
El Padelai necesita fondos para funcionar
Atendió a más de 1.750.000 chicos
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"Proteger a la niñez es, sin duda, uno de los objetivos más nobles y una apuesta al futuro." Así concibieron su misión los fundadores del Patronato de la Infancia (Padelai), que inició en 1892 una ininterrumpida labor de ayuda a niños de hogares humildes. Hasta la fecha, los menores asistidos por la entidad son más de 1.750.000.
Hijos de inmigrantes, recién nacidos, chicos que viven en conventillos, que están enfermos, abandonados, maltratados o mendicantes fueron y son cobijados por la institución, por medio de albergue, alimento y educación.
Pese a las grandes extensiones del predio que ocupa hoy, casi media manzana en la calle Mansilla 2588, desde los salones se escucha el murmullo y la risa de los pequeños. "Ahora estamos haciendo los deberes", explicó ensimismado Ezequiel Cardozo de 7 años. "A veces, también jugamos y trabajamos", dijo, al hacer referencia a que hace poco le habían enseñado cómo construir un martillo. "A mí lo que más me gusta es hacer cuentas difíciles, de hasta cien", comentó Carolina Martínez (7).
En la sala de dos años, los más chiquitos juegan con su maestra. En un enorme salón se distribuyen una veintena de camitas rodeadas de muñecos y ositos de peluche. "Como son tan chicos no aguantan despiertos todo el día", dijo Fabiana Camerini, psicóloga y responsable de coordinar la derivación de los más carecientes a los institutos.
Hoy el Padelai cuenta con el prestigio de su trayectoria y el aval de más de 1800 niños, que asisten a sus tres escuelas y tres institutos –para los pequeños que permanecen fuera del horario escolar–, que funcionan en Capital, en Benavídez y en Mar del Plata.
"En lugar de que el chico se quede solo en su casa o deambulando por la calle mientras sus padres trabajan, aquí se les brinda una asistencia primordial", explicó la directora del Instituto Lezica, Delfina Sanahuja, al detallar las actividades que se realizan en esa sede: tareas académicas, recreativas y deportivas, además del funcionamiento permanente de un comedor que coordinan dietólogos y nutricionistas, y la asistencia médica y odontológica de los pequeños.
"Los chicos que asisten no son abandónicos, pero hay muchos casos en que llegan engordados a pan y por eso es necesario recomponer una dieta balanceada", explicó Sanahuja, y recordó que hace unos años se decidió cerrar el área de los internados porque la idea no es que esto funcione como un depósito de menores, sino contribuir a su cuidado y asistencia mientras sus padres están ausentes.
Tiempos de crisis
Pese a los avatares económicos y particularmente a la severa crisis que se desató en el 2001, el Padelai continuó, aunque con dificultad, su labor. Sin un subsidio estatal –salvo para el caso de las escuelas– la institución sobrevive gracias al aporte y donaciones privados y a la renta de inmuebles alquilados que históricamente le fueron concedidos. Otras fuentes de ingreso las constituyen el tradicional sistema de padrinazgo y la venta de tarjetas navideñas, de las que participan reconocidos artistas, como Patricia Montenegro, Cecilia Tozzi, Franca Delaqua, Anikó Szabó, Marcela Burgos y Celly Torres.
"Hemos vivido momentos angustiosos", contó Nelly Martínez Torres de Argüelles, de la comisión directiva. A causa de ello, explicó, no hubo más remedio que efectuar recortes salariales a todo el personal, "que, sin embargo –aclaró–, siguió brindando sus servicios con la misma responsabilidad."
"A pesar de que no tenemos publicidad directa, cada vez recibimos más chicos y eso torna más escasos los recursos", dijo la vicedirectora de la institución, Alejandra Kusserov de Roca.
Históricamente, la sede del Padelai estuvo en Balcarce 1170, hasta 1978, en que se trasladó a Mansilla 2588. El edificio de Balcarce fue después usurpado por unas 40 familias y se convirtió en foco de permanentes conflictos por diversos procedimientos para desalojarlas. "Para nosotros eso significó una pésima publicidad porque todavía en la entrada del edificio figura la sigla de Padelai, y la gente lo asociaba con nuestra institución. Eso afectó seriamente las donaciones", explicó Argüelles.
En actividad
- La sede original del Patronato fue un predio cedido por la Municipalidad en 1905, en Balcarce 1170, San Telmo, que abandonó en 1978, ante un reclamo de la intendencia local. En 1986, Carlos Grosso "legalizó" a un centenar de familias que lo habían usurpado. En febrero último, ese edificio fue desalojado al constatarse el riesgo de derrumbe. Pero el Padelai sigue funcionando en su sede de Mansilla 2588.
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