
El miedo domina todo en Fortín Olmos
Es el pueblo santafecino que quedó al borde del remate
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FORTIN OLMOS, Santa Fe.– En el corazón olmeño el frío azuza. Castiga. Congela. Los lugareños, sin embargo, desestiman el efecto climático. No poseen gas para encender una estufa porque aún no llegó tal avance al pueblo. Y no es que subestiman el azote helado, sino que, por estos tiempos, todos centran su atención en una preocupación mucho más grande, como adelantó La Nacion en su edición de ayer: medio Fortín Olmos puede perder su casa si prospera un juicio laboral contra la cooperativa local, dueña de los terrenos donde se construyeron las residencias de alrededor de 1000 personas.
La instancia judicial la inició Luis Molina, ex gerente de la Cooperativa Ayuda Fraternal Fortín Olmos-Agropecuaria y Forestal Limitada, dueña de las tierras donde se asienta la mitad del pueblo.
Y temen. Cómo no temer, en realidad, si lo único que poseen en este mundo son esas viviendas levantadas sin más ayuda que el sacrificio propio.
La furia del martillo
Pues resulta que ahora, luego de que un ex empleado de la cooperativa inició una acción legal en reclamo de haberes atrasados y una supuesta indemnización, esas residencias algo precarias corren el riesgo de padecer la furia de un martillo de remate.
En el aserradero más próximo a la comisaría, un baqueano de 50 años llamado Ramón Alberto Sánchez resulta el ejemplo más gráfico de lo que hoy viven y sienten los olmeños.
Viste una campera gastada, una gorra vieja, un pantalón de verano y zapatillas. Pese al frío, no usa medias.
Sánchez es un changarín que, con no más de 100 pesos por mes, mantiene una familia de cinco integrantes. “Yo pagué mi terreno, pero nunca me dieron la escritura. Pagué 250 pesos de hoy más una potranca que valía otros 30 pesos. Encima, la mujer que me tenía que dar los papeles se murió, así que no puedo ir a reclamarle. Yo debería hacer un juicio, pero no tengo un mango para pagar los abogados. Gracias que llego a comprar el pan y un poco de carne”, contó.
El relato continuó: “Hay noches en que no puedo dormir. Acá estamos todos muy preocupados. Loco, ¿vos sabés lo que es perder la casita?”
Sin escritura
El problema se extiende por el pueblo. Lo sufre también Romualdo Ojeda, otro obrero que sobrevive como puede. Tiene 49 años y es el jefe de familia de otras cinco personas: “No le encuentro solución. Cuando se pudo escriturar yo no tenía la plata, así que ahora no sé qué hacer. ¿Usted no sabe adónde puedo llevar mi casa si me rematan el terreno? Estamos muy preocupados. Y mi mujer, Marta, tiene más miedo que yo”.
Los relatos se suceden con el mismo tono. Las autoridades, encabezadas por el médico-intendente justicialista Mario Pérez Ediger y por el secretario del único hospital del distrito, Adolfo Senn, creen que el remate no prosperará. O, al menos, que no tendrá el alcance del que se habla.
“Vamos a comprobar que Molina, el demandante, ganaba menos de lo que declaró. Eso haría que el monto por rematar no sea de 110.000 pesos, como es ahora, sino mucho menos. Si eso sucede, podrían rematarse antes otros terrenos y la gente se quedaría con sus casas”.
Son conjeturas, de cualquier manera. En Fortín Olmos, por ahora, los 2000 habitantes del casco urbano tienen miedo y una enorme preocupación. Pueden perder sus casas. Y eso es mucho más duro que este tremendo frío que castiga sin piedad.
Radiografía
- En Fortín Olmos, situada a 70 kilómetros de Reconquista, en el norte santafecino, sólo hay 110 teléfonos.
La TV por cable suma 700 abonados.
El 70 % de los 4700 pobladores tiene acceso a agua potable, pero sólo el 20 %paga por ella. Los demás son morosos.
Pocos poseen automóvil: la mayoría utiliza el caballo o el sulky para trasladarse.





