
Filmaron a los autores de un ataque
Tienen los rostros de los que dejaron el explosivo, pero no están identificados
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A un mes del atentado con un libro-bomba contra el subgerente de Informática de la empresa Nestlé, los investigadores no tienen dudas de que se trató de un intento de homicidio.
Además, los responsables de la investigación lograron obtener los rostros de los dos hombres que entregaron el paquete con el libro-bomba en el edificio de la empresa, situado en la Avenida del Libertador 1855, de Vicente López.
No obstante, a pesar de obtener sus rostros, los investigadores aún no pudieron identificar a los sospechosos. Se tienen las caras de los hombres que dejaron el paquete explosivo, pero se desconocen sus identidades.
La hipótesis más firme que siguen los detectives apunta a que el libro-bomba tenía como objetivo asesinar a Cristian Antonello. Dicha presunción se fundó en el poder letal del explosivo utilizado: trinitrotolueno (TNT). Además de los peritajes realizados en la oficina donde se produjo la explosión.
El violento episodio ocurrió el 5 de septiembre último. Un día antes, los dos sospechosos llegaron hasta la puerta del edificio. El mayor de ellos se quedó en el automóvil, mientras que el más joven ingresó en el inmueble con el paquete dirigido a Antonello.
El sospechoso lo dejó en la recepción y se marchó. Allí quedó registrado por las cámaras de seguridad de la empresa. También quedó filmado el momento en el que Antonello bajó de su oficina y recibió el libro. Luego, el subgerente regresó a su despacho y dejó el paquete envuelto en papel celofán en su escritorio, sin abrirlo.
Al día siguiente, Antonello le regaló el libro, titulado Dominio del mercado digital, a su jefe, Cosme Veneziale.
Minutos antes de las 11, Veneziale abrió el libro y estalló en sus manos. El gerente estuvo a punto de perder la primera falange de uno de sus dedos y sufrió quemaduras en el rostro, el pecho y ambas manos. Además, la onda expansiva destruyó su oficina, ya que dejó un boquete de unos 20 centímetros en el escritorio, otro en una silla que estaba debajo de éste e hizo volar varias placas del cielorraso.
Los peritajes encargados por el fiscal John Broyad determinaron que el dispositivo que había dentro del libro tenía una pila doble A, un circuito eléctrico y otro explosivo que podría ser pentrita y que fue usado como conductor para hacer estallar el TNT.
"La intención de quien envió el libro era claramente matar a Antonello, porque este explosivo tiene entidad para esto", explicó a La Nacion uno de los investigadores.
Al día siguiente estalló una bomba de estruendo en la casa de la ex mujer de Antonello, por tal motivo la hipótesis más firme sobre el móvil de los ataques apuntan a una doble venganza por motivos laborales y pasionales.





