
Cumple 140 años el café más antiguo de la ciudad
El local de Avenida de Mayo 825 vivió tertulias entre personalidades del siglo XX.
1 minuto de lectura'
La discusión entre poetas, escritores y políticos subió de tono y se hizo áspera. En el salón se temía una pelea. En un rincón, Benito Quinquela Martín, defensor a ultranza de la paz, llamaba con señas a Alfonsina Storni, que estaba a unos pasos de él. La poetisa subió discretamente al tablado y atacó con los versos de una de sus poesías. Corría 1930, y en el Buenos Aires de Hipólito Yrigoyen era una tarde nubosa. La pelea había cesado.
La anécdota figura entre los ricos recuerdos de uno de los clásicos salones porteños: el Tortoni, el café más antiguo de la ciudad. Ese lugar donde hoy, en pleno festejo de sus 140 años de vida, el choque de pocillos se mantiene inquebrantable y el ruido de cucharas no cesa. Como el "marche un cortado" que grita un mozo cerca de la máquina registradora, comprada hace más de 90 años.
El Tortoni respira historia y tradición. La de Carlos Gardel, Jorge Luis Borges, Cátulo Castillo, César Tiempo, Juan de Dios Filiberto, Marcelo T. de Alvear, Alfredo Palacios, Roberto Arlt, Lola Membrives, Osvaldo Soriano: todos asiduos parroquianos del café de Avenida de Mayo 825.
Fundado a fines de 1858 por un francés de apellido Touan, el Tortoni funcionó originalmente en la esquina de Rivadavia y Esmeralda. El nombre del café hace honor a su homónimo, que Touan frecuentaba en París.
Alrededor de la década de 1880, el café se trasladó a Rivadavia 826, al mismo local que hoy ocupa y que, años más tarde, luego de la apertura de la Avenida de Mayo, tendría su puerta de entrada actual.
En 1926, el café tenía una selecta clientela, entre ellos un grupo de bohemios que de a poco se adueñó de las mejores mesas. Entonces, monsieur Curutchet, que compró el local a fines del siglo XIX, entendió que los hombres de letras precisaban un lugar para sus reuniones. La bodega de vinos del subsuelo fue, así, ese nuevo hogar.
El Tortoni reunía en su reducto a familias de la sociedad, sin olvidarse de los bohemios. Nacía la mítica "peña", integrada por artistas como Baldomero Fernández Moreno, Carlos de la Púa, Raúl González Tuñón, Alberto Mosquera Montaña, Leopoldo Marechal, entre otros.
La "peña" fue inaugurada el 25 de mayo de 1926, y desde ese día siguió su intensa vida entre tangos, obras de teatro y audiciones poéticas, hasta que desapareció, en 1943.
En el Tortoni todavía recuerdan las ensaladas de flores de Xul Solar o la Indian Tonic Cunnington que bebía Borges. También, a las diversas personalidades que cruzaron la puerta de Avenida de Mayo 825: José Ortega y Gasset, Federico García Lorca, Vittorio Gassman, Miguel de Unamuno, Hillary Clinton, Miguel de Molina o el rey Juan Carlos de España.
El porqué de los 140 años del Tortoni lo resume Roberto Fanego, gerente del café: "La vigencia se la da la gente; el lugar conserva su identidad".
Al parecer, ya no se escuchan peleas entre próceres ni versos recitados por Alfonsina. Pero no hay que descartarlo. Las paredes de madera y las viejas arañas suelen deparar extrañas sorpresas.
Salones en los que se respira historia
Empezó como el sueño de un francés que llegó a la ciudad hace un siglo y medio. Siguió adelante y desde los dorados años 20 fue punto de encuentro de los grandes hombres y mujeres de la época. Por allí pasaron Borges, Gardel, Quinquela Martín, Alfonsina Storni, Marcelo T. de Alvear y tantos otros. Hoy, el Tortoni se mantiene en pie, impregnado por recuerdos y la mística del viejo Buenos Aires.
1
2“Entró como un tornado”: la sudestada alcanzó 2,40 metros y provocó daños en playas de la costa
3Petosemtamab: la prometedora terapia contra un cáncer que causa casi 500.000 muertes al año y se compró por €7000 millones
- 4
Hay alerta amarilla por tormentas para este lunes 5 de enero: las provincias afectadas


