El juez Bonadío mató a dos delincuentes en un tiroteo

Los presuntos asaltantes hirieron a un amigo que acompañaba al magistrado
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30 de septiembre de 2001  

El juez federal porteño Claudio Bonadío mató anteanoche a dos delincuentes, tras un intenso tiroteo que se desató en una esquina de la localidad bonaerense de Florida.

El incidente se inició cuando dos supuestos ladrones hirieron a un amigo con el que se encontraba el magistrado en la esquina de San Martín y Matienzo, en Florida, según el relato hecho a LA NACION por un allegado.

El magistrado, señaló esa persona, tiene dudas acerca de que se haya tratado de un simple intento de robo.

Cerca de las 20 de anteayer, Claudio Bonadío había estacionado su automóvil Audi a metros de la casa de un amigo, a la que iba a comer un asado con Miguel Angel Patrani.

Cuando cruzaba la calle, contó la persona consultada, se acercaron dos hombres que los acorralaron, los encañonaron y les dijeron que se quedaran quietos. Bonadío llevaba una bolsa de supermercado con tres botellas de vino para el asado y su amigo, un ramo de flores para la dueña de casa.

Con la mano que le quedaba libre, el juez pudo tantear su arma, una Glock calibre 40. Pero la maniobra fue advertida por los delincuentes. "Tienen un arma", aseguró la persona consultada que uno de los hombres gritó. El presunto asaltante comenzó a disparar de inmediato e hirió a Patrani en el estómago. "Yo creo que en realidad quería darle a Claudio, pero Miguel Angel se dio vuelta y el tiro le pegó a él", agregó la fuente.

El juez federal no tardó en sacar su arma y disparó contra uno de los agresores, que cayó muerto al instante. El otro, que también había recibido balas de la Glock de Bonadío, logró escapar. Pero no fue mucho más allá. Fue encontrado herido con cuatro balas a unos 150 metros del lugar donde se produjo el tiroteo. Fue trasladado a un hospital, donde finalmente falleció.

Cinco minutos después llegaron al lugar varios móviles de la policía bonaerense. "Fue una situación muy corta y muy tensa. Todo no debe de haber durado más de 15 segundos. Fue algo instantáneo", dijo la persona allegada a Bonadío.

El tiroteo no alcanzó al magistrado, que resultó ileso, subió a su auto y siguió a la ambulancia que trasladaba a su amigo al Hospital Municipal de Vicente López Bernardo Houssay.

Miguel Angel Patrani fue operado y ayer se encontraba fuera de peligro en una sala de terapia intensiva, según informaron fuentes policiales.

Al mismo centro de salud fue derivado el delincuente que había logrado correr unos metros con unas cuatro balas en su cuerpo y también fue sometido a una intervención quirúrgica durante la que murió.

Personal del centro de salud confirmó que este último hombre había recibido un disparo que le perforó el riñón y en la policía indicaron que el otro delincuente tenía seis balazos en la espalda.

Fuentes de la Policía Federal informaron a LA NACION que el magistrado no estaba acompañado por su custodia personal, ya que no la habría solicitado.

La investigación quedó a cargo de la comisaría de Villa Martelli y la causa, en manos de la Unidad Funcional de Instrucción de San Isidro, a cargo del fiscal Luis Celayo, que decretó el secreto de sumario en la causa, que en principio está caratulada como "homicidio, lesiones y tentativa de robo".

Las maniobras para los peritajes, de acuerdo con la fuente cercana a Bonadío, no se realizaron en un marco ordenado: "Había mucha desorganización. Gente por todos lados. Parece que la policía estaba dando vueltas por la zona porque se habían producido varios asaltos un poco antes del tiroteo". Esa persona señaló que el juez entregó su arma para que se realizaran los peritajes pertinentes y aseguró que Bonadío tiene dudas de que se haya tratado de un simple intento de robo.

El juez, dijo, había recibido una amenaza de muerte a raíz de una causa en la que investiga el secuestro de dos hijos de empresarios de la zona norte del Gran Buenos Aires, por la que están detenidos Miguel Bettiga y su esposa, Gladys Barone.

Días atrás, uno de los hijos del matrimonio, Cristian Bettiga, de 20 años, fue arrestado como presunto "cabecilla" de la banda que secuestró al empresario Abraham Awada.

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