
De la marginalidad a la delincuencia
En los últimos siete años aumentó un 62% el número de jóvenes excluidos.
1 minuto de lectura'

Desintegración familiar, falta de educación, desempleo, contacto diario con el delito en la casa o en el barrio y acceso fácil a drogas y armas son algunas de las causas que, según los especialistas, pueden explicar la creciente ola de criminalidad.
Una ola que se alimenta a diario de jóvenes que no cuentan con una mínima visión de futuro, de acuerdo con la opinión de sociólogos, criminólogos, psicólogos y economistas.
Un dato que se constata con las estadísticas: en los últimos siete años, creció en un 62 por ciento en los centros urbanos del país la cantidad de adolescentes de entre 15 y 24 años que no estudia ni trabaja, no se encarga de las tareas de la casa y sus padres no pueden mantenerlos.
Sólo en el Gran Buenos Aires, en 1998, existían dentro de esa franja social casi 320.000 jóvenes marginales. La mitad proviene de hogares pertenecientes al 20 por ciento más pobre de la población.
En 1992, los muchachos en esa condición eran 197.000.
Las cifras respaldan las explicaciones que relacionan el incremento de la inseguridad con la marginación, la falla del sistema educativo y la difícil inserción laboral, combinada con la incapacidad de contención familiar.
"Con los números a la vista, es posible asociar el aumento de la delincuencia y la disminución de la edad de ingreso en el delito con el alza muy significativa de la marginalidad juvenil registrada en esta década", indicó el licenciado Ernesto Kritz, director ejecutivo de la Sociedad de Estudios Laborales y director socio de la División de Estudios Laborales de Mora y Araujo y Asociados.
El economista comparó indicadores surgidos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec y de la Secretaría de Desarrollo Social: "Existen 550.000 jóvenes de entre 15 y 24 años desertores tempranos de la escolaridad, con la changa como única ocupación probable. Más de 230.000 de ellos pertenecen al 20% más pobre de la población, a hogares que no pueden darles sustento".
Falta de integración
Más allá de los números, el sociólogo Juan Pegoraro coincidió en la crisis de los ámbitos de integración de las personas -familia, escuela y trabajo- como origen de la descomposición de la sociedad y como disparador de la ola de criminalidad.
Pegoraro, titular de Cátedra de Delito y Sociedad en la carrera de Sociología de la UBA, sostuvo que "el 80 por ciento de los argentinos fue sometido a un proceso permanente de exclusión desde la década del 70, que los obligó a desarrollarse en niveles subhumanos de vida".
Para el sociólogo, "se trata de gente que ha perdido todo, incluso la identidad. Además de plantear cuestiones sociales o morales, debemos bucear en los interrogantes humanos. Creo que las modalidades violentas del delito pueden ser formas crueles de expresar la disconformidad y la resistencia".
El abogado Elías Neumann, profesor de Victimología en la Facultad de Derecho de la UBA, opina: "Los conceptos que los victimarios tienen de la vida y de la propiedad privada no son los mismos que los de las víctimas. Ellos fueron los primeros desplazados de la propiedad y sus vidas, las primeras desvalorizadas".
Pegoraro agregó, como causa de la escalada de hechos ilícitos, la conjugación de los mensajes de consumo e impunidad: "No se exige corrección y no se castiga a quienes delinquen desde el poder. ¿Cómo voy a exigir que los que nada tienen no deseen lo que otro posee y busquen obtenerlo?" Según María Isabel Díaz, psicóloga forense con amplia experiencia en tribunales, "los grupos familiares sufren una disgregación tremenda. Y el "cachorro humano" es el único que no puede dejar de recibir atención de los padres. El ser humano necesita configurar su identidad con los valores e ideales transmitidos por la familia. Si no, no puede desarrollarse con principios ni ética".
El abaratamiento del costo de las drogas, el aumento en el consumo del alcohol y el fácil acceso a las armas son otros de los elementos que influyen para que se generen a diario situaciones violentas.
El comisario inspector Guillermo González casi no razona más como policía: "Muchos chicos se drogan para escapar de la realidad terrible que los rodea. Sus padres están sin trabajo y los ven todo el día tirados en la casa sin hacer nada. En muchos casos, esto se traduce en una falta de respeto hacia la jerarquía paterna y los vínculos se deforman". Hasta desaparecer por completo.
Correo
Estos son algunos de los comentarios que los lectores enviaron a La Nación :
- Hugo Dopaso: "Creo que entre todos estamos creando las condiciones para que muchos de nuestros hermanos se sientan incitados a la violencia y al robo. Por ejemplo, negándoles la posibilidad de un trabajo honesto. La respuesta a la vi olencia es el amor, no la represión".
- Luis B. Clara: "Como sociedad, preparémonos para defender el orden desde la ley. Bajo ninguna circunstancia puede suponerse que a la violencia la podremos erradicar con violencia. Opongámonos a todo atisbo de actuar fuera de la ley" .
- Guillermo May: "Si como aparenta, la Ciudad del Este paraguaya es un centro de mafiosos del tráfico de armas y drogas y allí se generan delitos que se cometerán en nuestro país, sugiero que las autoridades argentinas mantengan allí una red de inteligencia, para prevenir con más eficacia el crimen".
- José Marini: "Cuando yo era chico, jugaba con mis amigos en la calle, andábamos en bicicleta, ibámos al colegio en colectivo. Hoy estaría intranquilo si un hijo mío saliese en bicicleta a la calle. Porque esta zona -San Isidro- ya no es lo que era. Hoy no puedo permitir que mi hijo salga a la calle, porque pueden asaltarlo o matarlo para sacarle las zapatillas. Tenemos que movilizar al poder político a tomar acción en los problemas básicos, mientras aún se pueda".
La Nación convoca a los lectores a compartir sus opiniones y experiencias sobre la ola de violencia. En el caso de que lo requieran, se asegura confidencialidad. Pueden comunicarse al correo electrónico seguridad@lanacion.com.ar
1
2El viaje de 6400 kilómetros de “Diana”, la tortuga boba rescatada en Ceuta que cruzó el Atlántico
3“Milagro”: revolucionó la educación de un pueblo, llegó al Ministerio y su receta es referencia en toda América Latina
4Pronóstico del tiempo: cuándo vuelve el calor extremo a AMBA, según el último parte del SMN



