Coronavirus: vive en Bariloche, es electrodependiente y está varado en Buenos Aires

Jorge Soriano Coronado, de 78 años, vive en Bariloche y usa una máquina de oxígeno portátil para respirar; está varado en Buenos Aires hace más de un mes junto a su mujer.
Jorge Soriano Coronado, de 78 años, vive en Bariloche y usa una máquina de oxígeno portátil para respirar; está varado en Buenos Aires hace más de un mes junto a su mujer. Crédito: Gentileza Jorge Soriano
María Paula Etcheberry
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23 de abril de 2020  • 19:18

"Estamos varados en Buenos Aires desde hace más de 30 días. Me quiero volver a casa. Estar acá es un espanto", afirmó Jorge Soriano Coronado, un jubilado de 78 años que vive en Bariloche hace ya 17 años. Sufre de hipertensión pulmonar primaria, una afección poco frecuente que lo obliga a usar una máquina de oxígeno portátil las 24 horas del día.

Antes de que comenzara el aislamiento obligatorio para frenar la propagación de la pandemia del nuevo coronavirus, viajó a la Capital junto con su mujer, que es paciente oncológica, para realizarse un tratamiento médico. "A la ida, viajé en avión. El día que empezó la cuarentena yo salía de atenderme en el Hospital Italiano", agregó.

Soriano es uno de los miles de varados internos que, hoy, tiene la Argentina. Aunque algunos ya lograron regresar, un grupo considerable quedó afuera de los 20.000 cupos del permiso nacional que lanzó el Gobierno para habilitar la circulación y el transporte de quienes estaban alejados de sus hogares.

"Apenas nos enteramos del trámite para sacar el permiso, conseguimos que autorizaran a un remís para llevarnos a Bariloche. A las 2 de la mañana se cayó la página. Decía que no había más cupos disponibles. Quedamos con el remís autorizado, y nosotros, sin autorización. Me supera la impotencia y la inutilidad del Gobierno", explicó Soriano.

Según lo establecido por el Ministerio de Salud de la Nación, al haber viajado por motivos médicos y contar con un certificado de discapacidad, está habilitado a volver. Pero, en la práctica, hay una limitación. Soriano no puede viajar en ómnibus, porque los enchufes son incompatibles con la máquina de oxígeno que le permite respirar con normalidad. Sólo puede viajar en avión o automóvil. Hubo un intento previo de regreso a la ciudad patagónica que debió descartar por esa razón.

"No recibimos ninguna ayuda. Sólo palabras. Palabras de la gobernación, de la Casa de Río Negro en Buenos Aires, de la Secretaría de Turismo de Bariloche. Y eso que mi mujer, nuestros amigos y familiares hicieron todo lo que se te pueda ocurrir para que podamos volver", agregó Soriano. "Si es por los medios del Estado, volver es algo lejanísimo. Si es por mis propios medios, lo veo más factible. Lo único que pido es una autorización que me garantice pasar todos los retenes habidos y por haber desde acá a Bariloche", completó.

Para esta pareja de jubilados, estar lejos de su hogar implica atravesar serias dificultades. La primera es la económica. Ambos deben destinar gran parte de sus ahorros a pagar el apart hotel donde se están alojando. "Cobro la jubilación mínima y el apart me sale 3000 pesos por día. Por ese dinero, me alquilo una casa en Bariloche con mucama y dos perros collies", apuntó irónico.

Pero también está el aspecto físico y anímico. "A medida que pasan los días, aumenta el deterioro psíquico y físico", agregó.

Otro problema es que Marta, su esposa de 68 años, no pudo cumplir con los turnos que tenía en un centro oncológico de Bariloche para hacerse estudios. Debería habérselos hecho a principios de abril. Está saliendo de un cáncer de páncreas, y los médicos monitorean su evolución cada una cierta cantidad de meses. "Ya estamos al final del tiempo que el oncólogo pidió para hacer los estudios", observó preocupado Soriano.

Al ser electrodependiente, Soriano tampoco cuenta con electricidad gratis, beneficio que sí tiene en su casa de Bariloche. Y la lejanía del hogar también afecta el acceso gratuito a los medicamentos que necesita a través del PAMI. No llevaron suficiente medicación, porque jamás imaginaron estar tanto tiempo en Buenos Aires. "Estamos comprando acá la medicación que necesitamos. Los remedios más caros me los da gratis el PAMI. Pero mi médica del PAMI está allá [en Bariloche] y no me puede hacer las recetas. Acá los tenemos que pagar", explicó Soriano.

Fuentes cercanas al Ministerio de Transporte de la Nación aclararon que si bien brindaron el marco necesario para confeccionar los permisos para regresar al hogar, es la Jefatura de Gabinete la que define la cantidad de cupos y administra el flujo de solicitudes.

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