
Controlarán a las palomas con halcones
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Poco tiempo de la libertad que hoy disfrutan les queda a las palomas en la ciudad. Ya no les será tan fácil apropiarse de balcones y terrazas ni visitar bancos y monumentos o merodear bolsas de basura. El ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño confirmó que analiza la caza con aves rapaces (cetrería), en este caso halcones, para controlar la superpoblación de palomas, como adelantó La Nacion hace una semana. Según trascendió, la medida comenzaría a implementarse en los barrios más afectados (Retiro y Recoleta) aunque no fue confirmado oficialmente.
En rigor, las palomas no son consideradas una plaga y es, por ende, ilegal eliminarlas. El método de control a través de la inserción de predadores naturales en su hábitat busca esquivar los tiempos legislativos que insumirían modificar la norma que prohíbe el exterminio de palomas domésticas.
"En las zonas de mayor infestación de palomas es prioritario realizar cetrería en forma sistemática (una frecuencia mensual). Además es necesario instalar métodos disuasorios fijos en monumentos, edificios y terrazas para evitar la nidificación así como realizar campañas de divulgación que permitan transmitir a la población información para evitar que se les facilite alimentos", detallaron fuentes de la cartera ambiental. Así, el proyecto que está en estudio contempla entrenar tres razas de halcones y no producirá consecuencias ambientales pues es una especie autóctona. "Teniendo en cuenta el nicho ecológico que ocupan las palomas en nuestra ciudad, la mejor estrategia para su control debería centrarse en el ahuyentamiento implementado mediante técnicas de cetrería usando halcones como predadores naturales, y por otro, en el desarrollo de un programa de ordenamiento ambiental que minimice la presencia de factores que favorezcan su proliferación", afirmaron desde el ministerio.
"Buscamos una solución para todos. Lo único que intentaremos será recurrir a la naturaleza", indicó el titular de la cartera, Diego Santilli.
Los vecinos de las zonas mayormente invadidas por palomas las consideran muy invasivas. Además, generan un riesgo sanitario pues su guano puede transmitir ornitosis. Claudia Nardini, investigadora de la ONG Aves Argentinas, explicó a La Nacion: "En la ciudad de Buenos Aires habitan cinco especies silvestres: torcaza, torcacita , picazuró, ala manchada, yerutí y, por supuesto, la paloma doméstica. Se cree que llegaron a nuestro país de la mano de los inmigrantes de Europa y Asia, donde era común que estas especies formaran parte de las dietas".
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