
En Mar del Plata, el fondo del mar está al alcance de la mano
Bajo el agua: se puede bucear y entrar en contacto con los delfines y otros habitantes del océano por 50 pesos; una diversión para todas las edades.
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MAR DEL PLATA.- La tierra constituye terreno conocido y cotidiano para los seres humanos. Pero en las profundidades marítimas, tan misteriosamente lejanas, residen secretos reservados sólo para iniciados. Sin embargo, este verano cualquier hijo de vecino puede aquí lanzarse a la aventura y tomar contacto directo con rayas, tortugas de mar y delfines.
Mar del Plata Aquarium inauguró esta temporada una dupla de actividades interactivas, bucear con peces y nadar con delfines, para acercar a chicos y grandes a criaturas tan misteriosas como atractivas.
Flipper, en vivo y en directo
Quien se haya encariñado en su infancia con el protagonista de la serie televisiva Flipper tiene en un rincón del parque recreativo la posibilidad de compartir un chapuzón con los simpáticos delfines Damián y Elly.
Ambos mamíferos, el macho de 7 años y la hembra de 9, viajaron desde Cuba hasta Punta Mogotes y fueron adiestrados por Luis Rizzotto, jefe de entrenadores de Aquarium.
Cariñoso intercambio
A diferencia de sus parientes artistas, que responden con acrobacias a las indicaciones profesionales en el show del estadio principal, los caribeños aprendieron a tratar mansamente con mortales comunes y corrientes.
Para eso, el esfuerzo de Rizzotto se dirigió a socializar a estos simpáticos animales sobre la base de la estimulación de su relajación. "Ellos deben disfrutar del contacto tanto como la gente. Se trata de que dos especies diferentes pasen juntas un rato agradable", explicó el hombre.
La experiencia de Adriana Oriolo, Nahuel Di Biase, Mariana García Lerena y Alejandra Briones, que acaban de salir de la pileta especialmente confeccionada para nadar con delfines, confirma en la práctica la teoría del profesor Rizzotto.
"Te transmiten y te piden cariño"; "son muy sociables, se dejan tocar lo más tranquilos"; "no tengo palabras para traducir la sensación única que tuve"; "fue impresionante, un sueño que siempre quise realizar", describieron los protagonistas a La Nación , interrumpiéndose unos a otros durante la charla.
Acababan de debutar en su relación con los mamíferos marinos, luego de desembolsar 50 pesos cada uno y de recibir unas sencillas pero necesarias instrucciones brindadas por Rizzotto y su compañero, Amílcar Iaschuk.
Primero, no tocar el rostro de los delfines, porque tienen visión lateral y se perturban con una caricia que no pueden decodificar; segundo, no abrazarlos detrás de la cabeza, porque allí se ubican las agallas por las que respiran.
Un universo sumergido
Seguir al pie de la letra estas órdenes no conflictúa a nadie. Pero el buceo, aunque por el mismo precio, es otra cosa.
El cuerpo debe aprender en pocos minutos a inhabilitar la nariz e inspirar y espirar por la boca, conectada a un tubo con aire comprimido.
La cronista da fe de que, si bien complicada, la prueba finalmente se supera con éxito gracias a la dedicación de los instructores que trabajan con el público en la pileta. Y la recompensa espera tres metros y medio más abajo.
Allí, un mundo nuevo aparece más allá de las antiparras: rayas, chuchos, cazones, tortugas de mar, lenguados y corvinas se pasean por una escenografía con un barco hundido y un volcán, y se dejan tocar por el recién iniciado en el buceo de caverna. Más no se puede develar.
Lo que sí se puede asegurar es que, a partir de ahora, chicos y grandes podrán disfrutar de las profundidades marinas y sentirse una especie de Jacques Cousteau del Sur.
Las actividades del Mar del Plata Aquarium brindan la única oportunidad en la costa atlántica de inmiscuirse en universos ajenos para nadar con delfines y bucear con peces.




