Circo Romano, pero en versión local
Samantha Farjat y Natalia de Negri se enfrentaron en un programa televisivo con Fernanda Villar, la ex-novia del desaparecido Poli Armentano; solo que esta vez, de las palabras pasaron a los hechos y se propinaron varios golpes.
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Fue una suerte de circo romano en versión posmoderna. Amores enfermizos, traiciones antológicas, odios mal disimulados, componendas macabras, amenazas despiadadas, extorsiones, desmentidas, injurias y arrepentimientos de compromiso. Todo eso lanzado al ruedo del estudio de ATC.
Mauro Viale ya lo había dado a entender en los avances desde el día anterior: esta vez la batalla mediática iba a ser a todo o nada. Después de todo, si el caso Cóppola se resuelve antes del próximo lunes, a la tele sólo le que quedará el premio consuelo de seguir hurgando en el basural de las causas paralelas, con el evidente riesgo de poner el rating en al borde del tobogán.
Es evidente:si en el último mes Samantha Farjat y Natalia Denegri se convirtieron en una verdadera usina de rating, a nadie se le escapa la posibilidad de que cortado el cordón judicial que las une directamente con ricos y famosos, disminuya el atractivo de sus ombligos al aire.
El golpe de efecto debía suceder ahora o nunca, sobre todo teniendo en cuenta que Mauro Viale se muda de emisora. ¿Qué mejor que inaugurar su labor en América subido al podio de un escandalete que antes de despedirse de ATC lo colocara en boca de todos? El de Mauro fue un plan maestro. "El programa es incontrolable. No puedo controlar las relaciones humanas. Sólo las voy a ver", anunció en la apertura del especial del jueves por la noche. No dejó tampoco Mauro de autocongratularse al aire por lo bien que lo trata el rating en los últimos tiempos.
Hechas las aclaraciones del caso, el circo romano estaba listo para levantar hervor. La cámara, pronta para destripar las miserias ajenas pero, eso sí, sin descuidar la estética light que aconseja el fin de siglo. En estos tiempos, ya no se lleva la antigua costumbre del periodismo amarillo que buscaba sangre y cuando la encontraba, la exhibía con una crueldad que de puro obvia, terminaba siendo casi inofensiva. Hoy día , la tele busca sangre y cuando la encuentra, la muestra camuflada en elixir.
El programa en cuestión, se esmeró en seguir ese camino desde el comienzo. No importa qué se diga sino que todo aparezca con una pátina de encanto frívolo.Si hay que hablar de droga, prostitución, corrupción policial y enfermedades psiquiátricas, que las palabras no se atrevan a arruinar el festín de las imágenes.
Que los invitados se acusen entre ellos de las peores conductas posibles, es una cosa. Pero perder el encanto de la desfachatez adolescente de Samantha y Natalia, o el vuelo del vestido de Fernanda Villar- la autoproclamada ex-novia de Poli Armentano-, quien había elegido para la ocasión un look a mitad de camino entre la bruja y el hada madrina de los cuentos, sería un pecado de lesa televisión.
Samantha y Natalia, hicieron su entrada triunfal cuando el programa ya había comenzado y, como replicantes de Narciso, se zambulleron una y otra vez en las espejadas aguas del monitor que reflejaba sus melenas recién salidas de la peluquería, tal y como se encargaron de puntualizar.
De allí en adelante, los disparos fueron con munición gruesa y su rumbo fue errático. Nadie estaba a salvo de ser alcanzado por alguno de los proyectiles verbales. Jacobo Winograd se ensañó contra Jorge Fonteveccia, el dueño de la revista Noticias, a quien responsabilizó de la triste suerte que corrió Guillermo Cóppola. Haciendo alarde de su falta de vocación diploomática, Winograd puso en tela de juicio las tendencias sexuales de Fonteveccia, con un lenguaje que hubiera resultado altisonante en cualquier bajo fondo. Fernanda Villar y su madre se enredaron con Natalia en una discusión de "bombachas prestadas", "ropa sucia", desnudos y lesbianismo. El propio ex-abogado de De Negri entregó una serie de escuchas telefónicas para tratar de embarrar a su antigua clienta. El padre de Natalia, lamentaba en dichos diálogos la hija que les tocó en suerte y su esposa amenazaba con "borrarse del mapa", una frase con la que a Mauro se le hizo agua la boca. El discurso sonaba a amenaza de suicidio y la tragedia es un buen antídoto contra el zapping.
Todo transcurría hasta entonces matizado con el tema "Made in heaven", que servía de fondo musical para la apertura de cada bloque. La cámara se regocijaba con la risa de Samantha, la semidesnudez de Natalia, y los ojos renegridos de Fernanda Villar. Si se anulaba el volumen en el televisor, la sensación era la de una vidriera de famosos convocados para departir sobre temas mundanos.
