
Expulsado de la Argentina, Schafer fue internado en una clínica chilena
El ex líder de la colonia Dignidad está acusado de 26 violaciones y de otros delitos
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SANTIAGO, Chile.- A partir de hoy el ex jerarca de la colonia alemana Dignidad, Paul Schafer Schneider, deberá responder ante la justicia chilena por 26 casos de violaciones a menores, por la desaparición de por lo menos un detenido político y por evasión tributaria cometida mientras ejerció el mando del enclave instaurado hace 44 años en el sur de este país.
El ex soldado nazi, de 83 años, llegó a esta ciudad poco después de la una de ayer, tras ser expulsado de la Argentina, donde había sido capturado el jueves último, en la provincia de Buenos Aires. El gesto del gobierno de Néstor Kirchner fue muy bien recibido por las autoridades chilenas.
El vocero oficial, Francisco Vidal, expresó ayer la gratitud al gobierno argentino "por el gesto, por la decisión política y por la comprensión frente a la petición del gobierno de Chile".
Un gran operativo policial aguardó la llegada del ex líder de la colonia de 15.000 hectáreas, instalada en 1961 cerca de Parral, unos 370 kilómetros al sur de Santiago.
La policía realizó maniobras distractivas para evitar que la prensa pudiera observar al deteriorado prófugo más buscado de Chile. Fue trasladado raudamente a una clínica -en el sector alto de Santiago- de la policía de Investigaciones, que hoy lo pondrá a disposición de los jueces que requieren su presencia. Schafer fue procesado por pedofilia; se lo acusa de 26 violaciones a menores.
También deberá responder por la desaparición de un detenido que, tras el golpe militar de 1973, fue conducido a una cárcel clandestina que funcionó en Dignidad.
Un parte médico entregado horas después de su arribo consignó que Paul Schafer estaba "estable desde el punto de vista cardiovascular, con signos vitales normales, respirando bien y con diuresis [excreción de la orina] conservada".
Políticos oficialistas y organizaciones de derechos humanos esperan que la captura de Schafer, que permaneció ocho años prófugo, pueda aclarar numerosos casos de violaciones a los derechos humanos, desbaratar la amplia red de protección con que contó e iluminar los misterios que, desde su creación, han rodeado a Dignidad, donde se vivió según un extraño y rígido régimen de preceptos que Schafer dejó establecidos.
Los actuales dirigentes de Dignidad, al igual que los políticos derechistas que respaldaron hasta hace poco a los colonos alemanes, reconocen ahora las tropelías de Schafer, que antes negaban.
El actual dirigente de Dignidad -que cambió su nombre por el de Villa Baviera-, Michael Muller, que hasta hace poco era uno de los furibundos defensores de Schafer, expresó su "alivio" por la detención del ex jerarca y señaló ayer que está convencido de que cometió los crímenes que se le imputan.
La agrupación de familiares de detenidos desaparecidos pidió ayer a los actuales dirigentes de Dignidad que colaboraran con las investigaciones por las violaciones a los derechos humanos cometidas en ese predio.






