
El Viagra avivó la pelea entre laboratorios locales y extranjeros
Acusaciones cruzadas en torno de un negocio cercano a los 800 millones de pesos
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En la última semana, la línea telefónica para consultas sobre disfunción eréctil que habilitó la Sociedad Argentina de Urología fue todo un éxito. Desde el 7 hasta el 13 de este mes registró 839 llamadas.
Alrededor de 120 personas se comunicaron diariamente para consultar acerca de las ventajas y las contraindicaciones del sildenafil.
A dos semanas de venta de la píldora contra la impotencia, los dos únicos laboratorios que por ahora la comercializan (Pfizer y Bagó) dijeron que aún no hicieron una detallada evaluación de las ventas, pero aclararon que el panorama es alentador.
Por ahora son siete los laboratorios nacionales que obtuvieron la autorización de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) para producir fármacos elaborados con la droga base, el citrato de sildenafil.Y hay dos más que esperan la aprobación.
Justamente estos laboratorios presentaron una denuncia ante la Comisión de Industria de la Cámara de Diputados, en la que se acusaba a la Anmat de tener un "trato preferencial" para con Pfizer, el laboratorio norteamericano que inventó la fórmula.
El miércoles último se realizó una reunión en la Comisión de Industria en la que el titular de la Anmat, Pablo Bazerque, respondió a las preguntas de los legisladores. Antes de ese encuentro, los diputados pidieron a las dos cámaras de la industria farmacéutica nacional, Cilfa y Cooperala, que explicaran el motivo de la denuncia presentada.
En esa primera reunión, Pablo Challú, director ejecutivo de Cilfa, acusó a la Anmat de retrasar los permisos a los laboratorios nacionales y de dar ventaja a los extranjeros.
En diálogo con La Nacion, Bazerque aclaró: "Los permisos se extendieron a medida que fueron llegando. No entiendo por qué los diputados tenían esas sospechas".
Demoras en los trámites
Cada laboratorio argentino que presentó la solicitud debió demostrar ante la Anmat su capacidad para fabricar un medicamento similar al que vende Pfizer.
En este sentido, los representantes de las empresas nacionales hicieron hincapié en que las demoras de la entidad en la realización de los trámites fueron intencionales.
También se expuso en la reunión acerca del negocio que se mueve alrededor de este producto, con el que se espera facturar alrededor de 800 millones de dólares.
"El otorgarle antes el permiso a un laboratorio extranjero cuando hay diez nacionales esperando, y con el agravante de permitir que se realice una campaña publicitaria semiencubierta en los medios de comunicación, es dejarlo correr con mucha ventaja", estimó Challú.
Bazerque, por su parte, explicó que el trámite en el caso de los laboratorios nacionales tarda más que el de autorizar una droga original. "Es por una cuestión lógica, porque los trámites llevan su tiempo. Hay que revisar las instalaciones del laboratorio, estudiar el producto. Pero de ninguna manera esto benefició o perjudicó a nadie en particular", argumentó el responsable de la Anmat.
El presidente de Cilfa expuso la posición de los laboratorios nacionales respecto de las leyes de patentes y de confidencialidad. Dijo que éstas ayudaron a las industrias locales a desarrollarse, al permitirles competir con los laboratorios extranjeros.
"Cuando diez empresas nacionales venden un producto, la población se beneficia, porque la competencia baja de los precios", explicó Challú.
En cuanto a la denuncia por publicidad encubierta, Cilfa y Cooperala presentaron una carpeta con los recortes periodísticos aparecidos desde la llegada del Viagra a nuestro país. El titular de la Anmat confirmó a La Nacion que ese organismo ya inició un sumario al respecto.
De comprobarse la responsabilidad de esos laboratorios, la Anmat les aplicará una sanción.
"Quiero aclarar todas las dudas. Somos un organismo transparente y estamos al margen de los intereses económicos que puedan generarse alrededor de este medicamento", concluyó Bazerque.
Preocupados
En la Comisión de Industria de la Cámara baja se comentó que, gracias a una curiosa interpretación de la ley del IVA realizada por la DGI, los productos que se elaboran en el extranjero tienen un privilegio respecto de los que se elaboran en el país.
Ello provocaría efectos contrarios a la necesidad estatal de una mayor recaudación, además de menor ingreso por IVA y protección a la producción foránea en detrimento de la nacional. También, menor empleo de mano de obra argentina.






