Contracara: "Es un acto de amor y responsabilidad", dice una familia mendocina que adoptó niños africanos

Los mendocinos Marianela Irrazábal y Gustavo Ballester adoptaron hace cuatro años, en Guinea Bissau, a Agostinho, de 12, y Edimilson, de 8
Los mendocinos Marianela Irrazábal y Gustavo Ballester adoptaron hace cuatro años, en Guinea Bissau, a Agostinho, de 12, y Edimilson, de 8
Pablo Mannino
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30 de noviembre de 2020  • 12:49

MENDOZA.- El sorpresivo abandono de dos hermanitos africanos en una comisaría de Bahía Blanca por parte de una pareja que ahora vive en San Martín de Los Andes caló hondo y también provocó mucha angustia en una familia mendocina conformada por padre, madre y dos niños adoptados hace cuatro años en Guinea Bissau. De hecho, las fotos de este matrimonio cuyano y sus hijos fueron confundidas por medios de comunicación de todo el país con el caso de los mellizos, que está bajo investigación judicial.

En diálogo con LA NACION, Marianela Irrazábal, de 38 años, madre de Agostinho, de 12, y Edimilson, de 8, se mostró consternada por lo ocurrido con los pequeños que fueron dejados en una dependencia policial, al tiempo que contó la gran experiencia que vive a diario con sus niños.

"Estamos dispuestos a ser la contracara de toda esta situación. Nos han embarrado a todos, y sobre todo al orfanato Casa Emanuel, en África, que hace un trabajo impecable", dijo la mujer, aún indignada por lo ocurrido con esos pequeños en la Argentina, pero también con los medios, principalmente televisivos, que publicaron las fotos de su familia, confundiendo el caso.

"Nada que ver con nuestra experiencia: desde el primer momento sentimos el deseo y el compromiso. No sabemos bien lo que le pasó a esta gente. Todo depende de las personas, de la capacidad de amor para dar, para poder llevar esto adelante. No todos la tienen; uno imagina que va a ser un acto de amor, pero destruyeron todo. Adoptar es un acto de amor y de responsabilidad como padres", expresó la mujer, que dialogaba con LA NACION mientras les preparaba el desayuno a los chicos, con la compañía de su marido, Gustavo Ballester, de 40 años, quien asentía cada palabra de su esposa.

Responsabilidad

"Son cuestiones muy delicadas, nosotros vivimos otra realidad, la de formar vínculos. Llama la atención que esta pareja no realizó los trámites para la nacionalidad argentina ni el DNI. Claramente, nada llegó a buen puerto. Pero no se entiende. Soy mamá adoptiva, sé que no es fácil,pero cuando asumís esta responsabilidad tenés que estar firme, siempre. Los papás somos responsables de acompañar psicológicamente; es buscarle la vuelta", resaltó Marianela, que apunta que la mayoría de los chicos africanos adoptados tienen en promedio 10 años, aunque hay casos de adolescentes.

De ahí, la sorpresa de lo ocurrido con los mellizos de Bahía Blanca, ya que solo tienen 6 años, lo que permitiría mayor facilidad de contención de las situaciones adversas que puedan presentarse en la vida cotidiana. "En vez de haber hecho eso, lo hubieran consultado. Ellos también estaban en un grupo de papás de adopción internacional, donde somos más de 30 familias. Siempre nos manejamos con mucha cautela, con personas idóneas en el tema; conocemos la cultura africana. Pero, nunca nos avisaron, hubiéramos actuado de inmediato para poder tenerlos en guarda. Afortunadamente, ya se está trabajando en ese sentido con un grupo familiar, para que los chicos puedan quedarse, aunque hay intenciones de África de extraditarlos", contó la mujer.

La familia mendocina concretó la adopción en 2017, en Guinea Bissau, en menos de un semestre, y desde ese momento, para ellos, todo fue felicidad. En la Argentina, ya habían pasado más de seis años de intentos frustrados, sobre todo por trámites burocráticos que quedaban en la nada.

Mientras, ahora, los chicos no paran de crecer, de desarrollar sus habilidades educativas y deportivas, y de traerles satisfacciones, además de mantener contacto con su papá biológico en África, quien decidió darlos en adopción por su imposibilidad de criarlos, ya que su mamá falleció cuando eran muy pequeños.

Sobre el "falso escrache" y las imágenes de su familia, con los rostros de los pequeños sin pixelar, que recorrieron algunos medios del país, confundiéndolas con el caso de Bahía Blanca, la mujer fue tajante: "Estamos analizando todo con nuestro abogado, por daños y perjuicios. Nosotros vivimos en paz, felices; los chicos viven una vida normal. Con qué derecho nos trastornaron así. Hace un par de años decidimos contar nuestra historia para que otros papás se contactaran para poder conectarlos y que tengan la posibilidad de una adopción internacional, pero jamás pensamos que se iban a usar nuestras fotos para este caso de abandono".

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