Cómo es vivir con 24 grados bajo cero de sensación térmica
Los trastornos en Bariloche por las bajísimas temperaturas
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SAN CARLOS DE BARILOCHE.- "Pancho con frío acaba de iniciar sesión". La ventana de color celeste aparece con esta inscripción en el borde inferior de mi PC. Yo sonrío casi sin ganas: quien acaba de conectarse al Messenger es uno de mis ex jefes, una persona nacida aquí y de austera expresión. Su nick name del día no es un dato menor. Pienso que si este ser nativo y tan reservado tuvo el arrojo de expresar esa sensación es porque realmente el termómetro está en el límite inferior en esta ciudad.
Desde la estación local del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), así me lo reconfirman: "El lunes pasado a las 5 de la mañana la sensación térmica fue de 24 grados bajo cero".
Más tarde, vía telefónica, el clima imperante nos servirá a mi madre y a mí para sostener el diálogo del día y cotejar casi competitivamente quién enfrentó con más hidalguía las bajas temperaturas. Yo, que hace apenas cuatro años resido en la Patagonia, me tomo la licencia de sentirme una barilochense más y pienso: "¡Tanto escándalo por una semanita que les toca vivir con la térmica bajo cero. Qué sabrán los porteños de lo que es realmente el frío!"
-Hoy soportamos apenas 1º grado -me dice mi mamá casi heroica desde Buenos Aires.
-Acá, la sensación térmica fue de 24 grados bajo cero -le respondo.
-¿Pe.. pe pero cómo hacés con la calefacción? Porque yo la tuve al máximo todo el día...
Más allá de la puja térmica -está claro, yo he ganado- el frío no es lo mismo acá que allá. Aquí, a la altura del paralelo 41, las bajas temperaturas intimidan, se sienten como pequeñas navajas en la piel y traen aparejado su propio folklore que, por supuesto, dura mucho más que una ola de frío polar.
Para evitar accidentes, personal del municipio contrarresta el hielo en las calles tirando sal y arena por distintos sectores. En casa, para evitar que los caños de la red de agua se congelen, alguna vez "hay que abrir la caliente y dejar caer unas gotitas" para que la cosa fluya.
Los que tienen auto también cumplen sus propios ritos durante las primeras horas de la mañana: con una tarjeta magnética (son válidas las de crédito, débito o video club) barren del parabrisas el hielo presente.
Al culto del parabrisas se suma otro clásico: no poder abrir las puertas porque la cerradura del auto se congeló. La solución: calentar la llave con un encendedor y luego introducirla en la ranura. Dicen que funciona.
Anteayer a la noche cayó la primera nevisca del otoño (la primera nevada de 2007 la tuvimos en febrero). Así que mientras para los patagónicos esta semana bajo cero apenas se instalará como un registro récord, para los porteños, cordobeses, entre otros, seguramente quedará en la historia.
Y tal vez la recuerden como un trofeo que les otorgó la naturaleza, porque creo que por única vez muchos de ellos, como los cordobeses, vivieron una nevada. Encima, dos días antes que nosotros.
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