Confusión por el traslado de las cenizas a Yapeyú
Desafío: el gobernador de Corrientes eludió la medida cautelar que impide realizar el envío y ordenó llevar las urnas.
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CORRIENTES.- Poco antes de la medianoche de ayer, el gobernador Néstor Braillard Poccard tomó la decisión repentina de trasladar los restos de los padres de José de San Martín desde esta ciudad hasta Yapeyú, enterado "exclusivamente por vía periodística" de que se dictaría la medida judicial de no innovar, solicitada por la llamada comisión antitraslado.
El mandatario confirmó a La Nación la realización de la operación, la hora y el motivo de la intempestiva partida, pero anoche los restos no habían llegado todavía a Yapeyú. Se estima que permanecían en Paso de los Libres, a 60 kilómetros de la ciudad natal del Libertador, en custodia del jefe de la policía de la provincia, Arsenio Mario Velozo.
También el intendente -y ex gobernador- de Corrientes, Raúl Romero Feris, confirmó el traslado a Yapeyú, aunque las urnas en ningún momento fueron exhibidas.
Lo cierto es que los restos fueron sacados de la catedral de Corrientes. La medida derivó en incertidumbre y hermetismo. En Yapeyú, el intendente Norberto Zulpo aseguró que no estaban en su pueblo. El jefe de policía Velozo, encargado del traslado, se encontraba ayer en el hotel Alejandro I, de Paso de los Libres, y al ser consultado por La Nación mantuvo un escueto diálogo telefónico:
-¿Los restos están en Paso de los Libres?
-Hola, hola..., no lo escucho. Hola...
Y la comunicación se cortó abruptamente.
Cuestión conceptual
El gobernador Braillard Poccard, por su parte, dijo una y otra vez que los restos de Juan de San Martín y de Gregoria Matorras se encontraban en Yapeyú, lo que fue desmentido reiteradamente por el intendente Zulpo.
Braillard Poccard justificó su decisión de la siguiente manera: "Mire, yo no tengo el fallo que dispone la medida; parece que habla del traspaso definitivo de las urnas, y esto me parece un error conceptual, porque no estamos hablando de una propiedad. Los restos no son de nadie, ni del gobierno nacional. El problema es, nada más, la custodia del lugar donde se encuentran".
El mandatario provincial contó, además, que enterado del posible fallo inmediatamente se comunicó con el subsecretario del Interior, Jorge Matzkin, que le manifestó que desconocía la medida cautelar, aunque le anticipó su intención de apelar.
Al adelantar el traslado de los restos, Braillard Poccard busca sacar provecho de uno de los argumentos utilizados por el juez Martín Silva Garretón al hacer lugar al amparo.
"Devolver al cementerio de la Recoleta las urnas -que ya van camino a Yapeyú- tropezaría con la expresión del propio magistrado, para quien una eventual sentencia en favor de los demandantes podría tornarse de imposible ejecución si se hubiese concretado la entrega oficial de los restos", dijo el gobernador.
"Serían injustamente lesionados (la dignidad y el respeto que merecen el pueblo de la provincia y de Yapeyú) en caso de que luego de haberse realizado una ceremonia pública de entrega y recepción de los restos tuvieran que volver a su estado anterior", sostuvo el magistrado en su fallo.
Nada por aquí, nada por allá
YAPEYU.- Nada por aquí, nada por allá. Como hábiles ilusionistas, las autoridades correntinas se han vuelto maestros en el arte de mostrar y esconder. Nadie sabe dónde están los restos de los padres de San Martín.
Claro que hoy se develará el enigma, cuando, a las ocho, las urnas hagan su entrada triunfal en el Arco de Yapeyú, escoltadas por un puñado de militares que las guarda en secreto desde el lunes, por orden del gobernador.
Asediado por la obligación de entregar las cenizas que se llevó de Buenos Aires, Braillard Poccard dio una nueva lección de magia y se las ingenió para hacer que las urnas se volvieran invisibles, fuera del alcance de la ley y lo más lejos posible de la insidiosa comisión antitraslado, que lo tiene a maltraer con una tenaz persecución judicial.
La comisión le viene pisando los talones desde principios de febrero, cuando sus miembros tuvieron noticias de lo que, según ellos, fue lisa y llanamente un sacrilegio. Primero protestaron ante los medios y después se acercaron a la Justicia con una acción de amparo. Pero Braillard Poccard siempre saca un conejo de la galera y logra dar un paso adelante: las urnas pasaron sucesivamente por el cementerio de la Recoleta, el Regimiento de Granaderos, la Catedral de Corrientes, el misterio. Hoy le toca a Yapeyú.
De modo que las codiciadas cenizas se dieron a la fuga, en una alocada carrera por las rutas argentinas, sin paradero cierto y a la espera de cordura. Por la mañana, perseguidos y perseguidores harán sus propios actos en homenaje al Libertador, en su día de nacimiento.
Los primeros festejarán en Yapeyú, con la grata compañía del reaparecido matrimonio San Martín, que llegará de la nada y será recibido como corresponde, con todos los honores, desfile incluido. Los segundos evocarán al prócer en la Recoleta, en Buenos Aires, donde a las 9 llenarán de flores el túmulo vacío que antes ocupaban las urnas.
Revuelo en Yapeyú
Y los restos, ¿dónde están? Ayer llegaron aquí camiones repletos de soldados y varios autos manejados por funcionarios de la provincia.
Los soldados se alistaron para el desfile, mientras los funcionarios entraban en la Municipalidad para concertar los últimos detalles de la ceremonia. Altos mandos del Ejército también participaron de la reunión, pero nadie osó mencionar el enigmático escondite.
Se invocaron razones de seguridad para no revelar el secreto. Tanto dato escamotearon, tan mezquinos se mostraron, que ni el mismo dueño de casa, el intendente Norberto Zulpo, supo por dónde andaban las urnas.
De pronto corrió la voz, desde la capital correntina, que dio cuenta del refugio de los San Martín: la ciudad de Paso de los Libres, a 70 kilómetros de Yapeyú. Allí estaba alojado anoche el jefe de la policía provincial, Arsenio Velozo, responsable absoluto de la custodia.
Pero Velozo llegó al hotel Alejandro I nada más que con un bolso de mano, según confió un conserje a La Nación . Al rato, un militar que se alojaba en el mismo establecimiento aseguró que las urnas estaban allá lejos, en Corrientes, a 400 kilómetros de distancia. Otros escucharon decir que la pareja ya estaba en Yapeyú.
El alegre peregrinar de las cenizas, planeado con deliberada confusión por Braillard Poccard, acaso cruzará hoy la línea de llegada definitiva. ¿O será una parada más en las incesantes correrías de los restos?




