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A Fondo

Desde adentro. Desesperantes historias de argentinos que no pueden volver al país

Bianca Pallaro
Florencia Rodríguez Altube
Delfina Arambillet
(0)
19 de marzo de 2020  • 02:19

Las consecuencias de la pandemia que conmueve al mundo se multiplican. Las historias de argentinos que no pueden regresar al país tras el cierre de fronteras y las sucesivas cancelaciones de vuelos conforman un capítulo dramático en medio de la emergencia general.

Desde Cancillería informan que son alrededor de 23.000 los ciudadanos que intentan volver a la Argentina. LA NACION Data puso a disposición un formulario para que las personas que están varadas en el extranjero puedan reportar sus casos. En solo 24 horas llegaron más de 400 testimonios de argentinos en más de 33 países, cuyas historias se seguirán publicando en los próximos días.

El común denominador es la incertidumbre y la desesperación. La mayoría de los países en los que se encuentran son considerados de riesgo para la Argentina.

Gustavo Menacci, desde Madrid

"Si no me hago la aplicación, quedo expuesto a cualquier infección"

Llegó a Madrid el 9 de marzo para pasar sus vacaciones por Europa junto a su novia. Estuvieron dos días en la capital española y luego volaron a París. De ahí, a Ámsterdam. Con el anuncio de la suspensión de los vuelos de regreso a la Argentina, decidieron interrumpir el itinerario previsto y volver a España. Tomaron un tren y luego un avión directo a Madrid, donde tenían pautado su vuelo a Buenos Aires para el 28 de marzo.

Desde el domingo 15 están varados allí, en la casa de unos amigos que ofrecieron hospedarlos. Pero el problema más grave es que Gustavo es un paciente inmunodeficiente y recibe una gammaglobulina cada 21 días para ayudar a que su sistema inmunológico funcione.

"Si no me hago la aplicación, me bajan las defensas y voy a estar expuesto a cualquier infección. Para mí una gripe común puede ser letal", explica Gustavo con la voz entrecortada.

Para mí una gripe común puede ser letal

"Apenas volvimos a Madrid, fuimos personalmente al consulado argentino y al día siguiente, después de recibir una confusa comunicación por parte de Aerolíneas Argentinas, fuimos al aeropuerto de Barajas. Completamos el formulario online en la web de Cancillería e intentamos comunicarnos con todas las líneas oficiales que se han publicado, pero todavía no recibimos respuesta", relata.

No son los únicos que están a la espera una solución. Los datos de Cancillería indican que solo en España hay 7000 argentinos varados. "Estuvimos cuatro horas esperando algo que no tenía sentido. Todos acumulados en un espacio cerrado, en contra de todas las recomendaciones", comenta Gustavo, con resignación.

Clara Di Roma, desde Ámsterdam

"Traje el efectivo justo para mi cálculo de alimentación por día"

"Estás ahogándote en el océano y cuando viene el helicóptero a rescatarte, te extiende la mano y te pide 500 euros más impuestos para subirte". Así grafica Clara Di Roma la desesperante situación que está viviendo desde Ámsterdam.

Su próximo destino era Rusia y su regreso original estaba previsto para el 16 de marzo con la línea Norwegian desde Finlandia. Le cancelaron el vuelo y perdió todas las reservas de hoteles que tenía pagos sin devolución, los pasajes de traslado de Ámsterdam a Moscú y el tren de allí hacia San Petersburgo.

"Yo viajé con todo pago y no utilizo tarjeta. Traje el efectivo justo para mi cálculo de alimentación por día y nada más. Era un viaje austero. Ahora estoy varada en una de las ciudades más caras de Europa", detalla la artista plástica de 31 años.

Logró comunicarse con el consulado y solicitó algún tipo de ayuda económica. Le ofrecieron un listado de hoteles accesibles y refugios para gente en situación de calle.

Hasta el momento no tiene respuestas concretas, pese a sus insistentes llamados a la línea aérea y a los teléfonos oficiales. Permanece en un hotel que le provee merienda y desayuno gratuito. Ante la imposibilidad de pagar el costo de 550 euros -que asegura que pide Aerolíneas Argentinas para su regreso- decidió dormir el lunes en el aeropuerto para adquirir un pasaje alternativo con ingreso desde Brasil y fecha para este sábado.

