
“El Elefante Blanco de Chapadmalal”: el complejo que fue clave en el turismo y que hoy está en franco deterioro
Durante años fue un referente del sector en la zona; hasta 2025, funcionó por concesión; hoy, está vacío
7 minutos de lectura'


MAR DEL PLATA.- Cientos de palomas se mueven en las alturas. Salen por una ventana, entran por otra. Los chimangos están al acecho desde las farolas opacas y desconectadas en el perímetro de cada edificio y los teros son amos y señores en el playón deportivo, con sus arcos de fútbol y aros de básquet, pero también con pastos que brotan fuertes y altos entre el hormigón agrietado.
La presencia más próxima a la humana es pura ficción: dos maniquíes, de un hombre y una mujer, que miran al mar desde la planta alta del Hotel 4. Lo más parecido a una señal de vida real puertas adentro son una remera y dos pares de medias, en un cordel, secándose al sol entre postigos desvencijados, abiertos de par en par.
“A unos kilómetros está el Chapadmalal premium, el de turismo de buen bolsillo, los jóvenes y las grandes inversiones; este es el otro Chapadmalal, el de los laburantes y ahora el del abandono”, explica Ernesto Cassanello, que lleva décadas con su comercio del otro lado de la ruta 11 y que, en los últimos meses, vio desaparecer por completo ese fenómeno que significó durante más de 70 años el arribo de contingentes de todo el país. Cada verano con miles de familias al abrigo de programas y financiamiento del Estado nacional.

El último intento de tener activo el complejo de hoteles de Chapadmalal lo hizo la actual gestión de gobierno, la misma que había sentenciado al turismo social a poco de asumir. Intentó un sistema de gestión privada, mediante concesión, con pago de estadía y comida a precios muy accesibles, todo a costo del viajero. Funcionó bien, pero duró un par de meses. Fue debut y despedida para ese modelo.
La por entonces Secretaría de Turismo, Deportes y Ambiente de la Nación, de la cual dependía este conjunto de nueve hoteles diseñado por el arquitecto Alejandro Bustillo y que hasta fines de 2023 estaba encaminado en un proceso de recuperación y restauración, lo declaró “prescindible”, junto con su clon de Embalse Río Tercero. A mediados del año pasado los transfirió a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE). Es el organismo encargado de la gestión de propiedades del Estado nacional y su eventual liquidación mediante subasta cuando ya no tienen utilidad para la gestión pública. Desde ese organismo, aún no se ha resuelto qué destino le darán.

“Hacemos lo que podemos con este gigante, se trata de aguantar con los pocos que somos y lo que tenemos”, explica a LA NACION Florencia Marcó Ruiz, que se dice “nacida y criada” en esos hoteles en los que trabaja al igual que su madre, que lleva 47 años de empleada y está próxima a jubilarse.
El fin de la actividad, en marzo pasado, no solo empezó a marcar el certificado de defunción del modelo de turismo social que nació a fines de la década del 40, cuando se construyó este complejo. También el de los más de 60 empleados que quedan al servicio de esas instalaciones. Y, a la par, el derrumbe del comercio en ese barrio en expansión, a unos 30 kilómetros al sur de Mar del Plata, donde vive la mayoría de esos trabajadores y donde además perdieron el rebote de ventas con aquellos viajeros que se instalaban en los hoteles.
Sin movimiento
“Mirá lo que es la calle y es segunda quincena de enero: estamos solos, ya casi no tenemos gente y esto se pone muy difícil”, señala Carlos Luján, que tiene un pequeño almacén frente al complejo, a menos de 100 metros de la ruta 11 que cruzaban sus clientes de los hoteles para comprar. “Se acabó de repente la llegada de gente, nos quedamos solos”, describe a LA NACION.

