo no está protegido por la Justicia.
"En el caso del secuestro del padre de Jorge Rodríguez, por la forma de actuar de la banda y debido a que estaban Horacio "Lala" López y Jorge "Jeta" Medina, sospecho que los policías que me hablaron en la DDI de San Isidro habrían actuado como entregadores", dijo Giménez.
El testigo aseguró que teme por su vida y que su esposa e hijos fueron amenazados.
"Medina y López eran los únicos integrantes de la banda que trabajaban para los policías. Me parece que los restantes miembros que no eran policías no sabían que Medina y López operaban con los policías", aclaró Giménez.
La denuncia de este preso no es la única contra los efectivos de la DDI de San Isidro.
Anteayer, la esposa de un detenido en dicha dependencia policial presentó un escrito en la Sala I de la Cámara de Apelaciones de San Isidro, en el que denunció que su esposo quedó preso acusado de haber participado en un secuestro, luego de que fue llamado como testigo y a pesar de que había puesto plata para pagar el rescate de su vecino.
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