
En Dolores no creen la historia oficial
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DOLORES.- En esta ciudad son pocos los que dan crédito a la historia oficial. Tanto en el ámbito de los tribunales locales como en cualquier oficina de Dolores muchos dudan de que Alfredo Yabrán se haya quitado la vida por propia mano en su estancia San Ignacio, en Entre Ríos.
Y en ese escepticismo llegan a posturas que constituyen verdaderos extremos. No faltan quienes dudan de que el empresario se haya suicidado. Y, por supuesto, quienes aún no se convencen de que se trate de su cuerpo.
Por esta última teoría se inclinan varios de los hombres encargados del esclarecimiento del asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas, ocurrido en una cava cercana a Pinamar, el 25 de enero de 1997. Sin embargo, entre ellos también hay matices a la hora de exponer sus presunciones.
"No es que nosotros dudemos de todo lo ocurrido, pero la investigación no tiene por qué variar su curso hasta que lleguen los papeles del juzgado de la doctora Pross Laporte", explicó a La Nación uno de los representantes del "ala moderada".
Estas posturas, a menudo expresadas en voz baja, no se contradicen con lo que públicamente exhiben el juez José Luis Macchi y el comisario mayor Víctor Oscar Fogelman, que -hasta ahora- tratan de moderar las expresiones más duras.
Se mueven las defensas
Ayer pasaron por el palacio de Justicia dolorense los defensores de la ex policía Silvia Belawsky y de su ex esposo, Gustavo Prellezo.
Ricardo Thompson, padrino procesal de la mujer que el viernes último afirmó que Yabrán estaba detrás del crimen del fotógrafo, presentó un recurso de hábeas corpus en favor de Belawsky.
Convencido de que la ex oficial debe quedar en libertad porque "se ha demostrado que no tiene nada que ver con la muerte de Cabezas", el abogado intentó quitarle suspicacias al momento elegido para entregar el petitorio.
"Yo anticipé el viernes que esta semana íbamos a pedir la libertad de mi pupila", afirmó.
Del abogado de Cabezas
A su turno, David Lettieri, letrado del presunto asesino del fotógrafo, solicitó que se postergara la ampliación de la declaración indagatoria que debía cumplir, dado que su cliente "no se encuentra en condiciones anímicas para afrontar la diligencia", dijo.
No obstante, todavía circulan dos versiones de la historia que traerá Prellezo. La primera indica que desmentirá punto por punto lo que dijo su ex esposa. Aunque muchos prefieren conjeturar que hará exactamente lo contrario.
Como se ve, después de lo ocurrido en Entre Ríos, todo parece cambiar.
El juez Macchi pidió copia de la causa que se sigue en Entre Ríos
Por primera vez en 16 meses, el magistrado del caso Cabezas tiene custodia
DOLORES.- Conmovidos y sacudidos por la onda expansiva de la bomba que estalló con la muerte de Alfredo Yabrán, el juez José Luis Macchi y el comisario Víctor Oscar Fogelman se reunieron para evaluar los pasos por seguir a partir del deceso del acusado de ser el presunto autor intelectual del crimen de José Luis Cabezas.
"La investigación no se detiene y vamos a investigar hasta las últimas consecuencias", señaló el magistrado cuando abandonaba el búnker de los detectives, en el tambo Don José, situado en Castelli, a 30 kilómetros de aquí.
"Le pedí a la jueza de Entre Ríos que me mande la fotocopia certificada de la causa que se instruyó a partir de la muerte del señor Yabrán. No puedo intervenir en ese caso porque no es de mi competencia", expresó el juez, que rompió el silencio que mantuvo durante 24 horas desde que conoció la noticia sobre el suicidio del magnate.
"Hasta el momento no tuve ningún informe y espero la llegada del certificado de defunción antes de tomar cualquier determinación", dijo Macchi, sin bajarse del asiento delantero derecho del Chevrolet Monza gris, estacionado en la tranquera del tambo, que conducía el secretario del juzgado, Mariano Cazeaux.