"Estoy corriendo el riesgo. Brasil puede cerrar sus fronteras al igual que la Argentina y puedo perder otra vez el vuelo. Estoy preocupada como si no tuviera pasaje. Es todo muy volátil", lamenta.

Pese a su impotencia, considera "sensatas" las medidas del gobierno argentino para detener el avance del coronavirus. Pero pide mayor comprensión para los que están buscando volver a casa.

Raquel Santa Cruz, desde Madrid

"Solo salimos para ir al supermercado"

Raquel Santa Cruz y su novio se casaron el sábado 28 de febrero. En octubre comenzaron a organizar su luna de miel con la intención de afrontar los gastos de a poco. Hoteles, excursiones y transportes, todo minuciosamente planificado para vivir el viaje perfecto.

El 13 de marzo llegaron a Madrid, el primer destino, que también sería el único. Ese día percibieron un entorno alterado. "Los negocios cerraban sus puertas de forma espontánea o impedían el acceso", recuerda Raquel. Horas más tarde, el gobierno español decretó el estado de alerta.

Ese mismo día la pareja comenzó la odisea para intentar regresar a Buenos Aires. Cancelaron el resto del viaje con la esperanza de que les reintegren el dinero. Aún no saben si eso será posible.

"Aparecieron miles de números de teléfono de Iberia, Aerolíneas Argentinas, consulado argentino en Madrid...llamamos a todos. Ninguno sirvió", afirma la joven de 27 años.

El lunes recibieron un mail de Aerolíneas Argentinas con la posibilidad de comprar un pasaje nuevo por 550 euros. Respiraron con cierto alivio y se dirigieron al aeropuerto. Allí se encontraron con una ventanilla repleta de argentinos en la misma situación. La idea de volver ese día fue descartada en la primera conversación con un encargado, según comenta Raquel: "Nos dijeron que no había pasajes de vuelta, nos tomaron algunos datos y de nuevo nos quedamos sin respuestas".

Cuando regresaron al hotel, recibieron otra mala noticia: el establecimiento cerraba sus puertas. "Nos garantizaron otro hotel. El problema es que era más caro", indica.

Las horas pasan y ellos siguen encerrados en el cuarto que comenzaron a alquilar por día hasta tener novedades. España prohibió todos los desplazamientos que no sean de fuerza mayor. "Las calles están vacías, se ve a la policía pidiendo papeles. Incluso nos enteramos que hay multas. Solo salimos para ir al supermercado", señala.

A través de un grupo de WhatsApp de argentinos varados en España se enteró que aquellos que tenían vuelos de regreso en Aerolíneas Argentinas ingresaron en una lista de espera. Al respecto, expresa: "Me da bronca. Solo elegimos Iberia porque nos ofrecían el pasaje más barato para poder viajar de luna de miel".

Facundo Bianchini, desde Pavia

"Solo necesito una respuesta"

Es residente de kinesiología del Hospital Británico de Buenos Aires con especialidad en pacientes con cuadros respiratorios graves y tuvo la posibilidad de realizar un intercambio por un mes en un centro del Instituto Pavia Maugeri, en Italia, con un neumonólogo referente.

Llegó a fines de febrero, cuando la situación en Italia comenzó a agravarse. A las dos semanas, su idea inicial de perfeccionarse en la atención de pacientes crónicos se vio interrumpida porque la situación en el país europeo se desbordó.

Tuvieron que derrumbar algunos muros y dividir sectores entre pacientes infectados y sanos

"Normalmente el centro atiende pacientes crónicos, pero ahora se convirtió en un centro que atiende a pacientes con coronavirus. Tuvieron que derrumbar algunos muros y dividir sectores entre pacientes infectados y sanos", detalla Facundo.

Su vuelo de regreso estaba previsto para el 31 de marzo. Se comunicó con Aerolíneas Argentinas para intentar conseguir algún vuelo de regreso. "Me pidieron que saque un pasaje desde donde pueda para intentar volver a la Argentina o a algún país vecino y de ahí ver cómo ingresar a mi país. Intenté sacar un boleto pero estaban entre 240 y 100 mil pesos con un montón de escalas".

