
Donde amarran los buenos negocios
Por los restaurantes de la zona pasan cerca de 13.000 personas por día que dejan más de 20 millones de pesos mensuales
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En pleno corazón de la capital y a pocos metros de la City porteña, Puerto Madero se perfila como una de las oportunidades más atractivas de desarrollo urbano, negocios y vivienda.
Los números que encierra el negocio a simple vista explican el porqué del fenómeno. Se calcula que diariamente Puerto Madero mueve cerca de seiscientos mil dólares, cifra a la que se arriba teniendo en cuenta la cantidad de cubiertos estimativos que cada restaurante dice atender. La ecuación, entonces, resulta sencilla. El nuevo centro de reunión de los porteños interesados en hacerse notar, genera ganancias cercanas a los U$S 20 millones por mes.
Al transformar el contorno de la ciudad, Madero no solo se convirtió en un nuevo centro de inversiones que atrae al turismo internacional, sino que también dio lugar a un cambio de hábitos en los porteños acostumbrados a transitar por la zona de la Recoleta. Lo que hizo que para muchos se convirtiera en una "vidriera" de lo "in" y de lo "out".
Las 13.000 personas que circulan a diario y el volumen de inversiones que se asientan le confirieron esa categoría.
De mendigo a millonario
La historia cuenta que Puerto Madero ya no es lo que fue. Los viejos docks que a principios de siglo albergaban productos agrícolas dieron paso con la llegada de la posmodernidad a un negocio arquitectónico que fue recuperando con ritmo vertiginoso aquel sitio de la ciudad que dormía en sueño eterno.
Con una inversión del sector privado que ronda los U$S 202 millones y un total de 2,15 millones de metros cuadrados construidos o reciclados (algo equivalente a 20 canchas de fútbol), la zona fue tomando impulso e imponiéndose en el mercado como un espacio ideal donde se combinan armoniosamente locales comerciales de renombradas firmas, oficinas, lofts, departamentos e inclusive una universidad.
La verdadera dimensión de lo que significa hoy Puerto Madero se adquiere cuando se sabe que alrededor de 20.000 personas eligen pasar por allí los fines de semana y hacer uso de su variedad gastronómica.
En tanto, la población laboral de la zona ronda los 12.000 habitantes, lo que demuestra que la inversión fue ciertamente proporcional con el espacio que el lugar fue ganando entre las preferencias de la gente.
El instinto de los pioneros
El pujante boom inmobiliario que significó Puerto Madero en 1992, cuando las empresas pioneras Puerto Viamonte, City Port, IRSA., Universidad Católica Argentina, Lofts Madero, Banco Hipotecario y Telecom se lanzaron a la conquista de las licitaciones de los docks, había surgido como idea tres años antes cuando la ciudad estaba bajo el gobierno del ex intendente Carlos Grosso.
Los primeros espacios comerciales en desembarcar en la ribera de Buenos Aires fueron los restaurantes El Mirasol y Bice. El primero tenía toda una tradición de "clásico" ganada en su sucursal de Posadas y Carlos Pelegrini, mientras que el segundo, con espíritu típicamente italiano y con sede principal en Milán, comenzaba aquí un camino que lo relaciona con el buen gusto y el refinamiento.
Pronto la oferta gastronómica abriría su abanico con la llegada de nuevos locales menos tradicionales y más pintorescos, como Dominguín, ambientado con los elementos de la esencia gitana, o el recién inaugurado Tocororo, donde se brinda un espectáculo típicamente cubano al compás de la salsa y el merengue.
Pero la lista no se agota allí y las propuestas de restaurantes como Katrine y Cholila, del reconocido Chef Francis Mallman, dan color a un paisaje donde están presentes La Parolaccia; Fechoría, el preferido por la farándula; Dique Cuatro, con su típico aire Neoyorquino de los años cincuenta, y Puerto Cristal, con su especialidad en pescados y mariscos, entre tantos otros.