Por primera vez en 16 meses, el magistrado aceptó tener custodia, especialmente a partir de las amenazas de muerte que le propinó Carlos "Coco" Mouriño, el verborrágico amigo de Yabrán. Un Ford Falcon blanco con dos efectivos lo seguía de cerca.
Su rostro demudado y abatido reflejaba que el juez le había dedicado pocas horas al sueño, desde que conoció por televisión la noticia de la muerte del empresario, al que le había dictado la orden de captura tras escuchar de boca de Silvia Belawsky que "Yabrán y el jefe de su custodia, Gregorio Ríos, estaban detrás del crimen de José Luis Cabezas".
Una hora después, en un automóvil similar, el jefe de los detectives, el comisario mayor Fogelman, cruzó la tranquera del búnker.
"Llegaremos a la verdad"
"Esta causa no terminó. Todavía creo que se podrá llegar a la verdad, aun sin Yabrán", expresó el comisario, sin quitar las manos del volante.
No se animó a opinar sobre las extrañas circunstancias que rodearon la muerte del empresario. "No vi ningún informe, no puedo hablar sobre un hecho que ocurrió a más de 500 kilómetros de aquí y en cuya investigación no puedo intervenir".
A principios de septiembre último, pocos días después de la captura de Gregorio Ríos, el jefe de la custodia de Yabrán, Fogelman aseguró que "hay alguien por encima de Ríos, una mente rectora con la capacidad económica y organizativa suficiente como para llevar adelante el operativo que finalizó con la muerte de José Luis".
Ayer, el comisario mayor se atajó y afirmó que esa vez "no hacía referencia a nadie en particular".
Fogelman señaló que todavía quedan varios puntos oscuros por resolver, especialmente la ruta del arma utilizada en el homicidio.
"Por el momento no se producirán nuevas detenciones", concluyó. Sin embargo, no se descarta que la semana próxima se produzcan novedades cuando declaren como imputados los custodios Félix Regales, Carlos Cassio y Roberto Archuvi, además del policía Jorge Manuel Gómez, ex jefe de calle de la comisaría de Pinamar.
Archuvi y Gómez aparecen como los más comprometidos. El primero no pudo justificar por qué llamó a Ríos y a otra persona, casi simultáneamente, a las 5.25, la madrugada del crimen, mientras mataban a Cabezas.
El Excalibur reveló el estrecho contacto que mantenía el ex oficial pinamarense con los custodios de Yabrán. Archuvi y Gómez aparecen en la mira de los pesquisas, ya no como testigos, sino como sospechosos.
Dudas y preguntas en la TV
Para la televisión, ayer fue el día de las hipótesis sobre la muerte de Yabrán: la pantalla se transformó en antena receptora de la desconfianza popular.
Noticieros y talk shows reflejaron las descreídas opiniones del público a través de teléfonos y cámaras. ¿Es el cuerpo de Yabrán? ¿Se suicidó? ¿Lo mataron? ¿Cómo un hombre tan poderoso se mató?, decían.
Mirtha Legrand sentó a su mesa, entre otros, a Franco Caviglia y a Fabián Magnota, que pasaron de inmediato al programa "Contra reloj" (América), conducido por Jorge Pizarro.
El noticiero de Santo Biasatti abrió con una foto del empresario muerto y emitió un informe de Enrique Sdrech, que se se puso una escopeta en la boca para demostrar que el suicidio con esa arma era imposible.
De allí, los dos periodistas fueron al programa "Causa común", al que llamó la hermana de Yabrán, Beatriz. "¿Cómo pueden pensar que esto es una treta? Alfredo era demasiado noble como para hacer eso", se defendió.
En "Sin vueltas", Lía Salgado unió a los padres de María Soledad Morales con Carlos "Coco" Mouriño, el amigo de Yabrán, y las hipótesis del periodista Marcelo Zlotogwiazda sobre la muerte del magnate.





