
En un choque murieron 17 personas
El accidente involucró a una camioneta y a un colectivo en el que viajaban jubilados; hay otras 31 personas heridas
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CORDOBA.- Un tramo de la ruta nacional 9 se convirtió ayer en un baño de sangre por la muerte de los 17 ocupantes de una camioneta que fue embestida por un colectivo de mayor porte que trasladaba a dos contingentes de jubilados, 31 de los cuales resultaron heridos.
El episodio volvió a sacudir a los cordobeses, que aún no se habían repuesto de otro choque de similares características acontecido 48 horas antes en Montecristo, sobre la ruta nacional 19, a las afueras de esta capital, donde murieron 5 personas.
La tragedia, una de las más graves en la rutas cordobesas, ocurrió a las 7.30 en el kilómetro 511 de la ruta 9 -a 3 kilómetros de la localidad de Morrison y a 10 de Bell Ville-, 196 kilómetros al sudeste de Córdoba, en el departamento Unión.
El encontronazo ocurrió sobre una recta de la carretera, que consta de sólo dos carriles, en momentos en que la visibilidad estaba limitada por la niebla. Presumiblemente, la Renault Trafic, de la empresa Dromus de transporte diferencial de la ciudad de Villa María, "mordió" la banquina y perdió la estabilidad. El utilitario se cruzó sobre el carril contrario, por el que se desplazaba el colectivo. Este hizo impacto en el medio de su estructura.
Una jubilada, pasajera del ómnibus, narró el instante previo: "Ibamos en viaje de placer a Villa Carlos Paz por 4 días. Casualmente, le estaba diciendo a mi marido: ´Mirá qué peligro la niebla que hay´. Justamente, cuando yo miro para adelante veo esa cosa blanca (la Trafic) que se le cruza y..., bueno, después fue el encontronazo".
La mujer integraba uno de los dos contingentes que viajaban desde Justiniano Posse y Wenceslao Escalante, con destino a la villa turística.
El vehículo menor quedó virtualmente incrustado en el frente del otro, que lo arrastró medio centenar de metros para luego derrapar ambos hacia la banquina y la hondonada paralela al pavimento, contra uno de cuyos bordes se detuvo finalmente. La mayoría de sus ocupantes murió instantáneamente. Los muertos fueron identificados como Agustín Paván, Antonio Tonón, Ana Rosa Pereyra, María Belén Armano, Amelia Quiñones de Luna, María Maccari, Catalina Miserandino, Susana Villaroel, Hilda Peiretti de Bertoldo, Gisell Riera, Mirta de Ballaman de Valenti, Angélica Bonetto de González, Alicia Bustos de Ortega, Jesús López, Delia Suárez de Ambrogio,y Julio Raúl Oliva, chofer del vehículo siniestrado. Sólo restaba anoche identificar a un hombre.
Sirenas y voluntarios
En cuestión de minutos, conductores que presenciaron el accidente dieron de inmediato aviso a la policía de Morrison. El jefe de la dotación de bomberos voluntarios del lugar, el almacenero Eduardo Quintana, organizó un grupo y partió raudamente hacia la ruta. "A golpe de vista, me di cuenta que eso era un verdadero desastre", fue la impresión que tuvo mientras bajaba de la autobomba, testimonió a La Nación .
Los bomberos entraron en acción y como rápidamente constataron que era menos probable que hubiera ocupantes con vida en el micro diferencial, se ocuparon primero del colectivo con los jubilados. Hasta ese momento, en su interior era pura desesperación: "Algunos pasajeros ilesos ya se estaban arrojando por las ventanillas, al tiempo que a los heridos se los escuchaba gritar pidiendo socorro", reconstruyó.
Algunos presentaban fracturas expuestas.
Mientras otra dotación de Morrison, en Bell Ville el cuartelero de guardia de los Bomberos Voluntarios, Nicolás Mihaich, recibió una llamada telefónica y enseguida prendió la sirena para dar aviso a sus compañeros. De allí salieron otras dos dotaciones. Mihaich, especializado en accidentología, prestó más atención a la Trafic.
En un primer momento, un médico forense constató la muerte de 11 personas y ésa fue la cifra a la que, durante tres horas, se creyó que ascendían las víctimas fatales. Pero otro médico, Edgar Macari, certificó el fatídico número final de 17.