Cuestión de modas
Así, Puerto Madero se convirtió para muchos en el lugar de reuniones ejecutivas por excelencia, al punto de haber provocado cierto desplazamiento de los empresarios otrora habitués de Recoleta.
Para Guido Mafia, gerente del Restaurante Rodizio, no cabe duda de que Madero, en ciertos niveles, le fue restando público a la Recoleta. "Puerto Madero le quitó a la Recoleta un 60% de sus clientes ejecutivos, que ahora eligen reunirse acá. En parte se debe a que el área está siempre vigilada, tienen además el estacionamiento asegurado y cumplen con la moda", agregó.
Horacio Oyhanarte, Presidente de la Corporación Antiguo Puerto Madero, comenta: "Ves el río, el sol, el verde y te dan ganas de caminar, la gente se siente optimista, el lugar tiene buena onda, por eso muchos dejaron de ir a la Recoleta", ésa es según su parecer la clave del éxito del lugar.
Mauro Heredia, del departamento de comercialización de la agencia de automotores Alfa Romeo, señaló a La Nación: "La gente que transita por Madero tiene un gran poder adquisitivo y eso hace que vendamos el doble, incluso mucha gente que visita nuestra sucursal de Avellaneda decide comprar acá, porque parecería darle un valor agregado decir que compró su auto en Puerto Madero".
Vivir en Puerto Madero
Lo cierto es que vivir en el lugar de los lofts, el aire puro, el sol, los espacios verdes y la buena onda, tal como lo definen quienes residen en la zona, no es algo que puedan hacer todos, más bien es para unos pocos privilegiados.
El metro cuadrado en Puerto Viamonte ronda los U$S 2000 sin terminar, mientras que si se trata de una construcción lista para habitar los valores alcanzan los U$S 2500 el m2, en tanto que en Callao y Las Heras el m2 se cotiza U$S 1100. Lo que confirma que vivir en Puerto Madero es para unos pocos.
A pesar de ello, Facundo Achával, vicepresidente de la inmobiliaria homónima, aseguró a La Nación: "Hoy día no es posible comprar un departamento, porque no encontrás quien desee vender. Es gente que los compró como inversión y sólo los alquila".
La revalorización de la zona desde sus comienzos, en 1992, contribuye en gran medida a esto, "Al principio el metro cuadrado se pagaba U$S 1200,y ya en el último semestre del año pasado los precios se asentaron en los valores actuales de U$S 2700 el m2. Es decir, estamos hablando de un incremento de alrededor del 120%", concluye Achaval.
A pesar de los encantos que parece encerrar Puerto Madero, sólo un 10 por ciento de los lofts se encuentra habitado. "Sucede que faltan servicios para quienes decidan mudarse. No tenés dónde ir a comprar las cosas más elementales", ensaya el vicepresidente de la firma Toribio Achaval.
No obstante, la tranquilidad, la presencia del puerto y cierta dosis de snobismo son algunos ingredientes que hacen que cierto perfil de consumidor (clase media alta, profesional, ejecutivo) elija Puerto Madero para desarrollar allí su vida cotidiana.
El futuro tiene el signo pesos
El fenómeno de Puerto Madero continuará su expansión, al parecer sin reconocer límites. La Corporación Antiguo Puerto Madero (holding constituido por el estado nacional y la comuna porteña) llamó recientemente a concurso, para poner en venta seis manzanas ubicadas sobre el dique 4, frente a los reciclados docks.
Allí se prevé la construcción de un hotel de cinco estrellas, oficinas comerciales, viviendas y hasta un estadio cubierto con capacidad para 15.000 personas. Se estima una inversión carcana a los U$S 280 millones, lo que redundará en una importante fuente de trabajo para 2500 personas.
Candidatos
Como no podía ser de otra manera, semejante negocio atrajo la atención de colosos inversores.
