
Creen que hay nexos entre el crimen de Natalia y los de El Loco de la Ruta
Los abogados de la familia Melmann sostienen que los casos están vinculados y señalan a la policía
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Los abogados de Gustavo Melmann y Laura Calampuca sostienen una inquietante hipótesis: que el homicidio de Natalia, ocurrido hace un mes en Miramar, está inequívocamente vinculado con las aún irresueltas muertes de 26 prostitutas en la zona, atribuidas a un supuesto asesino serial al que se dio en llamar El Loco de la Ruta.
Juan Carlos Maggi y Laura Izcovich, los representantes del matrimonio, confiaron ayer a La Nación su creencia de que la muerte de Natalia Melmann esconde la presunta participación de policías bonaerenses, que aún no ha sido establecida en el expediente por los "innumerables y groseros" errores cometidos durante la investigación.
Lo mismo se sospecha en el caso de las 26 mujeres cuyos cadáveres aparecen en zonas descampadas de los partidos de General Pueyrredón y General Alvarado. A tal punto que, según los letrados, los pobladores de la zona, al hablar de esos crímenes, dicen que no los cometió El loco de la Ruta, sino que fueron Los locos de la Yuta.
Los letrados sienten que se enfrentan a una "corporación" demasiado poderosa. Y que si la verdad de la muerte de Natalia sale a la luz, quedará al descubierto una perversa trama similar a la del caso de María Soledad Morales, que en 1990 provocó un verdadero cisma institucional que derivó en la caída del poder político en Catamarca.
Sobre la base de esas eventuales irregularidades y omisiones que, según ellos, alejaban la investigación de la verdad, Maggi e Izcovich pidieron el 20 de febrero último la recusación del fiscal marplatense Marcos Pagella, a cargo del caso.
Ayer, el juez de garantías Marcelo Riquert rechazó el pedido de los abogados: en una resolución de 20 fojas, analizó todos y cada uno de los incidentes planteados y resolvió que no constituían causal para apartar a Pagella de la investigación.
Con esto, el expediente cobrará nuevamente su marcha, tras una semana en la que estuvo paralizado a causa de esta recusación.
El fiscal dispuso ayer que el único acusado y detenido hasta el momento, el autoproclamado pintor de casas Gustavo "El Gallo" Fernández, fuera trasladado el lunes próximo de la cárcel de Melchor Romero a La Plata, donde se le extraerán muestras para someterlas a análisis y determinar si son compatibles con restos impropios de la víctima.
Pese a la resolución del juez de garantías marplatense, no son sólo los Melmann y sus abogados los que creen que se hicieron las cosas mal durante la investigación.
Luego de que el presidente Fernando de la Rúa visitó a los padres de la víctima y se puso a su disposición para colaborar con el esclarecimiento del crimen, el secretario de Política Criminal y Asuntos Penitenciarios de la Nación, Mariano Ciafardini, envió a uno de los asesores a su cargo, Emiliano Villar, para constatar las presuntas irregularidades denunciadas por los abogados.
Villar se entrevistó con los directivos del Colegio Público de Abogados de Mar del Plata, que confirmaron las "irregularidades consuetudinarias" cometidas por la policía de Miramar, antes de que el personal de esa dependencia fuera derivado a otras zonas tras estallar el caso Melmann.
El asesor enviado por Ciafardini se entrevistó con las fuerzas políticas marplatenses, que describió más irregularidades y connivencias entre los agentes de aplicación de la ley y el delito.
Mientras, los abogados de la familia Melmann reciben amenazas. Igual que las personas que los ayudan, 22 testigos, el acusado Fernández y hasta los abogados Maggi e Izcovich, que aseguraron a La Nación haber sido interceptados en la ruta por un auto cuyos ocupantes, encapuchados, los intimidaron a gritos.
Policías en la mira
No es todo: los letrados dijeron ayer que el ministro de Seguridad bonaerense, Ramón Verón, inició una querella contra Gustavo Melmann por hacer públicas acusaciones "infundadas" contra personal a su cargo.
Es paradójico, pero los subalternos de Verón a los que se refiere Melmann son los mismos cuyos nombres entregó al ministro hace semanas y que el propio ex policía, en forma pública, dijo haber elevado a la Justicia.
Según los abogados de Melmann, hasta el momento esos nombres no figuran en el expediente más que en la declaración indagatoria del Gallo Fernández, que sostuvo que a Natalia se la llevaron tres hombres en un auto. Los describió como una persona que -le pareció- tenía aspecto de "vigilante", acompañada por dos policías: el sargento primero Ricardo Alfredo "El Mono" Suárez y el sargento Oscar Alberto Echenique.
Tampoco están incorporados al expediente -que sólo una semana después del hallazgo del cadáver de Natalia cambió su carátula de fuga del hogar por la de homicidio- los legajos de los cuatro policías cuyos nombres obtuvo la familia Melmann por fuera de la investigación oficial, a partir del testimonio de decenas de personas que no quieren hablar por temor a la policía.
Los abogados tienen en su poder una cinta grabada en la que un medio hermano del Gallo Fernández dice que un policía con rango superior al de comisario le ofreció 8000 pesos para pagar un abogado para Fernández, un "canje", como lo definió el policía.
También esperan que, en algún momento, aparezca la denuncia que hizo en la comisaría de Miramar un chico de 12 años que está internado en el asilo Los Pinares y que dijo haber sido testigo ocular del hecho. Este chico, luego, recibió amenazas de muerte en el hogar de menores.
Aspiran, además, a que la Justicia admita de una vez la docena de testimonios de vital importancia propuestos por la familia Melmann.
Maggi e Izcovich tienen una hipótesis: El Gallo fue el "entregador", pero a la chica la mataron otros, entre los cuales habría policías. Creen, además, que el ex novio de Natalia, Maximiliano Martolt, sabe más que lo que declaró. Creen que si su cuarta testimonial ante la Policía Judicial no hubiese sido suspendida por la providencial e ilegal aparición de dos abogadas, se habría "quebrado" y dicho lo que ellos suponen: que fueron policías los que mataron a la chica y luego entorpecieron la búsqueda del cuerpo lo suficiente como para que el cuerpo quedara en estado de putrefacción.
Tras los pasos de El loco...
Los letrados creen que hay policías detrás, igual que en el caso de las 26 prostitutas. Y marcan los puntos en común entre uno y otro caso:
- Traumatismos vitales en cabeza y cuerpo con efectos anestésicos, efectuados con objetos romos, para dejar a las víctimas indefensas.
- Los cadáveres aparecieron al menos 96 horas después de la muerte, en avanzado estado de putrefacción. La policía de la departamental Mar del Plata fue siempre la encargada de la infructuosa búsqueda.
- Los restos de semen, o la fosfatasa ácida prostática, desaparecen entre las 24 y las 48 horas, con lo que es muy difícil identificar a un eventual agresor sexual.
- Los cuerpos fueron hallados en descampados o zonas rurales, entre Camet y Necochea.
- Todas las víctimas tenían un trapo o pañuelo en la boca y llevaban puestas bombachas con un moño en la parte delantera.
No sólo Natalia tenía una igual: tenía un cordón de su zapatilla atado al cuello en forma de lazo, con dos vueltas completas y nudo simple, rematado en un moño.