Hace seis días que está en cuarentena porque vive dentro del instituto, donde hay una gran cantidad de pacientes con coronavirus. "La realidad es que el dinero se va acabando y no tengo una respuesta de cuándo puedo volver. Los costos me los estoy bancando yo. Nadie me está dando nada y tampoco quiero que lo hagan. Solo necesito una respuesta".

Milena Allegretti, desde Madrid

"La angustia no abandona nuestros cuerpos"

Lo que empezó como un sueño, se convirtió en su peor pesadilla. En menos de una semana, las vacaciones que estuvo planeando durante un año se transformaron en una carrera contrarreloj para lograr volver a Buenos Aires.

Milena Allegretti estaba en Marrakech, Marruecos, cuando Vueling Airlines, la segunda aerolínea que mayor cantidad de pasajeros transporta dentro de España, le confirmó que su vuelo con destino a Barcelona del día siguiente estaba cancelado. Logró reprogramarlo desde el aeropuerto, pero a las pocas horas volvieron a suspenderlo.

Ante un inminente anuncio de cierre de fronteras por parte del gobierno de Pedro Sánchez, Milena - que estaba viajando sola- decidió no perder un segundo y emprendió una travesía improvisada de regreso a España junto a una pareja de argentinos que se encontraba en su misma situación.

En menos de 48 horas pasaron por al menos cinco ciudades. Desde Marrakech se dirigieron en ómnibus a Tánger, al norte del país. Luego tomaron un taxi colectivo rumbo al este para, desde la ciudad de Ceuta, abordar un ferry que los llevara a Algeciras, del otro lado del estrecho de Gibraltar. Pero la odisea aún no había terminado: los esperaba otro ómnibus a Málaga y desde ahí un tren para arribar a Madrid.

Su suerte en la capital española no resultó mejor: ni la aerolínea Level, con la que se suponía que regresaba a Buenos Aires el 17 de marzo, ni la embajada, ni el consulado tuvieron una respuesta precisa para darle. "Nadie te asegura ninguna fecha, la incertidumbre es el trago amargo de cada día y la angustia no abandona nuestros cuerpos", reflexiona la joven.

La incertidumbre es el trago amargo de cada día

Respecto a sus últimas horas "a la deriva", detalla: "Estoy en un hostel que pude pagar con los últimos euros. Mañana debo irme porque ya no me alcanza para seguir pagando noches". En medio de la tensión, ayer le robaron su celular y quedó incomunicada. Claudia, su mamá, que está en Ramos Mejía, asegura que hace días que no duerme.

"Quiero poder regresar con mi familia y hacer la cuarentena correspondiente. Estando acá no puedo quedarme resguardada y cada día estoy más vulnerable al contagio", concluye la joven estudiante de Comercio Exterior.

Alan Sigal, desde Miami

"Somos médicos y tenemos que volver a ayudar a nuestro país"

"Somos dos médicos con emergencia sanitaria en nuestro país. Solo queremos volver lo antes posible para cumplir la cuarentena e ir al hospital a ayudar en lo que podamos", afirma desesperado Alan Sigal, médico cardiólogo del Consejo Argentino de Residentes de Cardiología.

Alan y su novia viajaron a principios de marzo a Estados Unidos con boleto de regreso a Buenos Aires para el 18, pero la aerolínea que operaba su vuelo canceló la ruta hasta abril.

Desde el consulado les contestaron que las líneas miembro de SkyTeam podrían endosar los pasajes con Aerolíneas Argentinas. Como la compañía con la que volaban pertenece a esa alianza, decidieron ir hasta sus oficinas, pero les dijeron que no tenían esa misma información.

"Todos los que tenemos pasajes de otras aerolíneas no tenemos un regreso estipulado. Necesitamos volver lo antes posible. Somos médicos y tenemos que volver a ayudar a nuestro país", insiste Alan.

Hoy se encuentran parando en la casa de sus abuelos. "Al menos tenemos esa suerte", reconoce .

