Desestiman de plano el regreso de la "colimba"
Lo plantearon Garré, Fernández y las FF.AA.
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La sugerencia de Susana Giménez de que vuelva a implantarse la "colimba", el servicio militar obligatorio, como manera de alejar a los jóvenes del delito provocó ayer un fuerte rechazo desde el Gobierno, las Fuerzas Armadas y organismos defensores de derechos humanos.
Los ministros de Defensa, Nilda Garré, y de Justicia, Aníbal Fernández, plantearon severas críticas hacia la diva televisiva. "Las Fuerzas Armadas no tienen la misión de contener jóvenes para evitar que cometan delitos", advirtió ayer Garré. Y amplió: "Es una simplificación absoluta de gente que no entiende la naturaleza y los objetivos que cumplió en su momento el servicio militar obligatorio, que era para generar una reserva para alguna situación de conflicto bélico que pudiera tener la Argentina y no tenía nada que ver con la seguridad".
Aníbal Fernández consideró que reinstaurar la conscripción, derogada en 1994 luego del crimen del soldado Omar Carrasco en una unidad militar de Neuquén, "sería el atraso mayor que podría tener la Argentina".
El ministro de Justicia abonó la teoría esbozada por el comandante de la Brigada XII de Monte, general Mario Dotto, quien advirtió que "el Ejército no es un reformatorio" y descartó de plano la posibilidad de que las Fuerzas Armadas pudieran volver a disponer de ese sistema. De todos modos, Aníbal Fernández no aportó iniciativas para superar la crisis de seguridad.
Inesperado vocero oficial del Ejército, Dotto dijo en voz alta lo que todos sus camaradas piensan en la intimidad de los cuarteles: la reducción a la que las Fuerzas Armadas fueron sometidas en los últimos años hace impensable la posibilidad de albergar a una clase completa de jóvenes, calculada en 200.000 por año.
"El Ejército no es un reformatorio. Lo que uno percibe es una crisis en el ámbito familiar, donde los padres no ejercen su autoridad y después no pueden conducir a sus hijos", sostuvo Dotto.
En respaldo de esas expresiones públicas, oficiales de alta graduación del Ejército señalaron la preocupación y la "incapacidad" para enfrentar las nuevas problemáticas juveniles, como "las adicciones a las drogas".
"No es una salida"
En una conversación informal con LA NACION, un militar con acceso cotidiano al jefe del Ejército, general Luis Pozzi, no sólo respaldó a Dotto sino que dejó entrever que "el retorno de la conscripción no es una salida para el problema". Es más: marcó como inconvenientes "las restricciones presupuestarias y la redefinición territorial que hicieron las Fuerzas Armadas en los últimos años".
Fuentes consultadas en las otras fuerzas coincidían con ese panorama: "Ya no hay infraestructura para atender a tantos jóvenes. Además, hemos resuelto nuestras necesidades con el servicio militar voluntario, que es un régimen que funciona muy bien y que tiene una prestación concreta de servicios para las fuerzas".
Menos diplomática que los militares o que los funcionarios nacionales para rechazar las sugerencias de Susana Giménez fue la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Sin proponer ninguna solución para la inseguridad que afecta a buena parte del país, Hebe de Bonafini fue tajante: "Estas vedettes se atreven a hablar de derechos humanos cuando bailaron y se acostaron con los represores", dijo, y repartió improperios contra más gente del espectáculo, como Sandro.
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