Descubren en Neuquén una nueva especie de dinosaurio de hace 140 millones de años: tenía largas espinas

El Bajadasaurus pronuspinax tenía largas y finas espinas a lo largo del cuello y medía alrededor de nueve metros
El Bajadasaurus pronuspinax tenía largas y finas espinas a lo largo del cuello y medía alrededor de nueve metros Crédito: RECONSTRUCCIÓN ARTÍSTICA JORGE GONZALEZ
Nora Bär
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4 de febrero de 2019  • 09:08

En diciembre de 2013, un grupo de paleontólogos del Conicet, la Fundación Félix de Azara, la Universidad Maimónides y el Museo Paleontológico Ernesto Bachmann (de Villa El Chocón) se encontraban recorriendo a pie el imponente paisaje de la formación geológica Bajada Colorada, en Neuquén, cuando de repente, en un espacio de solo tres metros por cinco, aparecieron media docena de dientes pequeñitos bien alineados uno al lado del otro.

Podrían haber seguido excavando, pero decidieron delimitar un área, armar un "bochón" (recubriéndola con yeso) y enviar a uno de los técnicos hasta el laboratorio, en El Chocón, para que se fijara si había "algo más".

Afloramientos de roca en la localidad Bajada Colorada
Afloramientos de roca en la localidad Bajada Colorada Crédito: GENTILEZA INVESTIGADORES

Cuál no sería su sorpresa cuando unos días más tarde recibieron una foto de celular con los dientes, pero unidos a una mandíbula y otros huesos del cráneo, además de una vértebra con una larga espina.

"Habíamos descubierto una nueva especie de dinosaurio, desconocida hasta ahora y de una época de la que se sabe muy poco –se entusiasma Pablo Gallina, primer autor del trabajo que hoy se publica en Scientific Reports y que también firman Sebastián Apesteguía, Juan Canale y Alejandro Haluza–. La bautizamos Bajadasaurus pronuspinax y vivió en esta zona en el Cretácico inferior; es decir, hace unos 140 millones de años, un período del que se conoce muy poco. Es mucho más antiguo que los dinos gigantes famosos mundialmente, que habitaron lo que hoy es la Patagonia hace aproximadamente entre 60 y 100 millones de años".

Mandíbula con dientes del Bajadasaurus
Mandíbula con dientes del Bajadasaurus Crédito: GENTILEZA INVESTIGADORES

Bajada Colorada se encuentra en el camino que va bordeando el río Limay desde Neuquén a Bariloche, cerca de Picún Leufú y a unos 50 km de Piedra del Águila. "Es un sitio hermoso, enorme, con afloramientos kilométricos –cuenta el científico, graduado como biólogo en la Universidad Nacional de La Plata e investigador adjunto del Conicet –. Empezamos a investigar en esta localidad en 2010, pero el primer año encontramos muy poquitos fósiles y mal preservados. Pensamos en hacer una campaña más y después evaluar si seguíamos o no. Año a año fuimos haciendo excavaciones cada vez más profundas y ya en 2012 encontramos restos interesantes. El Bajadasaurus nos permite conocer cómo era la anatomía completa del cráneo. Además, aunque hay otros que tienen espinas más cortas en el cuello, o con espinas largas, como el Amargasaurus, pero que apuntan hacia atrás, las espinas hacia adelante son una característica única de este dinosaurio. Es una figurita difícil".

Los autores del hallazgo: Gallina (en primer plano), Canale, Apesteguía y Haluza
Los autores del hallazgo: Gallina (en primer plano), Canale, Apesteguía y Haluza Crédito: GENTILEZA INVESTIGADORES

Los saurópodos son un grupo de dinosaurios herbívoros y cuadrúpedos caracterizados por su cabeza pequeña, su gran tamaño, y el largo de su cuello y cola. El ejemplar que ahora salió a la luz medía alrededor de nueve metros de largo. Según indica un comunicado del Conicet, la nueva especie pertenece a la familia de los dicreosáuridos, distinguida por largas espinas que cubren su cuello y espalda como continuación de sus vértebras. A este grupo de saurópodos pertenece también el mencionado Amargasaurus cazaui, que habitó el continente sudamericano unos 15 millones de años después que Bajadasaurus y que fue descubierto en Neuquén en la década del ´80 por el gran paleontólogo argentino José Bonaparte.

Los científicos todavía discuten para qué servían las largas espinas cuando el animal estaba con vida. Entre las hipótesis que se barajan hay cuatro principales: que eran soporte de una especie de vela que regulaba la temperatura corporal de estos animales, que conformaban una cresta de exhibición que les otorgaba mayor atractivo sexual, que podrían haber tenido una joroba carnosa entre ellas que les permitía almacenar reservas, y que estaban cubiertas con fundas de cuerno para defenderlos de los ataques.

"Nosotros creemos que las espinas del Bajadasaurus, extremadamente largas y finas, debían servir para disuadir a posibles predadores –afirma Gallina–. Y que debieron estar protegidas por una funda córnea de queratina similar a lo que sucede con los cuernos de muchos mamíferos".

Bochones cargados en la camioneta para llevarlos al laboratorio
Bochones cargados en la camioneta para llevarlos al laboratorio Crédito: GENTILEZA INVESTIGADORES

El estudio del cráneo, el mejor preservado del mundo para un dinosaurio dicreosáurido (con espinas dorsales), sugirió a los investigadores que pasaban gran parte del tiempo alimentándose de plantas del suelo mientras las cuencas de sus ojos, cercanas al techo del cráneo, les permitían controlar lo que sucedía en su entorno.

"Tiene un combo de características que nos llevan a pensar esto –destaca el científico–. En primer lugar, si hubiese mantenido el cuello hacia arriba, las espinas le hubiesen resultado molestas. Por otro lado, las órbitas de sus ojos se exponen hacia arriba, lo que les daba la posibilidad de comer vegetación de baja altura sin dejar de vigilar a su alrededor".

Para Fedrico Agnolín, paleontólogo del Conicet en el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, que no participó del trabajo, se trata de un hallazgo importantísimo.

"Estamos esperando el estudio para analizarlo –subraya–; primero, porque pertenece a una familia muy rara, de la que no teníamos ningún cráneo completo. Es la primera vez que se conoce uno así. Además, es de una época de la que no se sabe prácticamente nada. Acá, en la Argentina, no contamos con casi ningún dato. Por otro lado, los saurópodos son todos parecidos, menos unos pocos grupos, y éste es uno de ellos. Es para festejar".

Gallina, por su parte, se ilusiona con nuevos hallazgos: "Esta es la segunda especie a la que le ponemos nombre, y ya tenemos otros tres dinosaurios carnívoros en estudio –confiesa–. Todo en este lugar es novedoso, porque no hay muchos yacimientos que muestren rocas de esa antigüedad".

Por: Nora Bär
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