
Festejos con acento extranjero
Crece el interés por celebrar fiestas foráneas, entre ellas, el Día de San Valentín, pasado mañana
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San Valentín, San Patricio, Halloween... Desde hace algunos años, los argentinos ampliaron su calendario festivo. Fechas como el 14 de febrero, el 17 de marzo o el 31 de octubre son esperadas por parejas de enamorados, fanáticos de la cerveza o niños disfrazados en busca de golosinas.
La globalización y las fuertes acciones de promoción que suelen acompañar estos días contribuyeron a hacer propias celebraciones ajenas. Futuras madres dan la bienvenida al hijo por nacer en un babyshower y cada vez son más los que cada febrero se acercan hasta el Bajo Belgrano para celebrar el Año Nuevo chino.
Claro que no todas las festividades "importadas" tienen el mismo nivel de aceptación. Aquí, un repaso de las celebraciones extranjeras más conocidas, desde las instaladas en forma definitiva hasta las que pujan por afincarse.
Las instaladas: este lugar es compartido por dos patronos: San Valentín, el de los enamorados, y San Patricio, patrono de Irlanda.
Valentín era un sacerdote cristiano que casaba a las parejas bajo el ritual de la época en que esa fe era perseguida por los romanos. La popularidad del sacerdote creció hasta que fue ejecutado un 14 de febrero. Siglos más tarde, la Santa Sede canonizó a San Valentín y lo nombró patrono de los enamorados.
Durante los siglos XVII y XVIII, en Inglaterra y en Francia, se popularizó la costumbre de intercambiar regalos y cartas de amor el 14 de febrero, ritual que fue adoptado por los norteamericanos. Hacia 1840, la artista Esther A. Howland comenzó a vender las primeras tarjetas postales masivas de San Valentín en los Estados Unidos, país en el que más se festeja el Día de los Enamorados.
San Patricio, patrono de Irlanda, en realidad se llamaba Maewyn y no era irlandés, sino escocés. Era hijo de un oficial romano, que profesaba el cristianismo. Su historia cuenta que fue secuestrado a los 16 años por piratas irlandeses y vendido como esclavo, pero logró huir y comenzó a predicar el Evangelio en Irlanda, territorio dividido y fragmentado que encontró la unidad en la prédica de San Patricio.
El trébol como símbolo de Irlanda se debe a él, ya que lo utilizó como ejemplo para explicar la Santísima Trinidad. Desde hace años todos los 17 de marzo –el día que se cree que murió San Patricio– los irlandeses le rinden tributo a su patrón en las calles, disfrutando de cerveza y delicias típicas irlandesas. La fiesta se popularizó y se globalizó a través de los migrantes, que llevaron su celebración a todo el mundo.
Las celebraciones más incipientes: no son masivas y, en general, están acotadas a una minoría, como Halloween (Noche de Brujas) y los babyshowers (fiesta de bienvenida del bebe que está por nacer).
La celebración del Halloween se inició con los celtas. Entre ellos habitaban los druidas, sacerdotes paganos que creían en la inmortalidad del alma. Ellos sostenían que el alma se introducía en otro individuo al abandonar el cuerpo, pero que cada 31 de octubre volvía a su antiguo hogar a pedir comida.
En Buenos Aires, Halloween sólo se celebra en countries y en colegios de bandera y tradición norteamericana, pero está lejos de convocar muchos adeptos. Los babyshowers, en cambio, se han popularizado de la mano de las celebridades locales.
Las regionales: son las que se circunscriben a un lugar geográfico. Entre ellas, hay que incluir el Oktoberfest, una celebración alemana que en la Argentina tiene su centro en la provincia de Córdoba, y el Año Nuevo chino, que encuentra seguidores argentinos entre los fanáticos de esa cultura y gastronomía y, que cada febrero, se concentra en el barrio de Belgrano para recibir el nuevo año.
Para tranquilidad de los detractores de estos festejos extranjeros, el Día de Acción de Gracias no tiene aceptación. El pavo, por estas latitudes, se cotiza muy caro.