Facundo Linlaud, desde Sevilla

"No queremos ir a Madrid, el gran foco infeccioso"

Facundo Linlaud iba a recorrer Europa durante 20 días con su amigo Bernardo. Planeaba llegar a Francia y alquilar un auto para visitar el sur del país. Pero el brote de coronavirus y las medidas adoptadas por los gobiernos lo obligaron a permanecer en Sevilla, España.

Su fecha de regreso estaba pautada para el 28 de marzo con Level, operado por Iberia, desde Barcelona. El sábado 14 recibió un mail con la cancelación del vuelo. Ya para ese entonces había enviado el formulario al consulado y en reiteradas oportunidades intentó comunicarse con la aerolínea. Ante la falta de respuesta decidió dirigirse al aeropuerto, donde lo único que encontró fueron inconsistencias.

"La gente de Iberia del aeropuerto no podía modificar la reserva porque el sistema no se los permitía. Nos dieron un teléfono y nos comunicaron con Level. Luego de 30 minutos nos atendieron e insistieron con que nuestro vuelo figuraba en horario y la reserva seguía en pie. Pero ya nos había llegado la cancelación", relata Facundo.

Sabe que es importante pensar bien el itinerario. En Sevilla los vuelos están cancelados o demorados, pero prefiere evitar la capital del país europeo: "No queremos ir a Madrid, el gran foco infeccioso en España".

A través de las redes sociales se contactó con otro argentino que estaba en Sevilla y junto con su compañero de viaje decidieron alquilar un departamento por medio de Airbnb. Ninguno consigue confirmación de regreso y solo uno, que tenía el vuelo original con Aerolíneas Argentinas, logró ingresar a una lista de espera.

Ayer por la tarde empezaron a buscar otras personas en la misma situación y crearon un grupo de WhatsApp de argentinos varados en España. Hoy ya tiene más de 50 integrantes. Allí comparten noticias y novedades. Pero la mayoría son pedidos de ayuda. "Es mucha incertidumbre, no hay ninguna confirmación. Son todos entorpecimientos. Un rescate que termina siendo un castigo", plantea.

Juan Cruz Arias Bazo, desde Lima

"Sentí un poco de pánico, la verdad"

Habían reservado un hostel en Lima para pasar los últimos cuatro días de sus vacaciones. Cuando esperaban con sus valijas en el lobby para hacer el check in, conectaron sus celulares al wi-fi y una noticia los sorprendió: el presidente peruano Martín Vizcarra había decretado cuarentena general y el cierre de todas las fronteras durante dos semanas para combatir la pandemia.

"Sentí un poco de pánico, la verdad", recuerda Juan Cruz. Sin embargo, no permitió que el temor lo paralizara y su primer instinto fue ir junto a su novia, Carolina, directo hacia las oficinas de Latam. Si no lograban reprorgramar rápido su vuelo, quedarían varados por tiempo indeterminado. Pero todas las ventanillas de la compañía estaban cerradas.

La siguiente reacción fue dirigirse al consulado. "Después de esperar horas, nos dieron un formulario para llenar y de ahí nos mandaron a todos para el aeropuerto a que esperemos un vuelo de Aerolíneas Argentinas que iba a salir para repatriar a los varados. Pero ese avión nunca apareció y nos quedamos como 10 horas en el aeropuerto esperando alguna información", asegura Juan Cruz. Y agrega: "Si la idea era justamente evitar los contagios, la peor idea fue mandarnos al aeropuerto".

El gobierno nacional ya confirmó dos vuelos especiales a Lima. "Lo único que esperamos es que todo se resuelva a la brevedad ya que somos muchas personas varadas en Perú, entre las cuales hay mayores de edad y gente con diversas enfermedades que no cuentan con sus medicamentos y ya no pueden seguir esperando", ruega Juan Cruz.

Las cifras de los argentinos varados

Teléfonos útiles

La Cancillería puso a disposición las siguientes vías de contacto: 0800-222-8478 o por WhatsApp (solo llamadas) a los números de guardia +54 9 11 4411-3057 ó +54 9 11 6271-7291.

Además, funciona el mail coronavirus@mrecic.gov del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Más información para argentinos varados en el exterior aquí.

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