La desolación es casi absoluta en los hoteles. Ahora, sin mantenimiento, sin inversión, son candidatos a consolidarse como un nuevo elefante blanco para el Estado. El movimiento que tiene el complejo por sus calles internas lo aportan en temporada alta quienes eligen su frente de playa pública, abierto y virgen, muy favorable para los amantes del surf por su calidad de olas.
La actividad bajo gestión privada del año pasado fue en los hoteles 1 y 2. Tienen baños en suite y habían sido acondicionados para un muy buen servicio de alojamiento y comidas por el que, hace un año, se pagaba 44.000 pesos -por día y por persona- con almuerzo y cena incluidos.
El Estado nacional, hasta 2023 y con distintos impulsos y volumen de recursos según el color político del gobierno, avanzó con las mejoras y la recuperación de estos edificios. Los hoteles 5, 6 y 7 también estaban aptos. El 3 y el 4 se quedaron en el proceso de licitación y son los que acusan el mayor nivel de daño y abandono. Faltan ventanas y, en algunos casos, hasta los marcos. Los vidrios desaparecieron o están rotos. Los postigos de madera están quebrados, podridos o faltos de piezas. Por esas ventanas se ven las camas cuchetas y los colchones, prestos para ser usados.

“Nos abocamos a resguardar el patrimonio con lo poco que nos dan”, explica Marcó Ruiz a LA NACION. Es delegada de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), gremio que junto a la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN) vela por el personal del lugar. Los recursos que les bajan son escasos, congelados desde hace tiempo y los administran para el mantenimiento de las más de 150 hectáreas, la mitad alcanzadas por estos edificios, cada uno con capacidad de alojar hasta unos 800 huéspedes.
Los pastizales muy altos que se vieron hasta hace muy poco se atribuyen a la rotura del motor del tractor que arrastra a la cortadora. Lo pudieron arreglar y por estos días todo luce más prolijo. “Desde que está Kicillof (Axel)”, comenta y relaciona un vecino en referencia a la estadía del mandatario bonaerense en la residencia oficial del complejo, donde se instaló desde comienzos de enero y la que el presidente Javier Milei hasta ahora nunca usó.
Cuando se conoció la “prescindibilidad” de este complejo, el gobernador planteó el interés de la provincia por tomarlo a su cargo. Al mismo tiempo trascendió otro proyecto que pretendía ser un mix público-privado para terminar de restaurarlo y reconvertirlo. Avanzó poco y nada, no más allá de unos bocetos realizados con inteligencia artificial.
Alejandra Ayala fue una de las 10 despedidas desde el cierre del año pasado. El recorte se aplicó en tres tandas. Se quedó viviendo y cuida el hotel 8, uno de los que luce más prolijos. “Cierro todas las ventanas, lo ventilo y lo cuido, lo hago por amor al lugar”, dice a LA NACION.
En algunos de los otros hoteles también hay unos pocos empleados que decidieron instalarse para cuidar y evitar el riesgo de intrusión, factible en un predio tan grande y difícil de controlar. Marcó Ruiz recuerda que existe un convenio para que Prefectura Naval y Gendarmería Nacional hagan recorridas periódicas, también para despejar a eventuales “okupas”.
El último paso de huéspedes fue en noviembre pasado. El hotel 6, a partir de un convenio, lo tiene a disposición la Federación de Voley Argentina. Hubo competencia internacional sudamericana y casi 200 participantes, desde niños hasta adultos. “Fue el último gran movimiento que tuvimos, la gente se cruza y le da vida al barrio”, insiste Cassanello, que reclama la continuidad del sistema de turismo social: “Tampoco sirvió el modelo concesionado; para una familia era más barato alquilar una casa y cocinarse en casa”, dijo a LA NACION.
Ayala apunta que gran parte de las instalaciones están, puertas adentro al menos, en muy buenas condiciones. “Hay equipados hasta con sommier”, dice y advierte que “con un service general y limpieza” se puede volver a recibir huéspedes. “Había un fin con el turismo social, sin ayuda del Estado esta gente no lo hace más”, explica a LA NACION y se emociona cuando recuerda tantos grupos que vio pasar por allí en más de una década de trabajo en el lugar. “Muchos de esos chicos me siguen escribiendo, agradecidos del mar y lo vivido acá no se van a olvidar nunca”, afirmó.
1
2Argentina logró el podio en el Mundial del Helado en Italia: las recetas con las que conquistó al jurado
3Una ginecóloga explicó por qué aumentaron los casos de sífilis en el país y advirtió cuál es la población de riesgo
4El edulcorante más barato que el azúcar y presente en muchos alimentos que tenés que evitar



