El abogado de Ríos intentó limpiar el nombre de Yabrán
Por Oscar E. Balmaceda Enviado especial
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DOLORES.- El defensor de Gregorio Ríos intentó desvincular del asesinato de José Luis Cabezas al ex empresario Alfredo Yabrán, esencialmente cargando sin piedad contra el perito psiquiátrico José Antonio Abásolo, el testigo que aseguró que durante una entrevista con Gustavo Prellezo, éste le confeso que fue el millonario quien "le ordenó apretar" al fotógrafo.
Pero no se detuvo allí el doctor Jorge Sandro en la primera parte de su alegato, que continuará hoy a partir de las 9.30, pues también sembró sospechas respecto de la imparcialidad del tribunal que lleva adelante el juicio oral por el crimen del fotógrafo, ocurrido el 25 enero de 1997, en Pinamar; de la competencia de dichos magistrados en este acto, de la validez de la acusación fiscal y hasta de los datos obtenidos mediante el sistema informático Excalibur.
Así, tras una ordenada, medulosa y erudita exposición, llegó a la conclusión de que la única salida que les queda a los jueces es absolver al ex jefe de la custodia personal del empresario del cargo de instigador del homicidio, sin perjuicio de que, para el letrado, este debate está viciado de nulidad desde un principio.
El hombre de la Gestapo
El ex camarista de la justicia porteña no ahorró calificativos al referirse a Abásolo: "Usurpador de la función judicial, agente de la Gestapo, juzgador de abogados defensores, guardián de la ética y delirante mesiánico", por mencionar sólo los más contundentes.
El impiadoso ataque contra Abásolo, habrá pensado, es tal vez el comienzo del camino correcto para "lavar el nombre de Yabrán", al menos en esta etapa del proceso y, por añadidura, lograr la absolución de su pupilo.
Puesto en esta senda, a continuación, cargó contra los camaristas, de quienes presume que consciente e inconscientemente son parciales a la hora de valorar las imputaciones que sufre Ríos.
"El tribunal que instruye no debe juzgar", puntualizó, amparándose en el artículo 7 de la ley 12.059.
En sintonía con lo anterior, destacó que los fiscales son responsables de "una acusación deficiente, distorsionada y que no dio lugar a las adecuadas garantías de la defensa".
A la hora de ocuparse del sistema Excalibur, destacó que sólo exhibe las llamadas telefónicas ocurridas entre numerosas personas. "Pero nunca nos revelan qué se dijo durante esos contactos", concluyó.
"Por lo tanto -afirmó-, estas llamadas no tienen significación probatoria de instigación al homicidio."
Por último, puso en la mira a los testigos Ricardo Manselle, Daniel Cibert y al ex compañero de Cabezas en Noticias Gabriel Michi.
A todos los trató de "mendaces", pero para el periodista reservó, además, otro rol: el de haberse convertido en el ariete de la revista Noticias en su campaña contra Yabrán.
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