
Cómo operan los narcotraficantes que venden drogas al menudeo
Son bandas que funcionan en puntos estratégicos; tienen una logística muy afinada; los controles
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LA PLATA.- No son principiantes ni improvisados los que se dedican al tráfico de drogas al menudeo. Han conformado, sobre todo en el conurbano bonaerense, organizaciones perfectamente aceitadas, con personal contratado para hacer trabajos de vigilancia y de venta en células.
Así es: una sola organización suele tener varios "quioscos" en una o dos manzanas, con no más de 100 dosis cada uno. En puntos estratégicos de los pasillos y de los techos hay hombres armados, que se comunican por handies y filtran los eventuales compradores. Además, hay distintos depósitos ocultos en los que se guardan las drogas, de manera rotativa, sobre todo marihuana y cocaína.
Este sistema de venta celular vuelve más engorroso el trabajo de la Justicia y de la policía. "Cuando vas a «reventar» la villa tenés que entrar en todos los «quioscos» al mismo tiempo", dijo a LA NACION un alto investigador de la policía bonaerense.
Los datos de la Dirección de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de la policía bonaerense, comandada por Roberto Silva y Luis Allamprese, grafican la dimensión del negocio de venta de drogas al menudeo.
Desde principios del año último, cuando empezó a regir la ley que desfederalizó el combate contra esa forma de comercialización, la policía bonaerense hizo, por orden de la justicia provincial, 1042 allanamientos, detuvo a 2397 personas y se incautó de 116.478 gramos de cocaína y de 225.161 gramos de marihuana.
En el mismo período, la misma fuerza de seguridad realizó, por requerimiento de la justicia federal, 438 allanamientos, arrestó a 769 personas y secuestró 222.378 gramos de cocaína y 9.312.329 gramos de marihuana.
Allamprese, coordinador del área, dijo a LA NACION: "Esta ley está dando sus frutos. Hay que mejorar algunos aspectos, como reforzar el personal y la logística en el poder judicial y en la policía, pero sirve".
El personal en la Dirección de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas parece exiguo. Para atender el tráfico de drogas en toda la provincia, tanto a gran escala como al menudeo, sólo se cuenta con 780 policías.
A principios de noviembre pasado, los detectives de Drogas Ilícitas hicieron un procedimiento en la villa Del Monte, en el partido de Almirante Brown. Allanaron diez casillas en dos manzanas, se incautaron de 600 dosis de cocaína y detuvieron a diez personas.
Desde la cárcel
Ya habían estado en el lugar dos meses antes. En esa oportunidad, fue detenido el jefe de la organización, conocido como "el Peruano". En ese procedimiento, como informó oportunamente LA NACION, los investigadores encontraron en una habitación una silla atornillada al piso con dos pares de esposas entrelazadas para atar las manos de los eventuales cautivos.
Hasta el momento, los investigadores no confirmaron esta sospecha: que la banda, además de comercializar cocaína, se dedica a los secuestros exprés. "El Peruano" fue encerrado en la cárcel de Ezeiza. Desde allí, organizó la continuación del negocio, contaron a LA NACION altas fuentes de la investigación. Y agregaron que "el Peruano" depositó el mando en "el Gordo".
Los investigadores supieron esto y montaron un puesto de vigilancia en la zona. Pudieron filmar los movimientos de la organización.
"Hay pibes armados y con handies que controlan la llegada de los compradores. Los palpan de armas y los hacen caminar cien metros, donde se hace la transacción. La hacen dos: uno lleva el papel y otro, armado con una pistola, le cuida la espalda", contó un investigador de Lomas de Zamora.
El detective contó que en este caso, como en otros de su jurisdicción, los narcos llegan a un barrio y compran el silencio de los vecinos con medicamentos, alimentos y con dinero. Si hay alguna resistencia, con amenazas.
Entonces se instalan y contratan a los "mulos": término despectivo usado por la policía para designar a los delincuentes de baja escala. Les pagan entre 50 y 80 pesos -o el equivalente en droga- por turno. Los turnos son de ocho o doce horas.
Todo esto lo supieron los investigadores después de largas vigilancias durante las cuales fue filmada la organización de "el Peruano" y de "el Gordo". "Ahora fuimos otra vez y metimos presos a otros diez. Entre ellos, "el Gordo". Pero, de alguna manera, se organizan y vuelven. Hemos ido hasta tres veces a un mismo lugar", dijo un investigador.
En esa segunda oportunidad la policía encontró, en uno de los lugares de venta de cocaína, un calabozo de dos metros por dos metros, sin ventanas, con un pasaplatos y una puerta ciega de metal.
Así que los hombres de Drogas Ilícitas están trabajando con los especialistas en secuestros, pero hasta el momento no han llegado a ninguna conclusión.
También contaron que en algunas investigaciones se llevaron varias sorpresas: el encubrimiento de policías -sobre todo, de los servicios de calle- o, directamente, la participación de los uniformados.





