
Cómo un espectáculo de rock se convirtió en una pesadilla
Hubo batallas campales sobre el terreno de juego, tras el ingreso de una multitud entre la que hubo gente armada
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A las 20.10, apenas diez minutos más tarde de lo previsto, comenzó el show de los Redonditos de Ricota. Después de la proyección de un video introductorio de cinco minutos, ingresó la banda liderada por el Indio Solari. Los músicos mostraron cierta sorpresa por el imponente marco masivo que presentaba el lugar. Ningún grupo musical había llenado River hasta ese punto. Según las estimaciones, hubo 70.000 personas.
Pero si los cánticos, la euforia, las bengalas y las copiosas libaciones de vino y cerveza intentaban dar imagen de fiesta, todo devino rápidamente en el caos después del intervalo que realizó la banda mediado el espectáculo.
En el campo de juego, adonde ingresó una turba que logró desbordar los controles de seguridad, hubo peleas entre grupos antagónicos, intentos de robo y varios heridos de arma blanca.
El campo de juego estaba atiborrado de gente, al punto de que las pistas de atletismo, una zona que tradicionalmente se deja libre para que los espectadores busquen un poco de respiro, estaban completamente cubiertas por una marea humana.
En forma extraoficial, los organizadores dejaron trascender a los periodistas que "en algunas puertas las vallas habían cedido por la presión del gentío".
El clima sobre el césped de River, con el correr del concierto, fue volviéndose poco a poco más irrespirable.
Así se sucedieron los acontecimientos.
En un primer momento, comenzaron a observarse escaramuzas aisladas en distintos sectores del campo de juego entre exaltados -muchos de ellos alcoholizados- y empleados de seguridad.
El SAME dijo a La Nación que varios de los jóvenes que fueron hospitalizados sufrían distintos grados de intoxicación.
Los espectadores ubicados en la platea comenzaron a silbar pidiendo que se tranquilizaran los ánimos para que no peligrara el espectáculo.
Los claros que comenzaron a advertirse entre la apretada multitud que estaba sobre el césped llegaron a alcanzar un diámetro de aproximadamente 15 metros. Era difícil determinar qué era exactamente lo que motivaba estos movimientos. Se supo después que uno o más individuos, provistos de púas o armas blancas, avanzaban en la penumbra atacando a la gente.
Finalmente, en el centro de un claro, apareció tirado en el suelo un joven alto y fornido, al que nadie se acercaba y que tenía en la mano un puñal.
Los Redondos terminaron el tema y se retiraron del escenario. Se sucedieron entonces las corridas y nuevas escaramuzas. Durante unos quince minutos, en el campo de juego se vivió un caos completo. La seguridad contratada por la banda y la policía volvieron a intentar, infructuosamente, restablecer el orden.
Entonces salió al escenario el líder de la banda, el Indio Solari, y se encendieron todas las luces del estadio. "Esta es la última noche del último show", sugiriendo que el grupo dejaría de tocar en vivo. Después atenuó sus declaraciones afirmando que "es uno de los últimos recitales de los Redondos".
De todos modos, los organizadores dijeron que hoy habrá otro show.
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