
Clausuraron el Mercado de Pulgas
El predio, en el barrio de Colegiales, no cumple con las normas de seguridad
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El gobierno de la ciudad clausuró ayer por la madrugada el Mercado de las Pulgas de Dorrego, en el barrio de Colegiales.
El operativo, organizado por la Secretaría de Seguridad y a cargo de Diego Gorgal, se llevó a cabo luego de más de tres meses de conflicto con cerca de 120 puesteros que se niegan a abandonar el lugar y ocupar provisionalmente un predio cedido por el gobierno, situado a una cuadra de allí.
En la acción de clausura participaron cerca de 70 funcionarios públicos y 120 agentes policiales, según informó el Subsecretario de Acción Comunal, Federico Peña, que también estuvo presente durante las casi cuatro horas que duró el operativo, donde fueron tapados con planchas de aluminio y de madera todos los accesos, con excepción de uno. "A partir de las graves fallas de seguridad del lugar se dispuso la clausura inmediata y preventiva", indicaron voceros de Gorgal, que para hacer efectiva la medida tomaron en cuenta cuatro informes. Allí, entre otras cosas se menciona que el lugar no cumple con las instalaciones de prevención contra incendios, que las instalaciones eléctricas son defectuosas y que hay cables expuestos sin cañería de protección.
Si bien los comerciantes admiten que es necesaria una remodelación, dicen no tener garantías suficientes para que, una vez finalizada la obra, puedan retornar a sus lugares de trabajo. "Lo de la seguridad es una excusa para sacarnos", denunció Juan Carlos Mosquiera, presidente de la Agrupación de Coleccionistas, Artesanos, Restauradores y Anticuarios.
"Acá no volvemos más", se quejó Claudio Albornoz, otro de los puesteros que permanecían ayer en el lugar, detrás de Alvarez Thomas y Concepción Arenal, en la única de las 15 puertas que no fue clausurada.
La idea de los ocupantes es permanecer allí "resistiendo, al menos hasta el martes o el miércoles", según dijo Mosquiera. Esa es la fecha para la cual esperan una resolución al pedido de amparo que presentaron ante la Justicia. "El amparo es por el desalojo, pero acá no hay ningún desalojo", aclaró un vocero de Gorgal.
El 24 de enero último, un intento de desalojo derivó en un duro cruce verbal entre los puesteros y funcionarios de las subsecretarías de Infraestructura y de Medio Ambiente.
Fuentes cercanas al gobierno confiaron a LA NACION que, ahora, la causa volverá a estar en manos de las áreas que dirigen Roberto Felleti y Eduardo Epszteyn, respectivamente. Mientras tanto, en el M2 (así se conoce el predio provisional) hay ocupados no más de 30 puestos de los 170 disponibles. El lugar es más limpio y más luminoso que el espacio clausurado, aunque los puestos son más pequeños. Quienes se mudaron allí confían en que el convenio que firmaron les asegure una continuidad laboral y que volverán al predio anterior luego de que terminen las obras. "Es cuestión de creer o no creer", comentó uno de ellos. "Pero la política es tan sucia que comprendo el temor de la gente (que no se quiere mudar)", concluyó.
Claudio Weissfeld
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