En la NASA hicieron muy mal las cuentas
Sonda a Marte: un olvido en la conversión de medidas inglesas a decimales habría causado la pérdida de la Mars Climate Orbiter.
1 minuto de lectura'
Imagine una nave llegando al planeta Marte. Ha atravesado más de 600 millones de helados kilómetros durante 9 meses de viaje. Pero algo falla y en una décima de segundo se hace añicos contra la superficie marciana.
Ahora imagine la causa... imagine una tontería. Por ejemplo, que los expertos en trayectoria interplanetaria de la NASA, y todas sus modernas supercomputadoras, no repararon en un detalle: la nave debía ser operada en medidas inglesas ( libras de empuje , millas ), pero todos los cálculos se hicieron en unidades del sistema decimal ( kilómetros , Newtons ). Es decir que alguien olvidó hacer las conversiones de millas a kilómetros, de libras de empuje a Newtons, como estudiantes reprobados.
Bien... ahora imagine el papelón, porque tal parece que, efectivamente, ésa fue la causa por la cual la Mars Climate Orbiter se perdió definitivamente el 23 de septiembre último. La NASA está tratando de establecer las responsabilidades.
Los investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), encargados de operar la nave, dicen que la culpa es de la empresa constructora: la Lockheed.
Si bien es cierto que casi todos los artefactos aéreos que salen de esa fábrica utilizan medidas inglesas (las que usa la aviación norteamericana), en el JPL dicen que la Lockheed no podía desconocer que la NASA y sus laboratorios (entre ellos el JPL), se manejan con medidas decimales. Y que era responsabilidad del fabricante hacer las conversiones correspondientes.
La Lockheed se defiende: en los manuales de uso -aseguran-, estaba bien claro el tipo de medidas que debían usarse: las inglesas.
Como sea, habrá que esperar hasta el 19 de diciembre para conocer el informe final sobre las causas del accidente en el que se perdió la nave de 125 millones de dólares.
Rojas novedades
Mientras tanto, se conocieron ayer otras novedades sobre Marte.
Científicos del Malin Space Science Systems, estudiando nuevas imágenes de la Mars Global Surveyor (una nave que orbita Marte desde el año último), llegaron a la conclusión de que una serie de acantilados marcianos que en un principio parecían haber sido las costas de algún océano no se formaron por la acción de agua.
La hipótesis había sido planteada en los años 70, a partir de imágenes tomadas por las célebres naves Viking. Si bien la refutación objeta el origen marino de los acantilados, no queda descartada la posibilidad de que alguna vez en el planeta rojo haya habido grandes masas de agua: mares, océanos y, quizá, vida.




