El negocio del agua en la Time Warp, otra de las patas de la investigación judicial
Se vendieron botellas de Block, que aún no fue controlada bromatológicamente
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¿Vendían la sed y también el agua? La Justicia investiga si las mismas personas que organizaban la fiesta Time Warp tenían montada una estructura para vender las entradas y también las drogas que se consumían allí adentro. Pero hay una tercera pata: el comercio del agua en los festivales de música electrónica.
"Tenemos un triángulo formado por el concesionario del predio, la empresa que organizó el evento y la firma que abastecía de bebidas a la fiesta, la empresa del agua, Block, y como una envoltura de todo esto es el papel del Estado", aseguró el fiscal de la causa, Federico Delgado.
El cóctel entre el calor, el baile y el consumo de éxtasis hace que el agua se convierta en un bien preciado. Esta pista puso en el foco de la investigación el agua que se vendía en la fiesta: Block, envasada por Energy Group, que circula en el mercado desde fin de año sin que el Estado le haya hecho hasta el momento ningún control bromatológico como indica la ley de alimentos. Así lo informaron las autoridades.
LA NACION se comunicó con la empresa para conocer su versión, pero no contestaron las llamadas. Energy Group es la firma que produce el energizante Speed y que tiene al abogado Víctor Stinfale como CEO. Según reveló LA NACION data, la empresa es dirigida por Andrea Carina Fasano, ex pareja de Stinfale y socia del organizador de la Time Warp, Adrián Leonardo Conci.
Hace una semana, el juez Sebastián Casanello allanó Energy Group y secuestró documentación. Además, mandó a analizar el agua, para conocer su composición y saber si realmente se trata de un producto, como declara la etiqueta, que es "agua mineralizada artificialmente". Algunos testigos relataron que el líquido tenía un color rosado y sabor metálico.
Según pudo saber LA NACION, el agua Block presentó varias irregularidades administrativas desde que llegó al mercado. Block no figura en los registros de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) ni en el Instituto Nacional de Alimentos (INAL). En esas instituciones, explicaron que el agua tiene jurisdicción provincial. Es decir, son las autoridades bromatológicas locales las que inscriben y autorizan a una empresa a producir agua mineralizada.
En este caso, como Energy Group se encuentra en Ramos Mejía, su inscripción se tramitó en noviembre pasado en la municipalidad de La Matanza y fue remitida a la Dirección de Bromatología bonaerense. La norma dice que a los 30 días de iniciado el trámite, aunque no se le hayan hecho controles bromatológicos, la empresa que registra un producto alimenticio por esta vía queda en condiciones de comenzar a comercializarlo.
En el caso de Block, aunque se le encontraron irregularidades administrativas, hasta hoy no se le hicieron controles bromatológicos. Es decir que nadie sabe a ciencia cierta si el agua es lo que declara la etiqueta o si, como denuncian los asistentes de la Time Warp, se trata de agua corriente embotellada.
Según se explicó, como la inscripción en el Registro Nacional de Productos Alimenticios (RNPA) tiene una validez de cinco años, ése es el plazo que tienen las autoridades provinciales para realizar uno o varios controles bromatológicos del producto que ya se comercializa.
Así lo informaron a LA NACION en el Instituto Biológico Dr. Tomás Perón, en La Plata, donde se autoriza que un producto alimenticio producido en la provincia de Buenos Aires circule en todo el país.
Fabián Benítez, director del Departamento de Inscripción de Productos de Consumo de la Subsecretaría de Control Sanitario del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, que es el ente que autoriza y otorga un número de RNPA para que se pueda comercializar, informó que los controles bromatológicos sobre el agua todavía no se realizaron, aunque aclaró que estaban dentro de los tiempos previstos por la ley.
Según consta en el expediente del Ministerio de Salud provincial, al que accedió LA NACION, recién en noviembre último la empresa inició el trámite para registrar el agua, que según declaró la empresa es un agua elaborada por Energy Group SRL, sin que intervengan terceros.
Un mes después, cuando se le asignó un número de expediente, quedó habilitada para vender el producto. Pero cuando los inspectores del Instituto Biológico analizaron el expediente encontraron dos inconsistencias: la primera, un problema en un rótulo. La dirección que la empresa declaraba sobre el lugar en el que se producía el agua no coincidía con la que la municipalidad informaba. Otra observación que recibió el caso fue que la directora técnica de Energy Group todavía no había hecho el registro de la marca con la que iba a circular el producto: Block.
La fecha de vencimiento del producto puede dar una pista acerca de cuándo comenzaron a circular las aguas en el mercado. Técnicamente, no podrían haber estado antes de diciembre último. Sin embargo, existen testimonios de jóvenes habitués de las fiestas electrónicas que cuentan que las botellitas de Block aparecieron ya durante la última Creamfields, el 14 de noviembre último.
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