La consternación invadía por esas horas a la ciudad cabecera departamental y en particular al hospital.
Era incesante el desfile y deambular de familiares de las víctimas que acudían desde las poblaciones vecinas -como Morrison, Villa María, Ballesteros y Justiniano Posse- para interesarse por la suerte de sus seres queridos. Por lógica, las escenas más desgarradoras las protagonizaron quienes tuvieron la misión de reconocer los cadáveres.
En tanto el PAMI garantizó la asistencia de los heridos, indicó que sus afiliados están internados en el Complejo Asistencial Regional de Bell Ville y suministró los teléfonos 0534-25174 y 25008 para los interesados en más información.
Malestar entre los usuarios de la ruta
Enojo: el accidente fue uno de los más serios de los últimos tiempos; entre los conductores se gestaban medidas de protesta.
CORDOBA.- Quizá no transcurra mucho tiempo para que se conozca una protesta que está en gestación en Bell Ville porque "en la ruta 9 no se puede andar más", según confió a La Nación un empresario residente en la ciudad que permanentemente debe trajinar esa carretera.
Se estaría pensando en no pagar el peaje durante todo un día y, si no hay reacción, no hacerlo más. "Algún día habrá que decirle basta a esta ruta de la muerte", se advirtió.
La consternación que causó el luctuoso accidente de ayer se mezcló con irritación, porque el caudal de tráfico se ha convertido en un torrente que desborda la capacidad de esa estratégica via de comunicación, por la que se transportan millones de toneladas de granos o mercaderías de todo tipo y miles de vehículos de transporte de pasajeros o automóviles particulares.
El tramo está incorporado al sistema de peaje. La empresa administradora ha dado cierto mantenimiento al pavimento, a la señalización y a las banquinas de tierra. Pero no mucho más.
El responsable provincial del área transportes, Hugo Tosco, reconoció que las empresas cometen transgresiones de diverso tipo y sabe incluso cómo hacen para esquivar "los controles".
Trágico privilegio
El accidente de ayer se convirtió en la mayor tragedia automovilística de los últimos tiempos en la provincia de Córdoba.
A esta jornada la precede el choque frontal entre un colectivo de la empresa Chevallier y un camión, ocurrido el 7 de septiembre del año último. En aquel entonces murieron 8 personas, 3 de ellas carbonizadas.
Para los cordobeses las evidencias sobran. Las rutas de esta provincia se han transformado en escenario de repetidos accidentes fatales.
Accidentes en rutas de Cuyo
Pero la de Córdoba no fue la única tragedia. La ruta 40,en Mendoza, fue escenario de otros accidentes viales. Los incidentes ocurrieron luego de que un camión derramara a lo largo de 15 kilómetros el combustible que trasportaba.
De acuerdo con fuentes policiales y testigos, el camión que dejó un reguero del resbaladizo combustible cerca de la localidad de Luján de Cuyo pertenecía a la empresa de transportes Barceló, de la provincia de San Juan, y estaba conducido por Federico Palacios.
Luego del derrame se fueron sucediendo frenadas, derrapes y despistes de los automovilistas y camiones que transitaban la zona de Norte a Sur detrás del camión. Los accidentes no produjeron víctimas.
En otra ruta de Cuyo, esta vez la 147, de San Luis, cinco personas murieron anteayer en un choque frontal entre dos autos particulares.
El accidente ocurrió en las cercanías de la localidad de Concarán.
Aumentan las víctimas
Las víctimas de accidentes de tránsito crecen día tras día. Más de 4300 argentinos han muerto en lo que va de este año producto de incidentes viales, lo que representa un promedio de 30 muertes diarias, de acuerdo con un informe del Instituto de Seguridad Vial (ISEV).
Año tras año, las estadísticas del organismo arrojan cifras escalofriantes: solamente durante el mes último murieron 713 personas y un promedio diario de 50 resultaron heridas gravemente.
Del informe presentado por el ISEV se desprende que las muertes por accidentes de tránsito crecen en forma progresiva. Mientras que en 1994 el promedio de muertes diarias era de 23, en 1996 fue de 29 y este año es de 30.