Pero, para suerte de Mauro - cuyo programa logró ayer ocupar el codiciado ojo del huracán en los medios y en la opinión pública- de las palabras se pasó a los hechos.
-Quiero que me devuelvas mi ropa. No, mejor no , porque me vas contagiar SIDA- le gritó Villar a Denegri. Indignada, Natalia se le tiró encima y el estudio se transformó en ring. En un rincón, Fernanda y su mamá.
En el otro, Samantha y Natalia. Hu bo carterazos, tiros de pelo y manotazos. Mauro la jugaba de mediador, intentando separarlas. Ellas, entre golpe y golpe, encontraron tiempo para el gran placer que descubrieron recientemente: sonreir, mirarse en en monitor y soñar con que fueron elegidas reinas de la fiesta mediática.
El caso Cóppola había demostrado, una vez más, que si los conductores y productores saben liberarse de la pesada carga de los límites éticos, la magia de la televisión puede deparar grandes sorpresas.
Mauro Viale deja ATC
Después de 26 años, Mauro Viale deja ATC para sumarse al staff de América TV. Y aunque esta es una época de pases, su alejamiento de la emisora estatal no deja de ser llamativo: misteriosamente, el conductor de "Mediodías con Mauro" y "Edición especial"- los dos programas con más ráting de ATC-, firmó contrato con Eduardo Eurnekián y comenzó inmediatamente la mudanza de sus oficinas de producción hacia el canal de Palermo.
"Podés poner todo lo que quieras, yo no hablo con ningún periodista". Esas fueron todas las palabras que eligió Mauro Viale para explicar a La Nación su rápido pase a canal 2, donde conducirá a partir de la semana próxima, un programa exactamente igual al que deja en ATC (a tal punto que es posible que lleve el mismo nombre que su ciclo del mediodía), de lunes a viernes, de 13 a 15.
En cambio, el interventor de ATC, Horacio Frega, se explayó un poco más sobre el alejamiento del conductor. "Decidimos que el ciclo había terminado en este canal. Traté de retenerlo, pero la verdad es que no había forma de que ATC pudiera afrontar ese compromiso económico. Además, creo que Mauro tiene mejores perspectivas económicas en el complejo de medios que es América", aseguró Frega a La Nación.
Fue precisamente ese tema -el económico- uno de los que más cuestionamientos generó alrededor del conductor. En octubre último, la diputada frepasista Irma Parentella y el radical Normando Alvarez García, presentaron dos proyectos de resolución para que se le informara a la Cámara baja "los gastos del programa de Mauro Viale y los pagos que se hicieron a los invitados del caso Coppola".
Es que, según la información que habían recibido ambos legisladores, Viale cobraba 300.000 pesos en concepto de producción y había pagado a Samantha Farjat y Natalia Negri, protagonistas del resonado caso, para que asistieran a su programa.
Pero los entreveros no concluyeron con esos pedidos que hasta ahora no fueron respondidos. En una edición especial titulada "ATC, la careta del país", la revista "La Maga" del 4 de diciembre último, elaboró un extenso informe sobre las supuestas irregularidades que se cometían en la emisora con los contratos, los altos sueldos y los gastos de producción.
En ese artículo, la revista denuncia, entre otras cosas, que "Mauro Viale cobra unos 70 mil pesos mensuales" y que "su mujer, Leonor, la psicóloga de ATC, cobra 15 mil dólares mensuales". Y en un detallado perfil del periodista, la revista aseguraba además que Viale "no duda en poner en práctica los métodos más curiosos para conseguir una nota exclusiva". Como ejemplo, cita una emisión del programa "Anochecer", en el que el conductor habría ordenado "encerrar en un camarín" a una madre para avisarle, recién cuando estuvieran al aire, que su hija había sido descuartizada.
El artículo causó tanto revuelo en ATC que el propio Frega distribuyó 56 cartas documentos entre los medios de comunicación. Allí sugería que "si el medio difundiere, divulgare o formulare comentario alguno" sobre la nota publicada en "La Maga", "se iniciarán las acciones legales correspondientes contra los firmantes y editores responsables de la edición".
Viale por su parte se encargó de desmentir toda la información en su programa del 6 de diciembre. E invitó a casi todo el personal de ATC involucrado en el artículo para que hiciera su descargo.
Ahora, en menos de una semana, Viale estrenará un nuevo estudio en América TV. Pero las imágenes serán las mismas. Es que para él, tal como dijo ayer en su último programa, "televisar lo absurdo de esta realidad humana, lo terrible, exacerbada, rencoroso y salvaje es una manera importante de hacer periodismo".
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