
El ocio también puede resultar muy productivo
Texto publicado en LA NACION por este tan reconocido como malogrado autor
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20 de enero de 1906
La pereza tiene una aplicación social certificada por numerosos ejemplos y sería fácil demostrar que el yogui absorto en el examen de su mente es tan útil a sus contemporáneos como el soldado o el obrero. La meditación todo nos lo enseña, y el hombre que recoge dentro de sí mismo descubre maravillas más estupendas que las encontradas por la intrepidez de los exploradores. La contemplación nos revela el aspecto íntimo y secreto del mundo.
Su visión agranda, como en la zona de un microscopio, los hechos y las acciones más triviales. De su ocio fecundo han salido las fábulas de los poetas y los hallazgos de los inventores. Ninguno de los descubrimientos que nos enorgullecen es consecuencia del trabajo. Los más grandes fueron concebidos en un minuto de divina inacción, que permitió ver de una manera decisiva lo que antes no se había mirado sino de un modo confuso y distraído.
Emilio Becher




