
Cómo vencer los miedos antes de entrar a un quirófano
La ansiedad y el temor de los pacientes puede llegar a influir en la intervención quirúrgica y la recuperación; la información sobre el procedimiento, la clave
1 minuto de lectura'

La recomendación de este médico es incómoda: “La gente debe saber y entender que la medicina es peligrosa e impredecible (...) Los pacientes deben aceptar que las cosas pueden salir mal y responder a esta realidad como personas adultas”. Pero no es cualquier médico. Se trata de una cita del libro Ante todo no hagas daño –best seller mundial-, escrito por el renombrado neurocirujano británico Henry Marsh . Es un texto descarnado, en el que reconoce que el dolor es inevitable y el error siempre es una posibilidad en la ciencia. Por eso, dice, está justificado que un paciente sienta temor de entrar al quirófano.
Erick Lezama lo sabe. Solo tiene 26 años y ya ha sido atendido quirúrgicamente tres veces. Las tres implicaron el mismo estrés. La última vez parece una reseña de Despierto, una espeluznante película en donde un paciente, en medio de la operación, comienza a estar consciente y presencia –y siente- toda la intervención sin poder moverse.
Tenían que drenarle un absceso cerca de la costilla, por lo que solo necesitó anestesia local. “Siempre temí que se pasaran de anestesia, pero esta vez fue lo contrario”, cuenta a LA NACION. En un momento, comenzó a sentir un ardor y luego, jura, parte de la incisión. La anestesia había dejado de surtir efecto. Todo, al final, salió bien. Repitieron la inyección y terminaron con el drenaje, pero Erick reza para que no le toque volver al quirófano.
A Maximiliano Perdomo, de 32 años, también le ha tocado varias veces. La última fue la operación correctora de la visión. Anestesia local, sala fría, incertidumbre. A mitad del procedimiento, escuchó un ruido. “Y oigo al médico preguntar «¿y eso qué fue?». Definitivamente, no es la frase más inspiradora para decir en esta situación”, cuenta a este medio. La máquina se había detenido de improviso. De nuevo: todo salió bien, pero Perdomo ahora odia a los médicos.
“Si me hubieran explicado lo que podía pasar, quizá no me hubiera alterado tanto”, dice Lezama. Y sí, tiene razón, según María de los Ángeles Goberna, tocoginecóloga del Hospital Pirovano y egresada de la Universidad de Buenos Aires. El médico es la pieza clave para mitigar el miedo. “La información es fundamental. Hemos recibido en el quirófano a pacientes que no saben ni por qué los están operando”, explica Goberna.
La confianza que pueda generar todo el equipo médico permite que el proceso sea menos traumático. “Eso facilitará que el paciente pueda hacer las preguntas que quiera. Y es lógico: si alguien te va a dormir, lo mínimo que se puede pedir es seguridad y confianza”. Y todo esto influye en el desarrollo de la cirugía y en la recuperación.
Una estrategia integral
El Hospital Universitario de Valme de Sevilla, España, puso en marcha en 2015 un protocolo de atención con la finalidad de reducir la ansiedad del paciente antes de entrar al quirófano. Lo llaman “Entrevista Prequirúrgica Analgésica” y está basado, precisamente, en distintas reuniones donde se les brinda información detallada en cada una de las etapas de la intervención.
“La cirugía va a producir dolor... Nosotros estamos preocupados desde hace mucho tiempo de que nuestros pacientes no sufran dolor luego de la operación”, dice Mercedes Echeverría, directora de la Unidad de Anestesia y Reanimación del centro, que grabó un instructivo con la idea de que la iniciativa pueda ser implementada en otros lugares. "El control del dolor va a aportar una reducción de las complicaciones posibles y un mayor confort con el proceso quirúrgico", agrega la doctora.
El Hospital Valme ha documentado detalladamente el impacto del protocolo, a través de la opinión de las personas antes y después de la intervención. Hasta septiembre del año pasado, habían atendido a 439 pacientes de traumatología y cirugía general. Al menos 50% aseguraron haber "desterrado el miedo" y sentirse tranquilos tras participar en el programa. El 98% reconoció su utilidad y 83,1% dijo haber entendido mejor su diagnóstico luego de las reuniones.
El protocolo ha sido reconocido por El Observatorio para la Seguridad del Paciente de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía y ha sido objeto de estudio en distintos simposios especializados.
Impacto objetivo

Goberna, del Hospital Pirovano de Buenos Aires, explica a LA NACION que el nivel de estrés puede tener un impacto objetivo en el desarrollo de la cirugía: "Podría afectar el efecto de la anestesia, por ejemplo". Un estudio de la Universidad de Barcelona, a cargo de la investigadora Jenny Moix Queraltó -quien también es columnista de El País de España-, asegura que el estado psicológico prequirúrgico influye, en alguna medida, en tres de los indicadores sobre la recuperación: el consumo de analgésicos y sedantes, número de días de hospitalización y dolor.
"Los pacientes más ansiosos son los que sufren una recuperación más larga y difícil (...) Las técnicas psicológicas empleadas con pacientes quirúrgicos parecen ser efectivas para reducir la ansiedad prequirúrgica y facilitar la recuperación", señala la investigación titulada "Emoción y Cirugía".
El médico, al fin y al cabo, sigue teniendo la cura. Así lo dice el neurocirujano Henry Marsh: "Si le dices a un paciente hay un 10% de probabilidades de que te mueras, lo vas a aterrorizar y aún así va a tener que hacerse la operación. La manera en como presentas la información es muy importante porque tienes que preservar la esperanza y la confianza al mismo tiempo que la honestidad, y eso es muy difícil".
Juan Carlos Figueroa
1
2Incendio en La Boca: se prendió fuego un depósito y se desplegó un operativo para contener las llamas
3Nuevo parte médico: cómo sigue Bastián, el niño de 8 años que quedó en estado crítico al chocar un UTV y una 4x4 en Pinamar
4La nueva “pirámide alimenticia de Trump”: qué hay que priorizar y reducir para una vida sana