En la apertura de sobres efectuada el 5 del actual, resultaron interesados en invertir en el sector este de la vieja terminal portuaria la cadena hotelera norteamericana Four Seasons, Eduardo Constantini ( a través de una de sus empresas), IRSA (la empresa inversora del norteamericano George Soros, reciente comprador del predio donde funcionan las Galerías Pacífico), Citicorp, Benito Roggio, Conamer (Corporación América del grupo Eurnekian) y el propio Citibank, todos ávidos de tomar posesión del predio y erigir edificios torres destinados a la vivienda, un hotel, locales y oficinas.
En tanto, la edificación del estadio cubierto demandará una inversión de U$S 90 millones. Se presentaron dos empresas y los adjudicatarios de esta feroz contienda se conocerán recién a fines de marzo.
Pero no todo lo que queda enfrente de los diques saldrá a la venta, ya que la corporación proyecta la construcción de dos grandes parques donde se levantará un anfiteatro para espectáculos gratuitos al aire libre.
Puente nuevo
En 90 días más, la corporación que preside Horacio Oyhanarte convocará a los oferentes interesados en la realización de un nuevo puente levadizo continuando la avenida Córdoba, que contará con tres carriles por mano. Se calcula que las obras podrán estar terminadas a fin de año.
"Es una obra fundamental, que va a agilizar enormemente el tránsito e incluso va a evitar que los barcos deban dar la vuelta innecesariamente", asegura Oyhanarte.
Entre los tantos proyectos que le confieren nueva vida a este puerto futurista, se halla la concreción en el dique 4 de un amarradero con capacidad para 400 veleros, lo que estaría destinado a convertirse en la primera marina de nivel internacional, el "Yacht Club Puerto Madero".
La nueva fachada de Puerto Madero lo incorpora absolutamente todo. Fiel a su idea de no ser asociado en el inconsciente colectivo únicamente como centro gastronómico, es que entre abril y mayo un grupo inversor vinculado con el Banco Mayo dará comienzo a la construcción de un complejo de 11.000 m2 que contará con ocho salas cinematográficas, seis restaurantes que se sumaran a la larga lista de los ya existentes y doce pisos de oficinas con una inversión de U$S 13 millones.
El nuevo espacio vital para los porteños
Si hay un concepto que ha tomado verdadero auge en estos años cercanos al comienzo del nuevo siglo es sin lugar a dudas el de la tan mentada y anhelada "calidad de vida".
Tal vez ésa sea una de las razones que explique el fenómeno de Puerto Madero como espacio vital que gana posiciones entre las preferencias de la gente.
A lo que se le deberá sumar el éxito garantizado que promete el marketing de la vida sana.
Aire puro, sol, río, buena onda, lugares de jerarquía, son las virtudes que recita el prospecto, ante los ojos del consumidor.
Ocho kilómetros de bicisendas
"Pensamos hacer bicisendas alrededor de Puerto Madero por una extensión de 8 kilómetros, donde la gente pueda disfrutar sin dificultad del aerobismo, el roller y desde ya los paseos en bicicleta. La idea es poder integrar al habitante de la ciudad a este nuevo espacio", sintetiza Horacio Oyhanarte, Presidente de la Corporación Antiguo Puerto Madero que tiene a su cargo la administración y licitación de los terrenos.
El doctor Jaime Barylko, por su parte, considera que Puerto Madero se ha vuelto un nuevo espacio recreativo por donde desfilan todas las clases sociales, algunas para mirar y admirar y otras para consumir. Como sea, parece ser un caleidoscopio que sintetiza este fin de siglo.
"Para los que almuerzan o cenan en los finos restaurantes del lugar, es cosa de status, de traslado de zonas más in a zonas menos in y de mostrarse frente a otros con el pretexto de disfrutar de una mejor calidad de vida. Lo que afecta particularmente a aquellos que echan pinta con teléfono celular incorporado, o mejor dicho incrustado. A los gasoleros en cambio, les da dignidad, se sienten superiores. Son los grandes consumidores de aire del fin de semana. Durante la semana, pobres, trabajan", comentó a La Nación Barylko.
Calidad de vida versus falso status, esa parece ser la dicotomía que plantea el futurista Puerto Madero.




