
El riesgo de la ingestión de pájaros
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La ingestión de pájaros -así se llama en la jerga aeronáutica el choque de un ave contra una turbina- representa un grave peligro para los aviones, sobre todo en un momento tan crucial como el despegue. Las aves entran de lleno en las motores de reacción y los traban sin llegar a pulverizarse. La turbina se para y la nave puede llegar a desplomarse.
Las aves son una de las principales responsables de los destrozos de turbinas en todo el mundo y las autoridades aeroportuarias ponen en práctica una batería de medidas para ahuyentarlas.
Se entrenan halcones para espantarlas o se instalan barriletes que simulan la silueta de un ave de rapiña en las cabeceras de las pistas. También se realizan disparos y se pinta en las turbinas una suerte de espiral que, una vez en marcha, da la idea del ojo de un halcón, según detalló Alejandro López Camelo, miembro de la Asociación de Pilotos Argentinos (APLA).
La avutardas son un constante dolor de cabeza para los aeropuertos de Río Grande, El Calafate, Ushuaia y Río Gallegos y son bastante más peligrosas que las gaviotas. "Son animales muy duros. No se desintegran fácilmente con el rotor y lo traban. Y más si se trata de una bandada y entran varios pájaros en la turbina. Si se para un motor, está el otro; pero puede pasar que entren en los dos motores y ahí el avión se puede caer", explicó Mario Heinsmann, especialista del Consejo de Ingeniería Aeronáutica y Espacial. Los parabrisas, en tanto, tienen un sistema de calefacción que los hace más rígidos.





