
Falleció Benjamin Spock, un médico que renovó la pediatría
Promovió el sentido común en el cuidado de los niños; luego revió su postura.
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BOSTON (AP y ANSA).- El pediatra norteamericano Benjamin Spock, cuyas teorías sobre la crianza y cuidados infantiles fueron seguidas y luego discutidas durante medio siglo, murió a los 94 años.
Spock, que también incursionó en la política como candidato presidencial de su país en 1972, falleció en su casa de San Diego, dijo el doctor Stephen Pauker, que trató a Spock durante 12 años.
"Murió rodeado de su familia", dijo Pauker ayer por la mañana desde su casa en Wellesley, Massachusetts. No dio la causa de la muerte.
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Millones de jóvenes en todo el mundo dieron sus primeros pasos guiados por las recetas del médico norteamericano Benjamin Spock, que rompió con la teoría tradicional de la disciplina rígida y aconsejó educar a los niños con el amor familiar y el sentido común como principales herramientas.
Considerado un auténtico "gurú" de la pediatría del siglo XX, su obra "Baby and child care", traducido en la Argentina como "El libro del sentido común sobre el cuidado de los niños", fue un best seller que vendió 40 millones de ejemplares en distintas lenguas.
El libro se convirtió en la biblia de los padres en el período que siguió a la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos. "Todo lo que se necesita es confianza", aconsejaba. "Los padres saben más de lo que creen", fue una de sus premisas.
Los mandamientos de Spock
Spock era el mayor de seis hermanos y había nacido el 2 de mayo de 1903. Estudió en la Universidad de Yale y como miembro de un equipo olímpico ganó una medalla de oro en los Juegos de 1924. Se graduó en medicina en la Universidad de Columbia.
Sus consejos, seguidos al pie de la letra en muchas familias, se convirtieron en un decálogo para los padres modernos. Sostenía que era mejor alimentar a los bebes cuando éstos quisieran comer y no incomodar a los padres y a los propios niños con un horario rígido de comidas.
Su prédica invitaba a respetar al niño y hacerse respetar por él, poca televisión, escuchar las necesidades emotivas, no humillarlo, darle buen ejemplo y no ahorrar amor.
Publicado en 1946, "El libro del sentido común sobre el cuidado de los niños" fue reeditado y revisado cada diez años hasta convertirse en un libro muy diferente del original.
En ediciones posteriores revió su posición y comentó que los niños necesitan normas y que los padres tienen derecho a ser respetados. "Los padres tienen miedo de imponerse en forma alguna a sus hijos", advirtió, al justificar su nueva posición.
Presionado por movimientos feministas, revisó el libro para suprimir las referencias de "él" y de "ella" cuando se refería a los bebes.
"Una de mis faltas como pediatra fue siempre que me relacionaba demasiado con los niños", admitió una vez públicamente.
Los cambios fueron tomados como un arrepentimiento de Spock, que en los últimos años ya no impulsó una educación tan permisiva de los niños como había pregonado al inicio de su carrera.
Pacifista y político
Spock fue también un abnegado líder pacifista. Durante las protestas contra la guerra en Vietnam y las armas nucleares estuvo en la cárcel por incitar a la deserción. La última vez fue arrestado a los 85 años, cuando participaba en una "sentada" en favor del desarme.
En junio de 1968, Spock estuvo preso en Boston y fue sentenciado a dos años de cárcel por aconsejar a los jóvenes cómo evadir el servicio militar obligatorio. Al apelar el fallo, fue sobreseído.
Fue candidato a presidente de los Estados Unidos en 1972, en las elecciones que ganó Richard Nixon, y obtuvo más de 75.000 votos, postulado por el Partido Popular.
En 1963 se sorprendió cuando John Kennedy lo incluyó en la delegación que los Estados Unidos enviaban a la Argentina para la transmisión del mando, en la asunción del doctor Arturo Illia, habida cuenta de que carecía de la menor experiencia política y de toda ambición diplomática. Según reflejaron crónicas de la época, el azoramiento de Spock sólo cedió cuando se le informó que el nuevo presidente argentino era también médico.
Spock dijo en una ocasión que le gustaría ser enterrado con un funeral al estilo de Nueva Orleans, con una banda de jazz que acompañara al féretro.
Una valiosa contribución
"Siempre es arriesgado llevar a un niño de menos de siete años al cine. Es corriente creer que unos dibujos animados pueden distraerlo y hacerle pasar unos momentos agradables; pero lo cierto es que, a menudo, un pequeño detalle puede causarle espanto."
En las épocas actuales, este consejo -uno de los 507 que figuran en Tu hijo, el best seller firmado por el doctor Benjamin Spock en los años sesenta- puede sonar ingenuo y fuera de moda. Pero es innegable que trasunta un profundo interés por el bienestar de los más chicos y que, hace casi cuatro décadas, ésta era una actitud totalmente desusada: los hijos no eran considerados como personas, sino como entes que los mayores podían moldear a voluntad.
Tal vez por eso, las opiniones de este irreverente pediatra norteamericano causaron tanto revuelo. Abarcando todos los temas, desde la alimentación hasta la conveniencia de revelarles a los chicos su condición de adoptados, Spock demostró una comprensión que algunos consideraron excesiva.
"Por un lado -reflexionó el doctor Osvaldo Blanco, presidente de la Sociedad Argentina de Pediatría, ante la consulta telefónica de La Nación - instaló en la comunidad la noción de la importancia de pensar en la crianza de los chicos; también contribuyó a que se respetara su libre albedrío." El doctor Tomás Banzas, recientemente distinguido con el premio Hipócrates por la Academia de Medicina y bajo cuya gestión en la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Buenos Aires se fundó el primer hogar para chicos maltratados, también valorizó sus contribuciones: "Demostró que los chicos no deben ser tratados con severidad, sino con amor y cariño. Estaba en contra de los castigos, de cualquier tipo."
Es cierto que -en su afán por hacer valer el debido respeto al hijo- llegó a atribuirles más capacidad de la que tienen en su evolución psíquica y emocional.
"Posiblemente, se extralimitó un poco al adjudicarle al chico responsabilidades que no está en condiciones de tomar -explicó Blanco-. Por suerte, la Argentina siempre tuvo una pediatría muy sólida, con una visión crítica de las nuevas corrientes, que nos permitió filtrarlas antes de adoptarlas irreflexivamente." Y agregó:"Tuvo la mayor sabiduría, la de aprender de la infancia".





