
Dieron de alta al chico baleado en McDonald´s
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Rodrigo Romero volvió a sonreír.
Tras 24 días de sufrimiento e incertidumbre, el chico de 13 años que recibió un disparo en la cabeza logró milagrosamente salir a flote.
El último 11 de mayo fue baleado al quedar atrapado en un enfrentamiento entre custodios de Juncadella y ladrones, en un local de McDonald´s de Castelar.
Por este caso, la policía detuvo ayer a los dos últimos sospechosos de intentar asaltar a los vigiladores que retiraban el dinero del restaurante. El tercer integrante de la banda, identificado como Roberto Mangini, murió al día siguiente del tiroteo.
Aunque Rodrigo llevará para siempre la bala que casi le quitó la vida alojada en su cabeza, ayer fue dado de alta del Hospital Interzonal de Haedo y trasladado a una clínica para comenzar con su rehabilitación.
Volver a empezar
"Me salvaron la vida", agradeció Rodrigo a sus médicos. Acostado sobre una camilla, sonriente y con ganas de hablar, el chico ingresó ayer por la mañana en la clínica Ulme, de Saavedra.
Fanático empedernido de Independiente, dejó volar su imaginación y dijo que le gustaría que su ídolo, Ricardo Bochini, lo visitara.
También deslizó sus preferencias para el almuerzo: "Me gustaría comer pastas", comentó Rodrigo. Y parece que en este caso los deseos de Rodrigo son órdenes. Cerca del mediodía, un buen plato de fideos con salsa de fileto se hizo presente en la habitación del chico internado.
Afuera, sus amigos lo alentaban con carteles en los que se leía: "Rodrigo te re-queremos", a la espera de que el adolescente se asomara por la ventana para saludar.
Como símbolo de la vida, de salud y de esperanza, sus amigos llevaban en su pecho tres cintas, una azul, una verde y otra roja, para transmitir "buenas ondas" a su homenajeado.
"Es un muchachito muy deportista, muy maduro. Dios le dio dos vidas, una hace 13 años y otra ahora", dijo Alicia Palacios, directora del colegio Santa Magdalena Sofía Barat.
En calidad de amigo
"Ahora va a tener que trabajar fuerte. Estuvo gravemente enfermo y, de hecho, en la primera semana, Rodrigo se debatió entre la vida y la muerte", explicó Pablo Schoon, el médico que lo acompañó desde el primer día.
"Es un chico con mucha fuerza y garra. Eso es lo que más me impresiona de él. Estuve desde el primer día, ahora vengo a visitarlo como un amigo más", manifestó Schoon, jefe de servicio de Terapia Intensiva del Hospital Interzonal de Haedo.
"Rodrigo está muy agotado porque ni bien llegó le pusieron el equipo de gimnasia para que comenzara su rehabilitación", dijo Marta, su mamá, frente a la clínica de Saavedra.
"Va a trabajar de lunes a lunes. Es muy activo y le encanta andar en bicicleta.Estoy segura de que se va a recuperar completamente", agregó la madre, emocionada, mientras escuchaba el coro improvisado.
"Siempre le digo que si superamos la etapa más difícil, lo que viene ahora también lo vamos a superar", comentó.
Por su parte, Norberto Kirschenbaum, director de la clínica, sentenció: "Es un chico que estuvo mucho tiempo en cama, por lo tanto está absolutamente sin fuerzas. Rodrigo tiene una hemiparesia (falta de fuerza) en su lado izquierdo. Estará internado durante 15 días y después seguirá su rehabilitación en su casa."
Rodrigo salió y lo peor parece haber quedado atrás. Por lo menos, eso es lo que añoran él y toda su familia.




