
Cuatro muertos en una carrera trágica
Las víctimas iban en un Fiat Duna que, tras ser tocado por otro auto, salió de control, cruzó de mano y chocó contra un camión Tres testigos declararon que los vehículos corrían una picada Pero allegados a las víctimas dicen que éstas eran perseguidas por una patota en un Renault 12
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LA PLATA.- Cuatro jóvenes murieron y uno resultó gravemente herido cuando el Fiat Duna en el que circulaban por la ruta 8, a la altura de la localidad de Billinghurst, partido de San Martín, salió de control, se cruzó de mano por encima de un bulevar y chocó de frente contra un camión Mercedes-Benz, que perdió el tren delantero como consecuencia de la violencia del impacto.
Aún no ha sido establecido el motivo del trágico accidente, ocurrido poco después de las 6 de ayer. Fuentes judiciales informaron que, según las declaraciones de los primeros testigos, el Duna corría una picada con un Renault 12 color negro, que no se detuvo tras el accidente.
Entretanto, amigos y familiares de las víctimas dijeron ante la prensa que los muchachos no corrían una picada, sino que escapaban del otro vehículo, en el que viajaba "una patota" con la que habrían discutido en una discoteca. También aseveraron que el Duna "no estaba preparado" para correr, ya que tenía un equipo de gas. Hasta anoche, sin embargo, los allegados a los fallecidos no habían declarado ante el fiscal Daniel Cangelosi, titular de la Unidad Funcional de Instrucción N° 4, que investiga los delitos culposos.
El fiscal ya ordenó peritajes sobre el Duna, el camión y las huellas de los neumáticos marcadas en el asfalto para determinar a qué velocidad viajaba el auto; además, pidió los exámenes histopatológicos y de las vísceras de los cadáveres para saber si los jóvenes habían tomado bebidas alcohólicas.
Choque al alba
Juan Manuel Agud, de 18 años; su hermano Nicolás Agud, de 16; Nicolás Albornoz, de 19; Norberto Hugo Malaespada, de 28, y Gonzalo Ubal, de 18, habían ido a bailar a la discoteca Chankanab, en Presidente Perón y Cochabamba, de San Martín, para festejar el Día del Amigo. Cerca de las 6 salieron del local y subieron al Duna.
El choque ocurrió a no más de 3 km de la disco, en el cruce de la ruta 8 (Ricardo Balbín) con José Hernández. Según los testigos que ya declararon, el Duna y el Renault 12 circulaban a muy alta velocidad, casi a la par.
El R-12 iba por la derecha y habría tocado al Duna. Entonces, el conductor del Fiat -aún no se sabe quién era- perdió el control. Atravesó el bulevar, donde chocó contra un árbol que no lo detuvo, y, ya en la mano contraria, chocó contra un Mercedes-Benz de reparto de agua mineral, al que le rompió el tren delantero.
El chofer del camión sólo se lastimó las rodillas. Pero en el Duna todo era distinto: los hermanos Agud -hijos de Mónica Vergara, empleada de la municipalidad de San Martín-, Albornoz y Malaespada murieron en el acto, entre los restos retorcidos del Fiat.
Ubal, gravemente herido, fue rescatado por los bomberos y trasladado al hospital Castex, donde se le practicó un drenaje torácico. Enseguida fue derivado al hospital Thompson, donde fue operado; anoche permanecía internado allí, en terapia intensiva. Las fuentes dijeron que el pronóstico médico era favorable, aunque aún no estaba fuera de peligro.
Conducta recurrente
A la luz de la tragedia de Billinghurst, la asociación civil Luchemos por la Vida, dedicada a cuestiones relacionadas con la seguridad vial, recordó que el 19% de los fallecidos en accidentes de tránsito en nuestro país son jóvenes de entre 16 y 24 años.
"Los jóvenes conductores protagonizan tres veces más accidentes que los mayores, son causantes o responsables principales de la mayoría de los hechos que sufren, mueren más por esta causa que por cualquier otro tipo de enfermedad, cometen más errores que los mayores, protagonizan más accidentes univehiculares, conducen más frecuentemente a excesiva velocidad y/o alcoholizados", describe un comunicado de la organización.
Se agrega que la causa de esos hechos es una combinación de "inexperiencia" con "inestabilidad emocional", lo que hace que los jóvenes sean "rebeldes respecto de las normas y la autoridad, muy influenciables por el grupo de pares y poco conscientes de los riesgos de muerte".




