
El apagón fue un atentado
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El apagón que anteanoche dejó sin luz a unos 4.000.000 de usuarios en gran parte del país se debió a un sabotaje, según lo confirmó ayer la Secretaría de Energía. La falla se produjo cuando, entre las 21.12 y las 22, personas no identificadas tiraron abajo tres torres en las tres líneas de alta tensión que transportan energía desde el Sur. Los sabotajes se produjeron cerca de Olavarría y de Bolívar, en la provincia de Buenos Aires.
Anoche, otro sorpresivo corte afectó esta vez a varias provincias del noroeste del país. No se conocían las causas, pero se sospechó de inmediato de otro atentado.
Un grupo no identificado alteró anteanoche la vida de millones de argentinos en varias provincias del país al derribar, en forma intencional, tres torres de alta tensión en la provincia de Buenos Aires.
Por otro lado, anoche, entre las 21.17 y las 22.05, se produjo otro corte de energía que afectó a las provincias de Catamarca, La Rioja, Tucumán, Salta y Jujuy. El inconveniente se originó en un desperfecto técnico ocurrido en la línea de alta tensión (500 kV) de Recreo -en Catamarca-, informó la distribuidora salteña Edesa.
Entre las 21.12 y las 22 de anteayer, varios delincuentes derribaron las torres en tres líneas de 500 kV que transportan la energía que se genera en la región del Comahue, en el Neuquén. Dos de los cortes se produjeron en la zona de Bolívar y otro en Olavarría, ambos en territorio bonaerense. Así lo confirmaron ayer la Secretaría de Energía de la Nación y Transener, la empresa damnificada.
Según sostuvo la Secretaría de Energía, se trató de un sabotaje. Las fuentes consultadas coincidieron en que los delincuentes trabajaron en forma premeditada, con "profesionalismo" y prolijidad.
Técnicos de Transener trabajaban ayer en las zonas afectadas para emplazar nuevas torres, bajo un fuerte temporal. Para concluir la tarea necesitarán al menos 72 horas, por lo que podrían producirse nuevas anomalías en el suministro eléctrico en algún lugar del país.
Al cierre de esta edición se habían detectado fallas en la línea de alta tensión Malvinas - Recreo (de Córdoba a Catamarca), según confirmó a La Nación Oscar Dores, gerente de Relaciones Institucionales de Transener.
Aunque evitó decir cuáles podrían ser las razones del nuevo desperfecto, Dores no descartó que se tratara de las consecuencias del mal tiempo.
El gigantesco apagón dejó anteanoche sin luz a casi toda la provincia de Buenos Aires, parte de la Capital y de las provincias de Córdoba, Santa Fe, Mendoza, La Pampa, Neuquén, Río Negro y Misiones, entre otras.
La luz volvió en menos de una hora en la Capital y el Gran Buenos Aires. Pero gran parte del territorio bonaerense y otras provincias estuvieron a oscuras hasta cerca de la medianoche.
Dores confirmó que la compañía transportadora sólo pudo restablecer ayer el 35 por ciento de la carga normal del sistema. Lo hizo gracias a que adelantó la inauguración de la cuarta línea que proviene del Comahue -también de 500 kV- que estaba prevista para el 20 del corriente.
De esta forma, si la capacidad habitual de transporte de energía es de 3300 MW, ayer esa cifra sólo llegaba a 1200 MW.
Transener es la compañía encargada de transportar la energía que se genera en el Comahue, Neuquén. Allí están las principales centrales hidroeléctricas del país, como Piedra del Aguila, Alicurá, El Chocón, Cerro Colorado y Arroyito.
El resto de la energía fue provista por generadores como Yacyretá, Salto Grande y productores del Noroeste, Cuyo y centro del país, entre otros.
Ayer, ni las autoridades, ni Transener, ni otras fuentes del sector eléctrico pudieron dar una pista firme sobre qué fin perseguían quienes tiraron abajo las torres.
Corrieron, sí, diversas hipótesis. Estas hablaban desde un posible problema gremial -negado por Transener- hasta un intento por crear confusión y generar intranquilidad en el sector. ( La Nación llamó varias veces al gremio de Luz y Fuerza pero nunca obtuvo respuestas de su secretario de Prensa.) Tanto el Gobierno como los empresarios del sector energético prefirieron no hacer estimaciones sobre cuál fue el daño económico que representó el apagón.
El único dato que trascendió fue que cada una de las torres que serán reemplazadas a partir de hoy cuesta entre 50.000 y 60.000 dólares.
Todas las fuentes consultadas coincidieron: si las tres líneas se hubieran cortado al mismo tiempo, la red eléctrica del país podría haber colapsado. Además, resolver el problema habría sido mucho más complicado y costoso.
Un hecho "muy grave"
Tal como adelantó ayer La Nación , hasta ahora nunca se había registrado una falla de semejante magnitud. La empresa Transener reconoció que se trató de un hecho "muy grave" y sin antecedente.
Todo comenzó a las 21.12 de anteayer cuando se produjo la caída intencional de la torre Nº 218 de la línea 1 y la Nº 218 de la línea 2 en dos tramos situados en Bolívar y que vinculan las estaciones transformadoras Henderson y Ezeiza. Ambas líneas forman parte del sistema Chocón-Ezeiza.
Un grupo de delincuentes cortó con sierras las riendas de acero que sostienen las torres (ver aparte).
A las 22 de anteayer también se produjo otro atentado en la línea Olavarría-Abasto, cuando, en un hecho similar a los anteriores, desconocidos tiraron abajo la torre Nº 75, cerca de la localidad de Esquina de Crotto.
Transener hizo la denuncia en las comisarías de Azul y de Crotto. Y -ante la gravedad del hecho- el Gobierno pidió la intervención de las fuerzas de seguridad, según confirmó a La Nación Luis Sbértola, secretario de Energía.
La caída de las tres torres en la provincia de Buenos Aires produjo una suerte de efecto en cadena con otras zonas del país. Cuando anteanoche surgió la emergencia, la empresa Transener tuvo que maniobrar para garantizar el servicio.
La compañía recompuso el sistema al habilitar dos vínculos desde la estación transformadora de El Chocón hasta la estación Henderson, en la provincia de Buenos Aires.
Mientras la investigación continúa, el hecho dejó algo claro para todos: el sistema es vulnerable, ya que es prácticamente imposible prevenir este tipo de atentados.
"Es imposible controlar un tendido de más de 7500 km y 16.000 torres de alta tensión desparramadas por todo el país", reflexionó Dores, gerente de RR.II. de Transener.
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