Discriminan a un estudiante en Mendoza por vestirse de gaucho
El vicedecano le impidió al joven Walter Sciblia jurar en el acto de su graduación.
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MENDOZA.- "Si por mí fuera, yo no te permitiría jurar". Esta fue la advertencia con visos intimidatorios que el egresado Walter Scibilia, de 26 años, recibió del ingeniero, Alberto Ortiz Maldonado, vicedecano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, por presentarse a jurar como ingeniero agrónomo vestido de gaucho en lugar de traje y corbata.
La posterior intervención de la decana de la facultad, ingeniera Rosa Inés Arreghini, permitió que el nuevo profesional pudiera jurar pero no lo hizo ante sus amigos, familiares y compañeros, sino a solas dentro del despacho de la decana.
El hecho ocurrió el viernes último en la ceremonia de juramento de cinco nuevos ingenieros, pero cobró notoriedad pública solo ayer, cuando Scibilia se decidió a dar a cononocer el irritante gesto de discriminación.
Vestido como siempre
La forma de vestir de Scibilia no era una novedad en la facultad, lo que hizo aún más provocativa la actitud del vicedecano. Todos sus exámenes los rindió con bombacha, cinturón de cuero trenzado, camisa, pañuelo al cuello, y botas, por ser este estilo de indumentaria, un reflejo de su actitud de vida frente a las tradiciones.
"No se trató de un gesto de rebeldía, ni una falta de respeto. Yo vivo la agronomía así; es la ropa del paisano, es barata y cómoda y por eso la uso", explicó ayer a La Nación Walter Scibilia, preocupado por evitar que el episodio de la facultad se convierta en un episodio propio de la farándula.
El argumento que mejor explica su postura es su forma de crianza. Sus padres se dedicaron siempre a la ganaderia y vivieron en campos de San Luis, San Juan, y ahora en el departamento mendocino de Tupungato a 80 kilómetros al sudoeste de Mendoza.
"Nací y me crié en el campo; allí trabajo y ejerceré mi profesión; es la forma de vivir con mi familia", sostuvo. Y agregó: "La que uso es la mejor ropa para el paisano como lo es el saco y la corbata para el yuppie que trabaja en una gran ciudad".
Confesó incluso no tener traje ni corbata y dijo que "cuando he tenido un casamiento o un compromiso similar lo pedí prestado".
Aunque el joven se muestra seguro y convencido por lo que hizo, su ánimo se transforma cuando recuerda el amargo momento en que Ortiz Maldonado se negó a tomarle juramento en la ceremonia oficial por vestirse de gaucho. "Me sentí solo y desorientado; fue como un gallo al que le pegan bolsazos pero después los otros estudiantes se solidarizaron conmigo".
Apoyo de los estudiantes
Los primeros y timidos gestos de apoyo fueron cobrando fuerza con el pasar de las horas. El Centro de Estudiantes de Agronomía inició una campaña de recolección de firmas para resaltar la actitud de Scibilia y rechazar la del vicedecano.
Con cien firmas al pie, la agrupación difundió un comunicado en el que señaló que "sus valores como individo siempre enaltecieron la figura del gaucho y del criollo, por lo que su máximo orgullo fue vestir prendas típicas que, más allá de ser un disfraz como muchos hoy en día lo usan, para él son la identificación con un estilo de vida".
Tras recordar que "se debió consultar si les ofendía la indumentaria al resto de los compañeros que juraban ya que son los verdaderos dueños y beneficiarios del acto", señaló que "Scibilia, sin saco y sin corbata, fue muy buen compañero y sin saco y sin corbata, enarbolará la bandera de la tradición en una juventud que desconoce sus raíces".
El centro remató el pronunciamiento al señalar que "nuestro país necesita más de Scibilia sin saco y sin corbata, que tantos otros que mienten, roban o humillan a la sociedad".
Mientras la polémica se mantiene encendida, Scibilia confesó su deseo más íntimo: "La consigna del gaucho es hablar poco y hacer mucho. Eso es lo que quiero hacer yo".
Un pañuelo al cuello
MENDOZA.- Las autoridades de la Facultad de Ciencias Agrarias de Cuyo optaron por la cautela para aquietar las aguas y dar por concluida a toda costa la polémica suscitada en torno del alumno que vio impedido el sueño de su juramento profesional a raíz de su vestimenta campestre.
La decana Rosa Inés Arreghini aseguró que luego del juramento mantuvo una larga conversación con el flamante egresado para aclarar la situación.
En diálogo con La Nación, dijo que "me di cuenta que no era un disfraz sino una expresión que le surge del interior y eso es lo que cuenta; el saco y la corbata no necesariamente distinguen un acontecimiento, pero es la costumbre en nuestra sociedad".
Mala interpretación
Arreghini procuró justificar al vicedecano al señalar que Ortiz Maldonado "pudo haber interpretado que la vestimenta del joven no era la adecuada para un acto de tanta importancia".
Pese a las afirmaciones de la decana, que procuró atenuar las reacciones del incidente discriminatorio, la encendida polémica surgida en los claustros está lejos de apagarse.
El Centro de Estudiantes de Agronomía continúa con la campaña de recolección de firmas para rechazar la actitud del vicedecano Ortiz Maldonado y en la próxima reunión del consejo directivo de la sede académica pedirán debatir el episodio.
Además, invitarán a los mil estudiantes que concurren a la facultad para que el martes próximo ingresen a clases con un pañuelo atado al cuello en respaldo del egresado.
"Queremos que quede en claro que fue una actitud discriminatoria que no se puede repetir, y por eso repudiamos el gesto, no a la persona", dijo anoche a La Nación Ramiro Cascón consejero superior por los estudiantes en la facultad.
Recordó, asimismo, que "el diálogo de los alumnos con el vicedecano es casi nulo y este episodio está lejos de contribuir a un mejoramiento de las relaciones".




